Por las calles de Rosario, Francisca ha logrado una forma de conseguir el sostén familiar
ROSARIO._ Con un carrito cargado de perfumes, nopales y semillas que jala con su mano derecha y en el otro brazo una bolsa con las notas de cobro, además de cubierta con un gorro y manga larga contra la inclemencias del tiempo, Francisca Sánchez Zataráin recorre las calles de El Rosario como desde hace 32 años en busca del sustento familiar.
La diferencia, dice, entre sus inicios en 1988 y en los últimos años, pasaron de querer sacar adelante a sus cuatro hijos a en la actualidad mantenerse activa y no representar una carga para nadie.
“Pues gracias a Dios que lo puedo hacer, me gusta, me mantiene activa y eso me motiva mucho, que yo soy autosuficiente, no soy carga para nadie”, aseguró.
Originaria de El Zopilote, Rosario, recuerda que en primer lugar migró a Agua Caliente de Garate, Concordia.
En su búsqueda de tener un ingreso para el sustento de sus hijos, expuso que su hermano Lorenzo Sánchez Zataráin le ofreció la alternativa de vender perfumes europeos.
“Pues un hermano me ofreció el negocio y yo lo acepté. Vendiendo perfume, después artículos de piel, también vendí pays y ahorita perfumes, nopales, semillas”, dijo.
Francisca refirió que con el paso del tiempo al cambiar las ventas tuvo que añadir otros productos pues se tiene que garantizar además del pago de pasaje un ingreso.
Manifestó que tras la pandemia del Covid 19, decidió pasar de acudir todos los días, pero en la actualidad dos o tres veces por semana.
La comerciante se manifestó agradecida por el apoyo que ha recibido de los rosarenses en las buenas y en las malas.
“Pues gracias a Dios primeramente y a la gente de Rosario, que es muy hospitalaria y es muy sincera, es muy buena para pagar”.
Su jornada de trabajo, explicó, inicia a las 7:00 horas de la mañana al salir de su hogar en Mazatlán, con su carrito cargado de producto y llegar a la cabecera municipal de Rosario a las 9:00 horas e iniciar su recorrido que se extiende hasta aproximadamente a las 18:00 horas, o incluso más tarde.
“Pues (al salir), le pido a Dios regresar, que mé de fuerzas debido a la edad que tengo y que los reflejos ya no son los mismos, de verdad es un reto”.
Reconoció que los principales retos en la actualidad es que con 70 años ya no cuenta con la misma habilidad y reflejos que en la juventud y en el contexto la situación económica como la inseguridad.
“Pues la crisis económica, porque no decirlo, también la inseguridad”, sostuvo.
Para ella, quien dice “no hay trabajo” es sólo una excusa, ya que sostiene que solo no trabaja quien no quiere, porque trabajo siempre hay y siempre hay gente buena que lo quiera a quien lo requiere.
Mantenerse trabajando, afirma, para ella es todo un logro, como también el haber logrado que sus hijos se convirtieran en profesionistas, al tener un hijo técnico en computación, un licenciado en derecho, otra en sistemas y administración.
“Pues solo darle gracias a Dios y a la gente de Rosario, que tanto quiero y tanto me ha ayudado, que me ha visto reír y llorar en varias ocasiones y que son tan hospitalarios conmigo”, reiteró.