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Factor Humano

La importancia de la vida interior

FACTOR HUMANO
10/01/2026 12:37

Cultivar la vida interior permite descubrir bienes en los males, fortaleza en las debilidades, encontrarle sentido a los sucesos, tener paz, entre otros.

No es lo mismo...

No es igual decir el usual feliz año a los conocidos, que decirles que seas feliz en este año. Lo primero refleja la buena intención de tener un año venturoso mezclado con ingenuidad, todos sabemos que los años son azarosos y en un momento la vida puede cambiar radicalmente; lo segundo en cambio se enfoca en mantener una disposición, abierta a la felicidad en todo lo que venga.

La 1ª depende de lo externo, la 2ª depende de nosotros: elegir ser felices, cultivar una disposición interna para transformar los eventos en algo bueno. ¿Y qué sería ese algo bueno cuando sucedan cosas malas? Encontrarles sentido, no tener una actitud fatalista ni sentirse la víctima, tener fe y esperanza, entre otros bienes. Pero fijémonos son bienes espirituales.

$!Buscando la paz en la contrariedad.
Buscando la paz en la contrariedad.

¿Necesitamos la vida interior?

Justo para esto se necesita la vida interior, sin ella los sucesos de la vida pueden arrastrar, despersonalizar, volvernos superficiales, vanos, o si son malos en sentirlos inmerecidos, injustos, culposos, desproporcionados, desesperantes, y todo lo que quita la paz y evaporan la felicidad.

La vida interior es distinta al cotorreo interno, es un dialogo amoroso con uno mismo buscando seriamente la verdad honesta y el bien moral en la ordinariez de la vida. La calidad de la vida interior se nota en ver los sucesos con amplitud de enfoque, desde arriba, ver la profundidad de lo pequeño, en el trato amoroso o servicial a los demás, permite descubrirle el sentido a las cosas y sobre todo se nota al tener paz en las dificultades y a buscarla como un bien muy preciado.

¿Aferrarse a la felicidad?

Curiosamente aferrarse a ella puede ser contraproducente por una sencilla razón: no es controlable. En efecto, no se puede ser felices todo el tiempo y menos en los momentos duros. La felicidad no puede exigirse. Quien le exige felicidad a la vida, al acompañante, a su cónyuge, a sus padres, a sus amigos, se abre a la frustración y a la desilusión.

En efecto, la felicidad no puede fincarse ni depender solamente de lo externo, ni del gozo, ni de la seguridad material, ni de los otros, de hecho las mejores y peores noticias se refieren a quienes queremos y a lo que queremos y buscamos.

Soren Kierkegaard el padre del Existencialismo sugiere que la felicidad no se conquista como empujar una puerta hacia fuera buscando los placeres mundanos. Ella requiere introspección y retiro del ruido exterior y de las distracciones para descubrirla dentro de cada uno conectando con el mundo interior.

John Powell propone “La felicidad como un trabajo interno” accesible mediante la meditación y el crecimiento espiritual, en efecto “no puedo cambiar el mundo para que se adapte a mí, pero puedo cambiarme a mí”.

Los 2 grandes apegos

Aquí viene algo fundamental para entender mucho de lo que nos quita la paz y la felicidad: el apego emocional. El apego es una especie de identificación con lo que nos produce felicidad, tranquilidad, bienestar, seguridad, amor. Llegamos a creer que esto es parte esencial de cada uno. Pero no lo es, así como cada ladrillo sostiene un muro, el muro es una unidad de ellos pero cada ladrillo es distinto.

El 1º apego sucede donde menos creemos: en la mente

Confundimos los pensamientos con nuestra identidad, es como confundir lo observado, los patos, con el observador, el cazador. Ese apego sucede de tal manera que nos identificamos con ellos de tal manera que nos convertimos en sus víctimas: los patos le tiran al cazador.

Y nos estamos creyendo ese cuento, pero te das cuenta que te lo está contando tu mente y lo peor: le crees y lo asumes como tuyo. Al darte cuenta lo distingues, tomas el mando y te separas de los pensamientos tomando conciencia de ti.

El 2º apego es de naturaleza subjetiva: la costumbre de distorsionar los hechos

Ponerle “mucha crema a los tacos” o exagerar las carencias, el miedo, las amenazas. De ahí surgen las preocupaciones, ellas se alimentan de ponerse a imaginar lo que puede pasar, entonces los males crecen y los fantasmas cobran vida sin suceder en realidad. Una señora se enfermó de vivir una década con la preocupación y tristeza que le iban a quitar su casa y sucedió que sus hijos le construyeron una mejor al lado.

Cada día

“Cada día nos apegamos a preocupaciones que nos consumen, pensando en lo que carecemos, lo que queremos lograr y a lo que queremos conservar; nos apegamos a objetos, a personas, y es ahí donde encontramos la causa del sufrimiento, este apego nos arrastra a la ansiedad, porque cuando dependemos emocionalmente de lo externo perdemos el control de nuestra propia paz, desapegarse es liberarse emocionalmente de las cosas que están fuera de nuestro control y en lugar de eso es buscar la paz dentro de nosotros mismos”.

Esta liberación emocional pueden lograrla los monjes, pero con la familia se dificulta porque el cariño y la costumbre provocan apego. En las etapas del duelo al final se suelta al ser querido porque surge una generosidad para hacerlo, eso no significa que se deje de amarlos, sino de quererlos en otro plano no deseando que estén aquí, cosa que provoca sufrimiento, así el amado cobra una presencia que da paz.

John Powell pide cada día “Ilumíname para que vea y facúltame para ser amoroso hoy.”