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"Intermezzo un concierto para disfrutar"

"La Sociedad Artística Sinaloense reunió a músicos y bailarines para ofrecer un concierto virtual desde el Modular Inés Arredondo (MIA) de Culiacán."

La Sociedad Artística Sinaloense organizó desde Culiacán la velada musical y dancística Intermezzo, Concierto de Verano en donde conjugó la danza contemporánea que vibró en el escenario del Modular Inés Arredondo para detonar la danza de los coreógrafos y bailarines Carlos Zamora y Edilys Zataraín, que hicieron que a través del movimiento la música adquiere cualidades visuales y de pasión contenida.

El concierto se organizó alrededor del pianista sinaloense Daniel Ochoa ganador de la presea al mérito juvenil del Estado de Sinaloa, que seleccionó las piezas con un toque cronológico que paseo a los oídos de los que ingresaron a facebook live desde la propuesta de Mozart en el Siglo 18 hasta la exquisitez de las obras del autor mexicano Manuel M. Ponce que creo sus composiciones más sobresalientes a principios del Siglo 20.

La Orquesta de cuerdas de la Sinfónica Sinaloa de las Artes, dos violines, una viola, un chelo y un contrabajo se integraron a los sonidos emitidos por el piano, generando un sofisticado, complejo y profundo sonido que conmovió.

El recital abrió con el segundo movimiento de la Sonata 2 de Mozart para piano y orquesta de cuerdas una obra que tiene las cualidades chispeantes, orgánicas y emotivas con las que el genio de Salzburgo contruyó sus creaciones.La danza creo un foco visual que se sumó y enriqueció la experiencia sonora.

 

La apasionada complejidad de Beethoven

 

Beethoven ofrece en sus obras una complejidad sonora que introduce a los que lo escuchan a los laberintos emocionales del ser humano, eso se convierte en una experiencia contundente en su propuesta, el pianista tiene que conseguir esa cualidad tatuada en las obras de el que se considera el padre del periodo clásico en la música.

El tercer movimiento de la sonata conocida como Claro de Luna tiene un carácter agitado, acelerado demanda del interpreté una agilidad digital endemoniada, Daniel Ochoa cumplió técnicamente con esas demandas de la endemoniada partitura, emotivamente se extraño el fuego apasionado que el vértigo de la velocidad y los contrastes en la intensidad y el golpe del piano debe provocar en el auditorio.

 

La velada musical se trasladó del arrebato de Beethoven a la apacible calma de la propuesta de un música que quería crear con sonidos la sutileza de la percepción de la halo de la luz lunar que estremece e impresiona al ojo en donde se detona la emoción de lo sublime que provoca el Claro de luna de Debussy. Aquí el intérprete debe cuidar los trémolos, hacerlos sutiles casi imperceptibles.

Es una obra con la que los bailarines pueden construir algo bello, por las cualidades del sonido que los van guiando.

Manuel M. Ponce hizo acto de presencia sonora con su Balada mexicana que traslada inmediatamente al escucha a la Belle epoque mexicana, el porfiriato, continuaron.

Después de ese remanso apacible en el que las dificultades de la pieza se circunscriben a la interpretación, el pianista regresó a los terrenos demandantes que creo Federico Chopin con su Nocturno opus 9, que es un dulce sonoramente pero su ejecución demanda destreza.

Cerró con la famosa pieza de Manuel M. Pnce que le dió nombre al concierto, Intermezzo, una selección de obras que es fueron en realidad un tour de force para el pianista.