Danza Joven trasciende la representación literal para narrar el Sinaloa actual
Viajar a la Ciudad de México y participar en actividades relacionadas con el Premio Nacional de Danza, dio a la Compañía Danza Joven de Sinaloa la oportunidad de ampliar vínculos con instituciones, compañías y creadores del ámbito nacional.
Ahora, Carlos Zamora vislumbra una nueva etapa para la agrupación: una en la que la compañía pueda mirar hacia adentro y encontrar un lenguaje propio para hablar de lo que ocurre en Sinaloa.
Coreógrafo, bailarín y director de Danza Joven desde 2014, Zamora considera que cada inicio de ciclo representa una oportunidad para replantear los caminos de la compañía y de sus integrantes.
“Esta gira fue muy nutritiva a nivel de relaciones públicas de la compañía, de fortalecimiento académico porque conectamos con escuelas, talleres y foros abiertos al público y siempre con miras de abrir puertas para los alumnos de la Licenciatura en Danza Contemporánea, los ex alumnos que también son muchos, después de 14 ó 15 generaciones”.
En la reciente visita, compartió el artista, establecieron vínculos con el gremio, la Coordinación Nacional de Danza y otras compañías, y fue una forma de observar qué se está creando actualmente en el país.
“Como director, para mí ha sido navegar un barco que tiene un montón de necesidades”, dice, y reconoce como una de las aspiraciones, llevar a la agrupación hacia la vanguardia y encontrar cada vez mejores lenguajes escénicos.
Llevar a Sinaloa a nuevos escenarios
En la Ciudad de México presentaron Descensor, una obra creada en 2013 por el coreógrafo colombiano Vladimir Rodríguez y que retomaron y enriquecieron en 2025 en una coproducción entre su autor, Edilyn Zataráin y Zamora.
La pieza pasó de 20 a 50 minutos, incorporó dos personajes más y amplió su discurso teatral y coreográfico. Y formará parte del programa de la Octava Temporada Cultural de la Universidad Autónoma de Occidente que se presentará en el Teatro Lince
“La propuesta habla de cómo el humano tiene muchos monstruitos dentro y en un elevador entran diferentes personajes y conforme bajan de piso, se van convirtiendo en un poco más animalescos. Es un poco la reflexión que nos decían los maestros, de que habían visto la pieza no nada más como un ejercicio personal, sino nacional, la pieza habla de Sinaloa y habla de México en general”, explicó Zamora.
Para el director, uno de los retos actuales de la danza joven es encontrar los símbolos adecuados para llevar a escena la realidad sinaloense sin caer en la representación literal.
En 2008, recordó, la compañía presentó Tocar fondo, obra de Javier Basurto, en la que abordaba el contexto que vivía Sinaloa durante la llamada guerra contra el narcotráfico.
En aquella pieza, señaló, hacía referencias directas a la cultura regional, como la música de banda, la cerveza, los bailes y otros elementos reconocibles.
“Jugar con los símbolos de una forma mucho más sutil y abstracta puede potencializar el trabajo, y en ese mismo sentido también estaremos como compañía trabajando junto a Sabaiba Teatro en ‘Así canta Sinaloa’, un espectáculo de entretenimiento que también rescata mucho de las potencias sinaloenses, reconociendo a compositores enormes de la música de la música regional, pop, baladas, etcétera”.
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Danza Joven de Sinaloa participó en diversas actividades en la Ciudad de México. -
Danza Joven de Sinaloa.
Una nueva temporada
Entre los proyectos de la compañía está el regreso de Perpetuum Tempus, pieza que se produjo antes de la pandemia por Physical Momentum y Danza Joven de Sinaloa, bajo la dirección y coreografía de Francisco Córdova.
“Perpetum Tempus ha sido una pieza muy icónica para nosotros, se creó antes de la pandemia y la bailó mucho nuestro amigo Max Corrales, de cierta manera es una pieza que marca un ciclo”, dijo.
“Y a partir de eso consideramos que empezaremos a trabajar más en esta necesidad de hablar artísticamente más de lo que nos pasa en Sinaloa, creo que definitivamente es nuestra misión y hemos estado de cierta manera envueltos en un devenir de posibilidades que a veces ha limitado el lenguaje”,
Como representantes del estado, dijo, necesitan encontrar esta voz personal.
“Que si bien la compañía es una es una plataforma para muchas voces, que permite que muchos coreógrafos planteen la posibilidad. También es momento oportuno para que empecemos a retomar nosotros esta posibilidad de nuestro lenguaje”.
Otra de las misiones, reconoció es acercar a más hombres a la danza, porque sigue habiendo prejuicios.
“Sí, hay prejuicios todavía, un montón de prejuicios, e incluso en el acercarse a sus cuerpos, o sea, si no es por las pesas y el gimnasio rudo, no voy a entrenar. Hay pocos hombres en el yoga, hay pocos hombres en el acondicionamiento físico funcional. Y en la estamos danza cada vez menos”, asegura.
“En la nueva generación de alumnos tenemos dos varones nada más y son 10 mujeres, es un comparativo bastante desproporcionado, por un lado es por la situación económica del país pues, que sí aleja a los hombres de las artes, pero definitivamente aún hay un machismo bastante enraizado en donde está observado de una manera negativa”.
Equilibrio emocional, el reto de nuevas generaciones
El coreógrafo y director de Danza Joven de Sinaloa reflexionó sobre cómo la pedagogía moderna y las redes sociales han impactado la resiliencia y la capacidad creativa de los jóvenes bailarines.
“Las generaciones anteriores vivíamos en una en una vieja escuela en donde el maestro era el mandamás totalmente. Lo que fuera que diga el maestro eso es. Y ahora las generaciones y las pedagogías nos han ido abriendo las posibilidades de que ellos sean más protagonistas de su historia”, aseguró.
“Esa es una gran fortaleza, pero al mismo tiempo creo que puede ser un arma de doble filo, porque a veces no tenemos el criterio para entender el presente que estamos viviendo y nos cuesta trabajo enfrentar ciertas cosas, y opinamos antes de escuchar.
“En cuanto a sensibilidad es un punto importante, creo que ahora somos más sensibles y eso está muy padre. Pero eso también hace que el trabajo emocional sea más complejo, porque nos tendemos a quebrar más fácil, que no es que esté mal quebrarnos, pero la resiliencia era como una característica del mexicano normal. Entonces tenemos que ir encontrando ese equilibrio”.
De lo contemporáneo al danzón
Danza Joven de Sinaloa participará en la inauguración del Festival Cultural Sinaloa, en un montaje dedicado a la obra del compositor Arturo Márquez, en el que confluyen la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes, compañías de folklore, teatro de calle y danza contemporánea.
Acercarse al danzón y a otras expresiones de la cultura regional, considera, forma parte de reconocer aquello que ocurre en el estado y llevarlo a otros lenguajes escénicos.
“La semana pasada aprovechamos para tomar una clase con un maestro de danzón que viene a bailar los jueves aquí en la plazuela Obregón, es una pareja, Héctor Gutiérrez Sánchez y María de Jesús Herrera Camacho, ganadores a nivel nacional y con un trabajo muy bello y muy claro.
Con 12 años al frente de la compañía, Zamora asume el nuevo ciclo como una oportunidad para volver a preguntarse hacia dónde quiere ir Danza Joven.
La respuesta, por ahora, apunta hacia una compañía que mire al país, a su propio territorio, que dialogue con lo que sucede en Sinaloa y que encuentre, desde el cuerpo y el movimiento, una manera particular de contarlo.