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Crónica

El embellecimiento de El Rosario impulsado por el Alcalde José María Salazar en 1935

En 1935 Rosario vivía los últimos años como un productivo centro económico y en el ocaso de su grandeza minera
30/05/2026 14:01

EL ROSARIO._ El Rosario con su centro de edificaciones virreinales y porfirianas veía cambiar de sitio su Palacio del Ayuntamiento y su afrancesado kiosco de la antigua plazuela Hidalgo a una parte cuyo subsuelo no estuviera socavado por las minas, labores de embellecimiento que fueron impulsadas por el joven y entusiasta Alcalde José María Salazar, afirmó el cronista Leopoldo José H. Bouttier.

“En la crónica periodística del 31 de octubre de 1935, digno de todo elogio es el esfuerzo constante del presidente municipal don José María Salazar, por el embellecimiento de la población, magnífico es el aspecto que presenta la Presidencia Municipal cuya inclinación hace que destaque tan hermoso trabajo, como es la explanada en la parte central, y en sus dos prados laterales, en los que serán plantado el jardín, con sus glorietas”, citó el cronista.

En esos momentos Rosario vivía los últimos años como un productivo centro económico y en el ocaso de su grandeza minera.

“Al palacio edilicio, diseñado en un elegante estilo Art Decó, fue levantado ex profeso en la parte más alta de la llamada ‘Loma de los Borregos’, que le fueron añadidos (a diferencia de la antigua prefectura) dos prados laterales, con bancas y esbeltos arbotantes”, expuso.

Manifestó además que al pie de esta explanada, una glorieta en donde se levantó un pedestal, con elegante columna jónica rematada con la efigie del héroe revolucionario, Gabriel Leyva.

Sobre José María Salazar, refirió que era conocido en el viejo burgo minero como “Chema Salazar”, quien había vivido los estragos y los logros de la revolución, educado en las costumbres del porfiriato y alentado en la política por sus amigos los rosarenses Genaro Noris y don Enrique Pérez Arce.

Así mismo, señaló que al Presidente Municipal José María Salazar se le recordaba en el anecdotario rosarense y en la prensa, como un hombre prudente, culto y hospitalario. en una época de contrastes y cambios.