Jesús Carlos y su viaje de 12 años como alumno fundador de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil Raíces de Plata de El Rosario
EL ROSARIO._ Con tan sólo cinco años Jesús Carlos Aguilar Peraza ingresó a las filas de la ahora Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil “Raíces de Plata”. Lo que se convirtió en un viaje que marcó varias etapas de su vida, ahora cierra este ciclo para dar paso a sus estudios universitarios.
“Para mí ha significado pues muchas cosas, me nutrió musicalmente, me hizo conocer muchas amistades, me hizo tener muchas experiencias y más que nada me deja una huella de que la música te ayuda en muchas cosas”, explicó.
La orquesta sinfónica ha sido un medio para adquirir habilidades, así como también valores, entre los que enlistó la honestidad, respeto y disciplina.
Jesús Carlos, ahora con 17 años, manifestó que el próximo 25 de junio, durante el concierto de fin de cursos, será su última participación ya que tendrá que dar un paso en su educación como universitario, el cual confiesa no será nada fácil.
“Ya voy a entrar a la universidad y va a estar fuera, pero si por mí fuera no lo acabara todavía pues porque es algo que me gusta desde chiquito, fue algo que la música me llama la atención y si por mí fuera no, no la acabo”, enfatizó.
No obstante, señaló que con esto no se separa de la orquesta pues seguirá de la mano con su instrumento al menos de manera aficionada porque iniciará su carrera en agronegocios.
Relató que tras su llegada al proyecto cultural, el primer instrumento con el que tuvo contacto fue el violín, pero debido a su edad ingresó al coro hasta que con el paso del tiempo descubrió el trombón y su gusto por los instrumentos de viento.
“Primero fue el violín, pero como no podía porque estaba más chiquito entré al coro y ya después me llamó la atención más el trombón y los instrumentos de viento... como que el sonido, por el cómo suenan es lo que me gustó de chiquito”.
Su estilo favorito, confesó, son las marchas o piezas como el Huapango de Moncayo, pero más que nada, las que son más orquestales, las que llevan movimientos más finos.
El joven músico reconoció que su paso por la orquesta ha dejado un cúmulo de experiencias que van desde encuentros con otras agrupaciones y conciertos donde después podía ir a convivir con sus amigos para hablar de las presentaciones, mismas que echará de menos.
“Voy a extrañar esta etapa y espero que la sinfónica siga después de que yo me vaya, que muchos más jóvenes conozcan y se animen a entrar a la orquesta”.
Para Jesús Carlos es vital que este proyecto continúe, ya que logra ayudar a pequeños y jóvenes a descubrir sus talentos y a definir la personalidad a la par del instrumento que eligen.
Concluyó agradeciendo a los directores y maestros, compañeros que acompañaron su proceso de aprendizaje en su paso por la orquesta, así como el apoyo de sus padres.