La música puede cambiar vidas: músicos de la Isla de la Piedra
Para los alumnos del Taller de Música Regional del CMA en la Isla de Piedra, las clases de música se han convertido en un refugio de vida y en el inicio de una sólida carrera profesional.
Juan Darío Sánchez ingresó al taller de música del CMA a los 11 años. Se acercó al mundo sonoro inspirado por un primo que tocaba el teclado y el piano. Con una flauta regalada comenzó a aprender de manera autodidacta. Después, en secundaria, su talento fue descubierto por “El Ñaca”, quien le ofreció un clarinete a doscientos pesos.
En los ensayos al instrumento se le caían las piezas, él se las volvía a poner y con ese clarinete remendado avanzó en la música, pero jamás renunció a sus sueños.
Actualmente, a sus 27 años de edad y con más de 16 años de trayectoria, se desempeña como saxofonista solista en bodas, quinceañeras y diversos eventos sociales. Además, ha formado parte de importantes agrupaciones de la región, entre ellas Estrellas de Sinaloa de Germán Lizárraga, donde inició su carrera profesional a los 16 años.
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El Taller de Música Regional del CMA en la Isla de la Piedra tiene sus puertas abiertas. -
Juan Darío Sánchez ingresó al taller de música del CMA a los 11 años. Con una flauta regalada comenzó a aprender de manera autodidacta.
A Brian Alejandro Baltazar, la música le transformó la vida desde temprana edad. Inspirado por el clarinete comenzó su formación musical desde niño, guiado por sus profesores Santiago Rosas y Ricardo Díaz, quienes le prestaban los instrumentos.
Alejandro comentó que, ante las dificultades económicas que enfrentaba su familia, la música le abrió un abanico de nuevas oportunidades personales y profesionales que, con el paso de los años, le permitieron integrarse con éxito a diversas bandas locales.
El joven estudiante exhortó a las nuevas generaciones a no tener miedo de perseguir sus metas.
Juan Darío invitó a los jóvenes que desean incursionar en la música, a mantenerse enfocados, alejados de las malas amistades o adicciones, y conservar siempre el hambre de aprender y superarse.
Invitó a la niñez y juventud a ingresar al Taller de Música Regional del CMA en la Isla de la Piedra: “Que vengan a los talleres. Es mejor aprovechar el tiempo aprendiendo música que pasar horas en el celular. La música puede cambiar vidas”, concluyó.