Derroche de talento, en el concierto de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la ESAJL
La Orquesta Sinfónica Juvenil de la Escuela Superior de Artes José Limón ofreció un extraordinario concierto este domingo en el Teatro Pablo de Villavicencio bajo la dirección del maestro Diego Rojas, en una presentación en la que participaron cuatro solistas que enfrentaron con éxito el reto de posicionarse al frente del escenario.
El programa abrió con la Obertura a Egmont, Op. 84, de Ludwig van Beethoven. Posteriormente, el escenario recibió al clarinetista Jonathan Burgos Mejía, quien inició su preparación musical en la Orquesta Sinfónica Infantil de Salvador Alvarado, de la que fue miembro por alrededor de seis años y hace un par de años se vino a Culiacán a estudiar una carrera técnica y en el concierto fungió como solista en el Concierto para clarinete nº 3 de Carl Stamitz.
La ópera se hizo presente gracias a la soprano Ivanna Paola Gárate Flores, estudiante del tercer año de Técnico Cantante Coral, cuya interpretación de la célebre aria O mio babbino caro, de Giacomo Puccini, fue reconocida por cálidos aplausos del público.
El concierto continuó con participación de Iker Emiliano Beltrán Osuna como corno solista para la Romanza para corno y orquesta, Op. 36, de Camille Saint-Saëns, seguida por la Meditación de la ópera Thaïs, de Jules Massenet, interpretada por el violinista solista Ieshua Emmanuel Montoya Ramírez, quien dedicó su interpretación a su hermana, que ese día celebró su cumpleaños.
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Al escenario subió el clarinetista Jonathan Burgos Mejía. -
La soprano Ivanna Paola Gárate Flores, estudiante del tercer año de Técnico Cantante Coral, interpretó la célebre aria O mio babbino caro. -
El violinista solista Ieshua Emmanuel Montoya Ramírez dedicó su interpretación a su hermana, que ese día celebró su cumpleaños. -
Iker Emiliano Beltrán Osuna participó como corno solista con la Romanza para corno y orquesta.
Para cerrar con gran dinamismo rítmico, la orquesta ejecutó el célebre Danzón nº 2, del maestro Arturo Márquez, que puso punto final a una tarde de derroche de talento en el escenario.
Un proceso de crecimiento y transformación musical
Durante el evento, se destacó el enorme avance que han vivido las agrupaciones musicales tras los desafíos que dejó la pandemia, ya que hace cuatro años, el proyecto inició prácticamente desde cero con una matrícula reducida y un nivel técnico elemental.
El maestro Diego Rojas comentó que en sus primeras etapas, las orquestas Infantil y Juvenil debían unir esfuerzos y presentarse juntas para reforzarse mutuamente en el escenario.
Hoy en día, la realidad es muy distinta. La Orquesta Sinfónica Infantil ya supera los 60 integrantes y cuenta con la madurez necesaria para presentarse en solitario, logro que demostró con rotundo éxito hace una semana en su concierto final. Por su parte, la Orquesta Juvenil adquiere cada vez mejor forma y un estándar interpretativo más alto, constatando un avance sustancial no solo en cantidad, sino en una indiscutible calidad.
El maestro Diego Rojas, quien además de su labor artística se desempeña como Coordinador del Sistema Estatal de Fomento Musical, ofreció un balance del trabajo realizado bajo la presente administración estatal. Subrayó que al inicio de la gestión se contaba con apenas 10 agrupaciones en 5 municipios; en la actualidad, la cifra se ha elevado a 25 agrupaciones activas distribuidas en 13 municipios sinaloenses.
“Hemos crecido muchísimo no solo en cantidad, también en calidad y en diversidad, porque teníamos solo orquestas sinfónicas y coros y ahora tenemos bandas sinfónicas, de alientos y percusiones, y también tenemos bandas tradicionales sinaloenses para preservar la música nuestra en Mocorito, Badiraguato, Eldorado, Concordia y en Choix”, puntualizó Rojas.
Esta labor del Isic ha significado establecer bases firmes y sembrar una semilla formativa en miles de niños y jóvenes. Actualmente se atienden entre 3,000 y 3,500 alumnos en sedes como la Escuela Superior de Artes José Limón, el Centro Comunitario de Corerepe, la Escuela Vocacional de Artes de Los Mochis, el Centro Rosarense de las Artes y el Museo de Arte de Mazatlán.
El maestro Rojas concluyó enfatizando que, aunque solo un pequeño porcentaje de estos alumnos se dedicará formalmente a la música de forma profesional, la cercanía con el arte garantizará que todos ellos se conviertan en ciudadanos excelentes y seres humanos íntegros para Sinaloa.