Raúl Uribe, 65 años entre tijeras y navajas en la zona del mercado municipal de Rosario
EL ROSARIO._ Con apenas 15 años y muchas ganas de aprender y salir adelante, Raúl Uribe Benítez llegó a la barbería que se encuentra en la esquina de la plazuela y frente al mercado municipal “Miguel Hidalgo” para aprender el oficio, el cual ha desarrollado ya por 65 años.
“Me invitó a trabajar aquí, a enseñarme, un señor que le decían ‘El Cochito’ (Felipe) Trillo, y ya desde entonces me quedé aquí. Se murió él y yo me quedé aquí ya”, dijo.
Raúl refirió que al concluir la escuela en ese momento de su vida tuvo que buscar un trabajo para obtener el sustento familiar, por lo que eligió el oficio de barbero frente a sus únicas opciones: el campo y la construcción.
“No, pues una cosa muy bonita, porque he sacado para vivir, he educado a mi familia y mira, hemos pasado a gusto aquí, gracias a Dios”, expresó.
Tras su llegada, Raúl refirió que si bien aprendió rápido porque le gustaba este oficio, su instructor lo mantuvo de observante por espacio de seis meses con el único inconveniente de que no recibía pago alguno.
“Pues fue fácil, es que la verdad me gustaba a mí, por eso puse mucho empeño en enseñarme. Y yo por un lado viéndolo ahí, de esa manera, nos enseñamos, es que no me dejaba él, pero yo ya sabía bien todo”.
El barbero manifestó que ante la negativa de cubrir un salario le expresó que se retiraría y, al emprender la marcha, su maestro salió a detenerlo.
“Y ya cuando iba allá me habló, me dijo: ‘Vengase, no se vaya, ya va a trabajar con usted me dijo”, hecho el cual tomó como un reconocimiento a su habilidad.
En más de 60 años dedicado a esta labor, expuso que ha habido cambios en los locales contiguos pero él se mantiene firme; así como también cambios en los estilos de cortes, pero debido a la habilidad que le ha otorgado el tiempo, con tan solo verlos los ha podido replicar.
Raúl recordó que en sus inicios no había una gran variedad de cortes de pelo como ocurre en la actualidad, tan solo había uno para los niños, cortar parejo con un poco de copete.
Otra cosa que ha cambiado significativamente, aseguró, es el costo del corte, ya que ha pasado de 80 centavos hasta llegar en la actualidad a los 50 pesos.
Con 26 años en el oficio, Raúl mencionó que formó su familia junto a la señora Enedina, con quien tuvo seis hijos, que se convirtieron en el impulso para trabajar arduamente en busca de que fueran profesionistas, los cuales logró que egresara uno de médico, dos maestros, una contadora, un ingeniero agrónomo y un licenciado en sistemas.
Al preguntarle si ninguno de sus hijos siguió sus pasos, sostiene que fue porque no quiso, ya que la barbería es un trabajo “muy duro”.
Lo más difícil, reconoció, es que ha tenido que trabajar todos los días sobre todo para mantener a la clientela y no se vaya a otro lado, y sus jornadas son de alrededor de 10 horas, pues abre de 08:00 a 18:30 o incluso hasta las 19:00 horas.
Sus servicios son completamente para hombres, pero sí cuenta con al menos tres clientas que les gusta el pelo corto.
“Pues sí he pensado, pero pues la verdad, irse uno a su casa a estar sentado, nada más ahí, se enferma uno. Mejor vengo aquí y si me cae chamba bien y no también; vengo a pasar el día aquí”, afirmó sobre la idea de retirarse.
Raúl concluyó que hace tiempo le preguntaron si volviera a nacer qué sería, y subrayó que mantiene la certeza que volvería a ser barbero.