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Columna

Conciencia, Sociedad y Gobierno ¿avance o divorcio?

FACTOR HUMANO
25/09/2021

¿Qué le pasa a una persona cuando sube su nivel de conciencia? ¿Puede el estado obligarte a actuar contra tu conciencia? ¿Qué tanto influye la sociedad en la conciencia? ¿Qué le pasa a la sociedad cuando baja su nivel de conciencia?

Tres peligros...

Asechan a los individuos, a la sociedad y al estado: 1. atentar contra su propia conciencia, 2. que la sociedad pierda la brújula moral y 3. que el estado asuma un rol totalitario.

El asunto es que lo permitamos. Pero en realidad lo hacemos cuando consentimos en algo muy delicado: que se atente contra la conciencia individual, la vida y los derechos humanos más primigenios, entonces la sociedad se descompone sin darse cuenta y el estado se corrompe. Cuando reaccionemos quizás ya sea tarde.

Intentar imponer criterios legales contra lo moral es muy peligroso, más si violentan a la razón, el sentido común, la ley natural y las buenas costumbres.

La primacía de la conciencia

Muchos gobiernos para impedir que sus planes de control natal y abortistas se detengan están cambiando la reglamentación de la objeción de conciencia. Esta “se define como la negativa de una persona de cumplir con un mandato jurídico, al considerarlo incompatible con sus convicciones fundamentales”.

La objeción de conciencia es un derecho, tanto como el derecho de la madre o más el derecho a la vida. Prevalecer sobre el derecho de los más inocentes y de unos sobre otros es injusto e inmoral. La moral fortalece a la ley, a los más débiles, sin moral estaríamos llenos de policías.

Observemos algo en lo que muy poco se repara:

1. Que atentar contra las leyes naturales y contra la condición humana es contraproducente. Se atenta contra el ciudadano por dentro y por fuera. Un estado así prevalece por la fuerza y temporalmente.

2. ¿Qué podemos esperar de un estado que fomenta leyes para que los padres maten a sus hijos, el aborto, y los hijos maten a sus padres, la eutanasia? ¿O para que los ciudadanos “escojan” su sexo o se aprueben las uniones homosexuales, mal llamados matrimonios? En México 23 estados lo aprobaron.

3. Pero irónicamente crece la tolerancia hacia el crimen organizado y no se castiga a los delincuentes. Esto descompone la sociedad por el libertinaje, un serio defecto de la libertad. Erich Fromm advirtió que las contradicciones culturales y del estado pueden afectar la salud psíquica y social. (The sane society, 1955)

4. Que mientras más leyes haya más difícil resulta cumplirlas, por la cantidad de reglamentos e interpretaciones; esto aumenta la burocracia y fomenta la corrupción. Richard Nixon sagazmente se dio cuenta que costaba más hacer cumplir tantas leyes que dejar de cumplirlas (“The real war”, 1980).

La gente adora la simplicidad y obedece más a la congruencia de sus jefes que a los reglamentos. Acaso ¿La burocracia y los sindicatos fomentan el desarrollo del país? ¿Cuánto cuesta el aparato de justicia sin justicia y tener a la Guardia Civil como edecanes? ¿Seremos un estado fallido?

Si el estado intenta imponerse en las conciencias para que los profesionales, médicos y enfermeras, atenten contra la vida de las personas, obligándolos a actuar contra sus principios morales, practicando el aborto, la eutanasia, operarlos para que queden infértiles sin su permiso, no darles atención médica o no surtirlas. Todo lo contrario al juramento Hipocrático.

Violentar a la conciencia es muy serio. La conciencia es el reducto más íntimo del individuo, la conciencia no puede manipularse, despreciarse o exagerarse. Se sale raspado. Con ella no se juega. Amenaza nuestra paz interna y el sustento de la moralidad, sin moral el individuo se convierte en una marioneta a merced de los vientos de sus caprichos, instintos, impulsos, deseos e intereses.

Aristóteles el padre de las ciencias y de la Ética bien se lo advirtió a su hijo Nicómaco, la moralidad es el sustento de la felicidad. Con ella no se juega. Vivimos para ser felices. El infeliz hace infelices a quienes le rodean. Una persona con conciencia recta y educada siempre es respetada. ¿Cuánto roban muchos para ganarse el respeto de la sociedad?

No hay leyes que se sustenten sin una suficiente moral pública. El sistema necesita la confianza. Sin ella ninguna relación, pareja o sociedad, prospera.

¿Qué tan importante es la conciencia?

En la Inglaterra del Siglo 19 en una reunión los asistentes dijeron: “Brindemos por el Papa”, el cardenal Newman levantó su copa y exclamó “beberé por el Papa con mucho gusto; pero primero ¡por la conciencia!, después ¡por el Papa!”.

¿Qué es la conciencia? “es la regla próxima e inmediata que mide la moralidad de los actos humanos”, los que son conscientes y libres.

Si se perturba o se deforma resulta difícil aplicar la ley natural inscrita en el corazón.

Aceitemos nuestra cinta métrica y midamos la “longitud” moral de nuestros actos.

paulchavz@gmail.com

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