Hugo Miguel afirma que el amor a sus hijos le da la fuerza para ser papá, florista y empleado en una pollería
EL ROSARIO._ Con apenas unas horas para el descanso, Hugo Miguel Flores Chiquete asegura que es muy difícil ser padre, florista y empleado de una pollería para sacar adelante a hijos y guiarlos por el buen camino, pero para él son ellos esa fuerza que lo impulsa para cumplir con sus tres roles día a día.
Al quedar solo con cuatro de sus cinco hijos, desde hace cinco años tras vivir el abandono de su pareja, quien se llevó a uno de ellos, reconoce que la vida no ha sido fácil, pero ante todo entiende que tiene que ser padre que educa en valores y brinda las herramientas para que salgan adelante sus vástagos de 22, 19, 14, 13 y 10 años.
“Ha sido difícil, por mis hijos pues, el trabajo, el negocio, es difícil. Es difícil para estarlos guiando a ellos, estar pendiente porque no todos son iguales. Cada uno tiene su diferente modo, diferentes seres”.
Recordó que fue hace 23 años cuando se convirtió en padre por primera vez de su única hija mujer de nombre María, y en quien se ha apoyado todo este tiempo para mantener a sus hijos entre los estudios, el hogar y el negocio familiar.
Su jornada inicia a las 8:00 horas en la pollería hasta las 17:00 horas y continúa hasta las 24:00 horas en la florería.
Tan sólo descansa los martes de la pollería, pero cubre la florería todo el día para que María lo descanse.
Con pena, reconoce que vive un cansancio constante, pero dice que cada mañana lo resuelve con un baño para poder seguir adelante.
“Cansancio, sí, sí, me siento un poquito cansado, pero ellos me dan fuerza. En la mañana me siento, me doy un baño y revivo, ellos son los que me dan fuerza”, reiteró.
Sobre la florería, refirió que tiene 23 años con este oficio y lo enseñó quien fuera su dueño, pero al llegar la pandemia con el cierre del negocio tuvo que buscar un trabajo con un ingreso fijo recibiendo la oportunidad en la pollería.
Hugo Miguel reconoce que aprendió a ser buen papá de sus propios padres, los señores Miguel Ángel Flores Quintero y María Chiquete, y más aún al fallecer su madre cuando apenas tenía 46 años.
Motivo por el cual él se volvió el soporte de su papá en el cuidado de sus hermanos Cecilia, Lucía, Eduardo y Margarita.
“Mi hermana, la más chica, ella tenía 4 años cuando mi mamá murió. Sí, porque mi papá trabajaba todo el día, los mandaba a la escuela y todo”, expresó con una voz entrecortada que evidencia una fibra sensible en su historia.
Hugo Miguel representa la excepción a la regla: un padre que permanece y enfrenta los retos por amor a sus hijos.