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Danza

Camila Govea lleva el talento sinaloense al ballet de Nueva York

La bailarina originaria de Culiacán prepara su debut como artista invitada en Filadelfia, suma nuevos contratos en Estados Unidos y busca abrir camino para nuevos proyectos en Sinaloa
26/10/2026 22:04

La disciplina, la preparación técnica y la búsqueda de nuevas oportunidades le han permitido a la bailarina sinaloense Camila Govea consolidar su carrera y asumir nuevos retos profesionales en la escena del ballet de Estados Unidos.

Después de formarse en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba y realizar prácticas profesionales en California, la artista originaria de Culiacán llegó a Nueva York para audicionar en compañías de danza clásica. Desde entonces, ha participado en distintas producciones y presentaciones, una experiencia que le ha permitido desenvolverse en un entorno internacional altamente competitivo.

“Todas las veces que he bailado en Nueva York, en diferentes compañías o en diferentes espectáculos, siempre he sido la única sinaloense, y no solo la única mexicana, sino además la única latina dentro de todo el conjunto”, compartió.

Para Govea, formar parte de estos espacios representa una oportunidad para demostrar su preparación y, al mismo tiempo, comprobar que el talento mexicano puede encontrar un lugar en escenarios internacionales.

“Es muy emocionante ver cómo los demás grupos de la danza internacionalmente te acogen y, aparte, se dan cuenta de la técnica que tienes, cuál es la diferencia; ahí te felicitan dentro de la aptitud artística y todo eso”, expresó.

Nuevos escenarios

La bailarina, quien lleva tres años en la compañía Chevalier Ballet, donde se desempeña como bailarina principal, busca ampliar sus posibilidades profesionales a través de nuevos proyectos.

Recientemente aceptó un contrato con la compañía Eric Wood Ballet, con la que participará en la temporada de invierno y presentará El cascanueces, además de otros ballets durante la primavera.

A estas oportunidades se suma una invitación para participar como bailarina principal en una producción de El cascanueces en Filadelfia, en diciembre, donde interpretará el Hada de Azúcar como artista invitada.

La experiencia representa un nuevo desafío, pues trabajará con bailarines con quienes no ha compartido escenario anteriormente y tendrá un periodo breve para preparar las funciones.

“Es una oportunidad muy emocionante que no había tenido a lo largo de mi carrera, porque es la primera vez que voy a hacerlo como artista invitada y que no conozco nada de ellos. Voy a bailar con alguien que no conozco; vamos a llegar y nada más tendremos una semana de ensayos juntos, nos conocemos, ensayamos y a la presentación”, explicó.

También tiene prevista una audición con Brooklyn Ballet, en Nueva York, como parte de su búsqueda de nuevas experiencias dentro de la danza.

La disciplina

La vida de una bailarina profesional exige una rutina de entrenamiento que va mucho más allá de las presentaciones. En Nueva York, Govea dedica buena parte de sus días a las clases de técnica, los ensayos y el acondicionamiento físico.

Su jornada comienza entre las 7:00 y las 8:00 horas. Después de desayunar, pasear a su perrita y realizar estiramientos, toma el tren para trasladarse a la compañía, a la que procura llegar con una hora de anticipación para prepararse.

La primera actividad es una clase de técnica de ballet de aproximadamente hora y media, seguida de ensayos que pueden extenderse entre tres y seis horas, según las producciones de la temporada.

En ocasiones, trabaja en uno o hasta tres ballets diferentes durante el mismo día. Al terminar, complementa su preparación con ejercicios de gimnasio o pilates para fortalecer el cuerpo y mantener la resistencia física que exige la danza.

A esta rutina se han sumado las clases de ballet que imparte los sábados a niños en una academia ubicada en Queens.

La exigencia también se refleja en las audiciones, donde cientos de bailarines compiten por oportunidades que no se limitan al ballet clásico. Actualmente, explica, las compañías y producciones pueden buscar intérpretes con experiencia en danza contemporánea y habilidades actorales.

“Cuando vas a las audiciones, hay cientos de personas. Es cuando te das cuenta de que hay personas de todo el mundo, todo tipo de personas”, señaló.

Por eso, conseguir un papel o formar parte de una producción, incluso sin obtener el personaje principal, representa una satisfacción profesional.

“Una vez que te toca el personaje, tal vez no te toca el principal, pero estás dentro de la producción, pues es muy satisfactorio saber que dentro de todo el grupo dancístico igual hay talento mexicano ahí”, agregó.

Entre la técnica cubana y las exigencias internacionales

Camila Govea comenzó a los 13 años, empezó su formación en la Escuela Cubana de Ballet Karemia del Rey. A los 16 años ya se formaba profesionalmente en la Escuela Nacional de Ballet “Fernando Alonso” en La Habana, Cuba, donde se graduó en el año 2019.

En su trayectoria, ha conocido distintas escuelas y formas de entender el ballet. Su formación en Cuba, así como sus experiencias posteriores en Estados Unidos, le han permitido identificar diferencias en los métodos de enseñanza y en la preparación de los bailarines.

Desde su perspectiva, la técnica cubana ha encontrado una buena respuesta entre los bailarines mexicanos por las características físicas y las posibilidades de movimiento que desarrolla.

“Creo que para nosotros los latinos es la técnica que mejor funciona para nuestro cuerpo, para nuestra actividad, cómo nos movemos”, comentó.

Explicó que esta escuela combina elementos de otras tradiciones, como la rusa, y los adapta a otras características corporales, con especial atención a la fuerza, los saltos, los giros y la expresividad.

También considera que la formación dancística en Sinaloa ha crecido con la aparición de nuevas escuelas y programas, así como con la participación de jóvenes bailarinas en concursos nacionales e internacionales.

Sin embargo, observa diferencias en la intensidad de la preparación y en el tiempo que los maestros dedican a la técnica y al repertorio.

“Quisiera ver cómo una escuela profesional aquí de ballet puede crecer hasta ese nivel”, dijo, al referirse a la posibilidad de contar en Sinaloa con una formación más especializada, semejante a la que conoció durante sus estudios en Cuba.

Culiacán, presente en su carrera

Aunque su desarrollo profesional se encuentra en Estados Unidos, el vínculo con Sinaloa sigue siendo importante para la bailarina. Regresar a casa y convivir con su familia le permite recuperar energía para continuar con las exigencias de su carrera.

“Cada vez que regreso a Culiacán me ayuda mucho a volver más cálida, me siento más acompañada, entonces eso me ayuda en que cuando tomo unas clases o ensayos allá no dejo que toda la competencia me tense”, compartió.

En ese sentido, destacó la amabilidad y la calidez de la gente de Sinaloa como parte de lo que lleva consigo cuando vuelve a Nueva York.

Ese vínculo también se refleja en uno de sus proyectos: gestionar la posibilidad de que la compañía Chevalier Ballet realice una gira por Sinaloa.

Camila compartió que ya ha sostenido conversaciones con la directora de la compañía y que se contempla buscar la colaboración de instituciones culturales para concretar presentaciones en Culiacán y otras ciudades del estado.

“Estamos viendo con el Isic, con la SAS, traer a la compañía en una pequeña gira a Culiacán. Estaría muy padre”, comentó.

La intención es realizar al menos un par de presentaciones acá y explorar la posibilidad de llegar también tal vez a Mazatlán, a Los Mochis. Aunque el proyecto no pudo concretarse este año, señaló que la compañía contempla a México entre sus posibles destinos para 2027.

Actualmente, Chevalier Ballet cuenta con alrededor de 17 bailarines, entre hombres y mujeres.

Proyectos

Después de interpretar personajes con los que soñaba, como Giselle y el Cisne Negro, Govea considera que su siguiente paso consiste en explorar nuevas posibilidades artísticas.

“Ya llegué al rango máximo de bailarina principal aquí. Ya hice, la verdad, mis papeles soñados, Giselle, el Cisne Negro, ya los realicé. Entonces, ¿qué más puedo alcanzar?”, planteó.

Esa pregunta la ha llevado a buscar proyectos independientes que le permitan combinar la danza con otras disciplinas, como el teatro, e incluso explorar su participación en producciones audiovisuales.

“Yo creo que mis retos serían como salir más del cascarón, soltar un poquito más, fuera de lo conforme”, afirmó.

Entre sus aspiraciones también está encontrar nuevas oportunidades para acercarse a compañías de mayor proyección internacional.

Para ello, mantiene contacto con el reconocido primer bailarín mexicano Isaac Hernández, con quien coincidió en la película El rey de todo el mundo, filmada en Guadalajara y estrenada en 2021, bajo la dirección del legendario cineasta español Carlos Saura.

Govea espera que ese vínculo pueda abrirle puertas para conocer otras posibilidades profesionales, entre ellas acercamientos con American Ballet Theatre, una de las compañías que le interesan.

Mientras continúa con las audiciones, los contratos y los nuevos escenarios, la bailarina sinaloense mantiene la mirada puesta en su crecimiento profesional y en la posibilidad de compartir en su estado el trabajo que ha desarrollado fuera de México.