"Expresiones de la ciudad"
Pues qué quiere que le diga. En términos generales, a los vecinos del norte no los paso por el ojo de la aguja, aunque se disfracen de camellos. Ha de ser por la historia entre el país de ellos y el nuestro, fíjese. Por eso y por mucho más, problemas de inmigración incluidos, el racismo y esas cosas. Pero el hecho no me tumba a los extremos. Cómo cree. Lo que me traigo, quizá, tal vez sea un sentimiento añejo, o por las expresiones de Válgame Dios, que me digo, cada vez que veo una barbaridad en tierras norteamericanas, o perpetrada por sus políticos allende sus fronteras.
De cerca no conozco a muchos gringos, que es un decir, porque los he visto por centenares en visitas a los Estados Unidos; o en papel de lonjas viejas en los centros turísticos mexicanos. Pero al punto del how do you feel today, pues casi nada. Nomás la puntita. O mejor dicho, nada más con Gordon Campbell, director de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes, a quien vi con recelo por largo tiempo. Para qué le digo que no si sí.
Pero sucedió que una vez, porque así es la vida, del how are you me fui a charlas más extensas, en español, of course, vía Gianeya Román, su esposa. Y lo que descubrí fue a un viejo súper agradable, a un gringo simpático y preparado, claro que en música. Y un día, porque así fueron las cosas, me descubrí en su residencia de Las Quintas, copa en mano, departiendo felizmente con la pareja.
Y cierta vez, en una fiesta de cumpleaños en casa de quien esto escribe, platicaba yo con Gordon, cualesquier cosa, ya sabe, y entre el whisky y el tinto se coló una noticia: dijo que estaba convocando para integrar un coro, que Gianeya se había anotado y que pues que yo qué, ándale, anímate, te juro que hago cantar hasta a las piedras.
Esa noche le confesé a Gordon Campbell mi desgracia: nunca me ha salido el "re", le dije. Y allí estaba el señor director, oiga, intentando que mi voz montaraz (calificada así por la cosmopolita Minerva Lizárraga de Martínez Gaytán, mi amiga) hiciera la escala musical. Y comprobado: con todo y el tequila para calentar las cuerdas, nunca jamás pudo conmigo. Tal vez porque soy una piedra del camino, de ésas que dice José Alfredo, las que se la viven nomás en rodar y rodar.
El caso es que se formalizó el Coro de la Comunidad de Culiacán, sin mí, válgame. Y de eso ya han pasado dos años, entre tropiezos, presentaciones mil, como en los conciertos de gala de diciembre en La Lomita, o la vez que estuvo, por cierto estelarmente, en la iglesia del padre Cuco, como le decimos al templo de Las Quintas, que disfruté a lo grande.
El otro día me llamó Gordon Campbell, justo para informarme del cumpleaños del Coro y del Concierto de Gala que ha preparado para festejar. Y pues sí, oiga, anotado estoy. Y lo invito para que usted también disfrute: es hoy martes, a las 8 de la noche, en el Modular Inés Arredondo, ese que está tras la plazuela Obregón, allí donde en una época estuvo el Cine Reforma.
A estas alturas del partido, no creo que vaya a conocer a más gringos de cerca. Y tampoco sé cuánto más tiempo le queda a Campbell como portador de la batuta frente a la Orquesta, y ni cuánta vida le queda al magnífico coro del cual es fundador, por sus pistolas y gracias al patrocinio empresarial. De lo que pudiera estar cierto es que ya se coló a la historia cultural sinaloense, y de que aún nos sigue regalando veladas de buena música.
Enhorabuena. Y punto. Comentarios: expresionesdelaciudad@hotmail.com