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Violencia

Tiene zona serrana de Concordia pueblos fantasma por la violencia

En Copala solo se escucha el sonido del viento meciendo las copas de los árboles y arrastrando la hojarasca sobre las calles empedradas
02/02/2026 16:08

La violencia que se vive desde hace décadas en la zona serrana de Concordia y que se ha agravado en los últimos meses, ha dejado pueblos abandonados o fantasmas, ya que la mayoría de las familias se han desplazado hacia la cabecera municipal, Mazatlán o algún otro punto de Sinaloa en busca de salvar sus vidas.

A unos 23 kilómetros al oriente de la cabecera municipal se encuentra el poblado de Copala, que en una época tuvo un auge minero y que en los últimos años era muy visitado por turistas nacionales y extranjeros que disfrutaban de su gastronomía y de su típico pay de plátano.

Ahora se trata prácticamente de un pueblo fantasma donde no se ve a ninguna persona, los únicos que salen o se acercan al escuchar el ruido del motor de un carro son los perros que mueven la cola de alegría al ver a personas quizá en muchos días, esperando que les ofrezcan comida, lo mismo que un gato.

Y es que se ve que ya son varios días que dichos animales están sin comer, algunos se les pueden ver las costillas pegadas a la piel en señal de desnutrición y la tarde de este 2 de febrero uno de ellos ya no tenía ni ganas de levantarse a ladrar o ver quién pasaba cerca de él.

Apenas la tarde del domingo se reportó que en esa comunidad que al parecer había registrado un enfrentamiento a balazos entre militares contra civiles armados, pero en ninguna de las casas u otras construcciones se ven impactos de bala o de alguna otra arma de fuego.

Por la desolación que se presenta en esa comunidad serrana, lo único que se escucha es el sonido del viento moviendo las copas de los árboles y arrastrando las hojas secas sobre las calles empedradas, ahora desiertas.

Pero esta situación también se puede ver en diversas comunidades desde Copales hasta Santa Lucía, donde son escasas las viviendas donde se puede ver algún morador.

Es el caso de comunidades como Capilla del Taxte, donde cerca del poblado y a un costado de la Carretera 40 Matamoros -Mazatlán se puede ver una casa dañada con muchos impactos de bala.

De por sí en estas comunidades los habitantes se fueron saliendo ante la disminución del trabajo tras la apertura de la nueva Supercarretera Durango-Mazatlán el 17 de octubre del 2013, que los dejó sin el paso de unidades de carga y transporte o particulares cuyos conductores y ocupantes que llegaban a restaurantes o tiendas, la violencia de los siguientes años agravó el desplazamiento.

A excepción de El Magistral donde se vio la presencia de dos patrullas de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en el resto de la carretera libre hasta Santa Lucía no se observó ningún despliegue de seguridad pese al anuncio el domingo del Gobernador del estado, Rubén Rocha Moya, de que a partir de ese día se reforzó el operativo de búsqueda de 10 trabajadores de una mina canadiense privados de su libertad el 23 de febrero en la cabecera municipal de Concordia.

Lo que sí es una constante son las casas deshabitadas, negocios como expendios de cerveza saqueados y de tan poco que pasan los carros los perros aprovechan la carretera para acostarse y algunos ya están acostumbrados al silencio que ya ni con el paso de alguna unidad automotriz se hacen a la orilla para evitar ser atropellados.

En varios puntos de esa carretera libre se han registrado deslaves de tierra y derrumbes de algunas rocas, pero posiblemente por la violencia la Secretaría de Infraestructura y Comunicaciones y Transportes no manda personal a despejar la cinta asfáltica para prevenir accidentes.

Pese al despliegue de más de mil 200 elementos militares a partir del 1 de febrero, es escasa la presencia de seguridad que se vio este lunes en esas comunidades serranas del municipio de Concordia, que la mayoría lucen como pueblos fantasmas.