Disfrutan del arte, la música y romanticismo, con el Trío Azteca en el Paseo de las Artes
Entre aromas de antojitos, colores de artesanías y el murmullo de la gente, se llevó a cabo el Paseo de las Artes, en el Callejón Jesús G. Andrade.
El programa del Instituto Sinaloense de Cultura convocó a familias, jóvenes, artistas y visitantes dispuestos a regalarse unas horas de cultura y sana convivencia.
Desde temprano, los puestos del tianguis cultural se convirtieron en un recorrido de descubrimientos: piezas elaboradas por manos locales, detalles para regalar el Día del Amor y la Amistad y pequeños aperitivos que acompañaron el andar pausado del público, que transitaba entre los espacios con curiosidad y entusiasmo.
La música comenzó a envolver el ambiente con la participación del cantautor John Linki, quien con su propuesta dio la bienvenida a los asistentes, marcando el inicio de una jornada donde el arte volvió a encontrarse con la comunidad de manera cercana y espontánea.
Uno de los momentos más entrañables llegó con el tradicional Desfile de Poetas, que en esta ocasión compartió versos dedicados al amor y la amistad. Las palabras fluyeron entre el público, generando sonrisas, silencios atentos y esa complicidad que solo logra la poesía cuando se comparte al aire libre.
La tarde continuó con la participación del grupo Mon Blanc, integrado por alumnos de música de la Escuela Superior de Artes José Limón del Isic, quienes demostraron el talento joven en formación, seguido del debut como cantante de Kevin Gamboa, quien sorprendió al público al mostrar una nueva faceta artística, distinta a la que muchos ya conocían.
Sin embargo, uno de los momentos más esperados fue la presentación del Trío Azteca, cuya aparición fue recibida con entusiasmo por los asistentes, que se acomodaron entre los pasillos del callejón para escuchar cada interpretación y la reciente incorporación del requintista Lester Salomón, que aportó nuevos matices a la agrupación, logrando una conexión especial con el público, que respondió con aplausos y atención constante.
Mientras la música resonaba, el Paseo de las Artes se convirtió en un punto de encuentro donde las personas no solo consumieron arte, sino que lo vivieron: conversaron con artesanos, recorrieron los puestos, compartieron alimentos y se permitieron disfrutar una tarde distinta en medio de la ciudad.
La jornada coordinada semanalmente por el promotor cultural José Alfonso Flores Carrasco, transcurrió entre sonidos, palabras y encuentros casuales que recordaron la importancia de estos espacios para la convivencia cultural.
El Paseo de las Artes reafirmó así su vocación como un lugar donde el arte se presenta sin barreras y donde la comunidad encuentra un espacio para reunirse, expresarse y celebrar la creatividad local