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"Columna semanal"

"El Octavo Día: Un brindis por el 2020"

"Habla sobre las veladas bohemias y clubes sociales de Año Nuevo"
EL OCTAVO DÍA
05/01/2020 10:49

¿En cuántas casas esta pasada noche del 31 de diciembre -seguramente pocas- se declamó “El brindis del bohemio”?

Gabriel Zaid, uno de nuestros mejores críticos literarios, defendía esa institución cultural y representativa de los valores de una clase media aspiracional entre dos siglos que es el poema “El brindis del bohemio”.

Decía Zaid que dicho poema tuvo mala suerte al chotearse tanto en declamaciones, pero que tenía buena factura. Lo ponía, para bien y para mal, junto a Manuel Acuña.

Con este poema, sabiamos que el bohemio en la familia o círculo social debía ser aceptado o al menos tolerado, ya que su existencia estaba legitimada por la literatura, que algunos veían como una prolongación de las buenas costumbres.

Bohemio, palabra que por décadas se confundía y usaba como sinónimo de intelectual-poeta-borracho o bueno para nada de la familia, que solo una vez al año tenía su gran momento de gloria y volvía a su vida sin rumbo al dar el brindis en Año Nuevo, quinceañeras y funerales.

Fuera de ironía, creo que en la Ciudad de México, donde aún se proclama ese poema: muchos valores y tradiciones se conservan mejor ahí que en la idealizada provincia geográfica.

Aquí en Mazatlán, el declamador Oscar Müller era quien mejor lo representaba en veladas bohemias y clubes sociales. Y aclaro que era un profesionista exitoso y responsable padre de familia.

El problema del discurso de Año Nuevo es que hoy todo mundo discute si es o no fin de la década.

Si alguien te debe 2020 pesos y te da 2019, no te está pagando completo. Ergo: a la década le cuelgan otros 12 meses más.

Aritméticamente tienen razón quienes afirman que la década termina el 31 de diciembre del 2020 (o que el siglo 21 inició el 1 de enero de 2001).

Sin embargo, culturalmente la década terminó ayer, pues el siglo empezó el 1 de enero de 2000.

Bien mirado, es un argumento interesante, si consideramos el caso de alguien que nació, por ejemplo en 1970.

Aritméticamente nació en el último año de la década de los psicodélicos 60's; culturalmente nació en el primer año de la década de los 70 y su infancia fue en “La docena trágica” de los gobiernos de Echevarria y Lopez Portillo.

La academia de la lengua ya nos dijo que lo correcto es decir “dos mil veinte” y no “veinte veinte”. Estoy de acuerdo: se gasta la misma cantidad de tiempo, neuronas y saliva.

Sin embargo, una legión díscola ya se queja y quieren incendiar la real institución. Ya iniciamos mal el año.

No quieren religiones, no quieren gobierno y no quieren a la RAE porque dice que no es correcto decir “veinte veinte”...

¿Volvamos mejor a hablar otra vez en gruñidos como los simios arboreos y a darnos de palos a la hora de ponernos de acuerdo en algo? En algún lugar debemos respetar las reglas.