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"El Colectivo Tarahumara Sinaloense lleva la cultura a los niños indígenas en las comunidades más vulnerables"

"A través de muchas colectas y búsqueda de apoyo, han podido llevarles comida, abrigo, medicinas. Pero había otra necesidad, la del espíritu, que ahora están atendiendo con el primer Festival del Niño Indígena"
28/10/2018 22:07

Algo ha caracterizado al Colectivo Tarahumara Sinaloense desde que se creó hace dos años en Sinaloa: ayudar a cubrir las necesidades más urgentes de los tarahumaras.

A través de muchas colectas y búsqueda de apoyo, han podido llevarles comida, abrigo, medicinas. Pero había otra necesidad, la del espíritu, que ahora están atendiendo con el primer Festival del Niño Indígena.

Y es que, dice Hortensia López Gaxiola, del colectivo, el arte es un disfrute y para los niños indígenas también es un derecho.

"Nosotros, en el colectivo, siempre estamos pensando en el asunto cultural, sí entregamos víveres, la ayuda inmediata, el alimento, pero está el otro alimento, el espiritual, y cómo Ángela Mar, de Mazatlán, es cuentacuentos, siempre pensábamos en algo cultural".

El Colectivo Tarahumara Sinaloense lo integran Cecilia Beltrán, de Los Mochis; Osiris Castro, de Guasave, Ángela Mar, de Mazatlán y Hortensia López Gaxiola, de Culiacán.

"Ya teníamos la intención de hacer el festival pero no teníamos fecha, entonces entre la muchísimas personas que colaboran con nosotros de distinta manera y diferentes partes de México y el mundo, me escribió Beatriz Mancilla de Teatíteres de Mexicali, donde me decía que quería venir a dar funciones a la sierra", cuenta López Gaxiola.

"Yo le dije que la temática tenía que ser muy específica, porque es gente que no tiene muchas referencias, que conoce la naturaleza y que nunca han visto un espectáculo cultural. Ella compró los boletos, con mucho tiempo de anticipación, y empezamos a programar el festival".

Con ese espectáculo propuesto y con lo que ella sabe como titiritera en el grupo Filibusteros que dirige Ramón Perea, decidieron armar el primer Festival del Niño Indígena. Se acercó al director del Instituto Sinaloense de Cultura, Papik Ramírez, quien tuvo mucha apertura y decidió apoyarla.

Así iniciaron en septiembre los trayectos a comunidades totalmente marginadas.

Comenzaron en el pueblo minero San José de Gracia, pueblo minero del municipio de Sinaloa, y aunque no es una comunidad indígena como tal, muchos de ellos ahí trabajan y para la presentación, subieron a las comunidades a traer niños para que fueran parte de ella.

"Fueron muchísimos niños de muchas comunidades, estaban sorprendidos porque es la primer actividad cultural que tienen. Nadie, de las personas vivas, recuerda alguna actividad cultural, ni si quiera un circo", comparte.

"Hay registros, decía Sergio López, de que la primera función de teatro se dio en San José de Gracia, hace no sé cuántos años había un teatro allá y llegó a tocar una orquesta. Era un pueblo minero muy importante, y ahorita nadie tiene registro ni si quiera de un circo".

Como colectivo, reconoció, les interesa llevar distintas actividades artísticas a lugares así, donde no tienen ninguna oferta cultural, ni cine, y tampoco tienen esa necesidad porque no saben que existe.

"Vas allá y estás escuchando a Rulfo y no lo conocen, les preguntas de La Caperucita y no saben, no tienen nada de literatura, y pues yo creo que es un derecho de todos ellos", considera.

Y para crearles la necesidad de disfrutar cultura, Hortensia y Ramón Perea tomaron sus títeres, su equipo de sonido, su vehículo personal y llevaron a los niños el espectáculo Chumanche contra el fantasma.

"Son niños que nunca han tenido servicios culturales de ningún tipo, además quisimos extenderlo también a etnias y que fuera un Festival del Niño Indígena, llevarles títeres porque tienen la facilidad de que se pueden llevar a donde sea, no necesitan condiciones muy especiales, fácilmente viajan en una maleta".

Con ellos se han sumado Alfiler, que es clown, Mayra Amezcua, El Copeche Títeres, Filibusteros, y esperan la participación de Marionetas Gio, de Aguascalientes.

Así empezó a germinar la idea, para llegar a los niños de comunidades yoremes, tarahumaras, de Villa Juárez, Las culebras, Guasave, Huitussi, El cerro cabezón y Choix.

"Nos interesaba ir a una primaria, cuyas familias son desplazadas de la comunidad de La culebra, pero son alrededor de 50 niños y como la escuela es pequeña, buscamos a hacerlo en otro lugar pero con esos niños, buscamos una primaria cercana y los llevaron a ellos", recuerda.

Al final, el espectáculo de Teatíteres de Mexicali tuvo que reprogramarse, porque el día previsto para venir cayó al Depresión Tropical E-19 y los aeropuertos estaban cerrados. Prevé que sea en noviembre.

El espectro de necesidades de los tarahumaras de Sinaloa, reconoce López Gaxiola, es total, pero al tratarse de cultura, ellos saben cómo acercarse.

"A esto nos dedicamos y sabemos cómo llegarles, sabemos que el director del Isic es sensible, entonces no hay pretexto para no hacerlo. Hay otras cosas que quisiéramos hacer como que los niños nos contaran sus leyendas, pero no se puede, porque la estancia debería ser larga para que nos tomen confianza", advierte.

"Llevarles jornadas culturales, es mostrarles que existen, y ellos mismos externen lo que viven, en un momento dado podemos darles un tallercito de teatro de papel y ellos saquen sus historias, siempre estamos pensando qué más se puede hacer...".