Inician restauración de ‘El Grito’, escultura de Rosa María Robles, a 14 años de su instalación
La escultura urbana El Grito, de la artista visual sinaloense Rosa María Robles Montijo, inició un proceso de restauración con el propósito de recuperar y preservar una obra que, desde 2012, forma parte del paisaje urbano del centro de Culiacán.
La obra, que fue concebida como un monumento alegórico en defensa de la libertad de expresión y los Derechos Humanos, será intervenida por instrucciones del director del Instituto Sinaloense de Cultura, Juan Avilés Ochoa, con la intención de que la pieza esté lista antes del inicio del Festival Cultural de Sinaloa 2026, programado para comenzar el 15 de octubre.
La restauración estará a cargo de la propia creadora y un equipo de trabajadores.
Ubicada en el exterior del Teatro Pablo de Villavicencio, en la esquina del Callejón Andrade y el Malecón Viejo, El Grito fue creada en 2012 y donada por Robles Montijo a la sociedad civil como un monumento alegórico vinculado con la defensa de los derechos fundamentales y la libertad de expresión.
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Rosa María Robles -
Los trabajos de restauración se estarán llevando a cabo durante una semana.
Para la artista, reencontrarse con su escultura después de más de una década ha sido también una oportunidad para observarla nuevamente desde todos sus ángulos.
“Mi reencuentro con mi escultura El Grito es interesante, después de 14 años de haber sido colocada en el exterior del Teatro Pablo de Villavicencio, en la esquina del Callejón Andrade y Malecón viejo, como símbolo de la Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa y la Libertad de Expresión”, señala.
“Ahora que la vuelvo a ver de cerca por todos sus ángulos, reconozco, sin ruborizarme, que es una buena escultura, bien lograda por todos sus lados, bien hecha y con gran fuerza expresiva. Los trabajadores que me están ayudando son tres: ayudante para lijar la escultura, carrocero para aplicar el sellador transparente y albañil para reparar la dañada base de cemento”.
La restauración responde principalmente al desgaste provocado por las condiciones ambientales a las que la pieza ha estado expuesta. Al tratarse de una escultura de metal ubicada al aire libre, algunas zonas presentan acumulación de óxido, particularmente aquellas donde el agua de lluvia se ha concentrado.
Los trabajos comenzaron con un lijado manual de toda la escultura para retirar el exceso de óxido. Posteriormente se limpiará su interior y se aplicará a toda la pieza un sellador especial para metal, de acabado mate, con ayuda de un compresor.
Este sellador, señaló la artista, protegerá de nuevo la escultura por aproximadamente tres años.
La iluminación de El Grito, agregó Robles Montijo, correrá a cargo del Instituto Sinaloense de Cultura.
Una escultura para el espacio público
La pieza fue concebida como una escultura urbana de metal y estilo minimalista. Desde su instalación, su presencia en el centro de Culiacán ha estado ligada a una idea de protesta y reflexión.
Crónicas locales han descrito la obra como un “alarido mudo”, una representación del dolor que busca provocar una reflexión en quien la observa y recordar la necesidad de defender los derechos fundamentales.
Su donación ocurrió en el marco de las festividades por el Día del Periodista, con la gestión del Colectivo de Mujeres Comunicadoras y el respaldo del Ayuntamiento de Culiacán, entonces encabezado por Aarón Rivas Loaiza.
A 14 años de distancia, la artista considera que el mantenimiento debe formar parte de la responsabilidad de conservar las obras que se encuentran en espacios públicos.
“Mi recomendación es que esta escultura debe restaurarse como mínimo cada tres años por estar a la intemperie”, expresó.
Robles Montijo reflexionó sobre el patrimonio escultórico y llamó a las autoridades correspondientes a prestar atención en su conservación.
“Es importante que las autoridades correspondientes pongan cuidado en el mantenimiento de las esculturas que se encuentran en espacios públicos de esta ciudad, ya que una ciudad con sus esculturas bien cuidadas da buena imagen”.