"Comparte Ronaldo González reflexiones en libro"
LOS MOCHIS._ Después de un análisis de los periodos vividos en Sinaloa desde la época prehispánica hasta nuestros días, para encontrar claves en el pasado que iluminen el futuro, Ronaldo González Valdés expresa que Sinaloa no ha podido cerrar sus ciclos civilizatorios, no ha podido completar su organización de la civilidad, y de ello mostró varios ejemplos durante su presentación del libro de su autoría: Sinaloa, una sociedad demediada.
“Por ejemplo, toda esa obra del sistema misional jesuita, de internacionalización de valores y de educación, se ve brutalmente interrumpida y no alcanza a cuajar. En todo el Siglo 19 Sinaloa no alcanza la paz, los grupos de poder muy interesados, son muy poco avenidos a darle justicia ideológica e impera el contrabando y la evasión de aranceles. De ahí quizá nos venga ese ADN de propensión a lo delincuencial, a la transgresión”, comentó el ensayista, sociólogo, profesor e investigador de la UAS y colaborador de la revista Nexos.
De Sinaloa dijo además, que su narrativa social y política no ha podido convertirse en episodios de fundación de época.
“En la etapa prehispánica fuimos pueblos con una cultura de sedentarios con un desarrollo muy incipiente: los tahues en el centro, y de Mocorito hacia el norte, grupos nómadas, con la terrible conquista sanguinaria de Nuño de Guzmán. Esas culturas se extinguieron, de manera literal y después, en la Colonia, vienen las minas con gente que se armaba para defenderse…”
En el Siglo 20, los grupos económicos empiezan a familiarizarse y a recrear el ideario de la revolución.
“Acá en el norte, fue otra revolución. Se viene la globalización encima, la apertura de fronteras, y en el plano regional, nos cae la tormenta terrible del narcotráfico, con todos sus efectos. En el plano simbólico, la narcocultura, y el ciclo del desarrollo agrícola que se perturba.”
A lo anteriormente expresado, había que sumar como hipótesis sugerente -metafísica quizás-, porque no tiene sustento teórico, que:
“El sinaloense ha tenido una relación muy básica con su entorno. Las actividades primarias han sido el eje de la vida material, desde los pueblos prehispánicos, hasta en la Colonia con los mineros. En el Siglo 19 es escaso el desarrollo, y posteriormente, la agricultura de exportación, las presas, la tecnología aplicada a la cuestión agrícola, y la relación con los medios de producción, es muy básica”, continuó.
Para luego lanzar lo que llamó su hipótesis no basada en datos empíricos aún: “Los sinaloenses somos seres muy elementales, que no le agregamos un plus a nuestra vida simbólica. Si hacemos un autoexamen, sumario, básicamente el sinaloense nace y crece, y se reproduce y muere escuchando la misma música.”
“Es desarrollar una política pública transversal. Sigue trabajar de manera tridimensional, eso que llamamos valores. Lo que llamamos crisis de valores, que no son más que cosas bonitas, que no se puedan atrapar como los copeches o las luciérnagas; los jóvenes están viviendo y siendo parte de esa esquizofrenia, que les dice que practiquen los valores y luego llegan y ven en casa cómo están golpeando a su madre…”
Lo que queda es una experiencia comunitaria, cómo se pueden desatar esas sinergias, ésa otra forma de relacionarse con el otro, estableció.
Por su parte José Armando Infante, presentador y comentarista de la obra de González Valdés, dijo que de pronto pensar en Sinaloa, buscar darle sentido a los caminos que hemos ensayado como entidad, como sociedad, tenga importancia para entender en dónde estamos, cómo hemos llegado. Pero sobre todo, hacia dónde vamos y -eventualmente-, hacia dónde queremos ir.
Ésta es la problemática que Ronaldo González Valdez se plantea en su incisiva obra Sinaloa, una sociedad demediada, en la que nos comparte sus reflexiones acerca de la disyuntiva a la que se enfrenta un Estado que busca darle sentido y significado a su propia identidad, estableció el también sociólogo.
SOBRE EL AUTOR
Ronaldo González Valdés es sociólogo y ensayista, profesor e investigador de la UAS. Ha sido profesor e investigador de la Universidad de Guadalajara, titular de cultura del estado de Sinaloa, subsecretario de Planeación Educativa de la SEPyC del Gobierno de Sinaloa, entre otros cargos.