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Espectáculos

Comparte Danza Visual ‘Noyollo opus 52’, una experiencia escénica que entrelaza música, movimiento y emoción

El montaje a cargo de la compañía Danza Visual se presentó como parte de la edición 39 del Festival Internacional de Danza José Limón
27/04/2026 10:15

Una experiencia profundamente sensible y envolvente disfrutaron los sinaloenses con el espectáculo interdisciplinario “Noyollo opus 52”, que la compañía Danza Visual presentó en el Festival Internacional de Danza José Limón.

La propuesta, integrada por Patricia Marín, Leonardo Beltrán y el tenor Rogelio Marín —quien asumió también la dirección musical—, contó con la participación del coreógrafo Fernando Melo, dando forma a una pieza que explora la capacidad humana de la empatía desde el cruce de lenguajes escénicos.

La obra se nutre de la música de Johannes Brahms, particularmente de los Liebeslieder Walzer Op. 52, interpretados en vivo por la mezzosoprano Paola Danae Gutiérrez, la soprano Wendy Oviedo y el barítono Pablo Aranday, acompañados al piano por Karina Peña y James Pulles. La ejecución musical se entrelazó con paisajes sonoros grabados, creando una atmósfera única.

Uno de los elementos más destacados fue el montaje lumínico: sencillo en su concepción pero majestuoso en su efecto, dividió el escenario en tres planos —el área del piano, el espacio de las sillas y un escenario giratorio—, permitiendo una lectura visual clara y dinámica de la obra, y potenciando cada transición escénica.

En escena, el lenguaje corporal cobró fuerza a través de las y los bailarines liderados por Samantha Nevárez —con una presencia luminosa vestida de dorado— junto a Anibdelav Ponce de León, Leonardo Beltrán, Jonathan Alavés, Tlathui Maza y Fernando Zárate. Sus movimientos construyeron una narrativa que transitó entre lo íntimo y lo colectivo, estableciendo un puente emocional con el público.

Al final de la función, con el público completamente entregado, Rogelio Marín presentó al elenco artístico y reconoció también a las y los integrantes de la compañía y del equipo técnico —incluyendo tramoya—, quienes recibieron una ovación que coronó la velada.