"Expresiones de la ciudad"
Nada nuevo, oiga. Antes de decirlo, le juro que estoy a punto de pedirle permiso para correr al sanitario y voltear el estómago. Y es que me dieron ganas de vomitar cuando en la tele escuché que sí, cómo no, ándele, convénzase de que "En el Senado de la República vemos por ti". Y mecanismos extraños se me movieron por dentro, como las ganas de tomar una escopeta, tomar el primer avión a la Ciudad de México y plantarme frente al recinto del Senado y pum-pum, acabar con esta bola de sinvergüenzas, falsos y demagogos que nos quieren ver la cara con frasecitas diseñadas por algún despacho publicitario.
Para que alguien haga o diga algo así, tiene que valer, créame usted. Se la pongo derecha y con cremita, para explicarme mejor: la 61 Legislatura del Senado de la República cuenta con 128 "representantes populares", y cada uno, Virgen santa, percibe mensualmente la ignominiosa cantidad de 614 mil pesos, lo que significa, válgame Dios, una erogación mensual de 78 millones 592 mil pesos.
Y si me aplico al gasto fijo anual en términos de nómina, sus excelencias los senadores se llevan a la bolsa la infame cifra de 943 millones 104 mil pesos. ¿En el Senado de la República vemos por ti? Juas juas juas.
Todo un negocio eso de ser Senador. Pero un negocio aberrante, pagado por el esfuerzo de miles y miles de mexicanos. Si en esto miento, vale, me rindo. Trago. Y pues que me fusilen al amanecer. O que me corten la cabeza. Requiescat in pace. Y que por favor, ya frío yo como jamón de carnicería, que al menos alguien se ría en plan qué simpático era este imbécil. Y yo diré, instalado en espíritu chocarrero: pues yo a como iba venía, pero nunca me dio igual ocho que ochenta, así que al asuntito de los senadores no me lo califiquen por bueno, porque si de verdad hay que creer que los números hablan, pues no quedará más que aceptar que en México hay demasiados sinvergüenzas por metro cuadrado.
Si usted está conmigo, cada vez que vea a un Senador nada más le pido que no se le note la risa. Entonces con algo de orgullo podré decir que en este país no todo mundo se ha vuelto idiota, que en algún porcentaje nos estamos salvando de la absurdez, de ser estúpidos, de la cancerosa ignorancia.
Que somos capaces, yupi-yupi, de identificar personas sólo teóricamente respetables, que existen dizque representantes que sin asomo de pena, sin sonrojarse, sodomizan a un grueso de mexicanos. Y no les da remordimiento cuando se miran al espejo. Digo yo.
Acabo de leer que México tiene 6 millones de personas en extrema pobreza. Y si me voy a lo que gana la bola de senadores en un año, a cada uno de esos mexicanos le podría apoyar, al menos por un día, con una despensa básica de alrededor de 157 pesos. Claro que ello no solucionaría nada, pero al menos le alegraría las lombrices por un rato a tanta gente jodida , más en una nación tan dada a la asistencia social a través de las "primeras damas" de cualquier nivel.
Si hacen falta ejemplos más cercanos, tomando como base precios de un supermercado local de corte popular, con el dinero anual de los senadores podría adquirir, sólo de escribirlo me asusta, un promedio de 50 billones 978 millones 594 mil litros de aceite de maíz para cocinar. Con aquella misma cantidad, sería posible comprar 39 billones 460 mil 418 kilos de pollo entero.
Ahora me voy a un punto más delicado, más cuando se habla de desempleo, de crisis, de recesión y de la madre que la parió. Permítame informarle que el SAT (Sistema de Administración Tributaria) de México, tiene dividido al país en tres áreas geográficas para la atribución de sueldos mínimos. Para que se la sepa, Sinaloa pertenece al área "C" y por tanto el sueldo mínimo para los sinaloenses es de 51 pesos con 95 centavos.
Para que se dé un ligero quemón, pero que la neta a mí sí me arde, con el sueldo anual total de los 128 senadores, en Sinaloa podrían pagarse 18 billones 154 mil 071 sueldos mínimos. Esto es una barbaridad, oiga, una afrenta. Y ahora, justo ahora se me acaba de ocurrir una leyenda como para que la pongamos, tipo grafiti, en todas las bardas posibles. La leyenda podría quedar así: ¡Salario mínimo a los senadores farsantes para que se les quite los aberrantes!
18 billones de salarios mínimos en Sinaloa, Cristo bendito. De qué le dan ganas, oiga, ¿se atreve a estar conforme con una situación así, se imagina todo lo que podría solucionarse si sus excelencias los senadores se bajaran el sueldo? La verdad es que ya sí me dieron ganas vomitar. Permítame. Ahora vuelvo.
Vuelvo pero me voy. Y me voy con un amargo sabor de boca, maldiciendo las propuestas del Ejecutivo federal para gravar con más impuestos el consumo general, por pretender hacerle la vida más triste, más desgraciada y definitivamente inhumana la vida de millones de mexicanos. Esto no me lo trago. Y punto.
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