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Cultura

La otra historia mexicana

En su opinión, la doctora en Ciencias Sociales Leticia Calderón Chelius dice que el libro ‘Historia del Pueblo Mexicano’ se trata, de entrada, de la lectura de la historia de México que propuso ofrecer el proyecto que hoy gobierna el País

Toda publicación es el resultado de un esfuerzo mayúsculo por lo que su puesta a la luz pública es un día de fiesta. Sea un autor único o un colectivo, un libro son muchas horas de trabajo, capacidad creativa y, sobre todo, conocimiento en torno al tema que se relata y por eso, merece felicitaciones y, en su momento, una lectura cuidadosa. Digo esto a propósito del libro Historia del Pueblo Mexicano que recién se presentó para su amplia divulgación, pero en tanto eso ocurre, merece varios comentarios a bote pronto, da su opinión la doctora en Ciencias Sociales, Leticia Calderón Chelius.

Se trata de entrada, de la lectura de la historia de México que propuso ofrecer el proyecto que hoy gobierna el País, de ahí que el propio título ya anuncia que este libro busca alejarse de la historia oficial que conocemos.

Si bien, el orden que se mantiene son las etapas históricas como entendemos la trayectoria que el País ha atravesado a partir de la conquista, la independencia, la reforma, la revolución y el México del Siglo 20 en su largo y complejo presente hasta nuestros días, sin embargo, la enorme diferencia, el salto sustancial, la apuesta por marcar la diferencia, fue darle presencia a los protagonistas detrás de la versión épica que sólo ensalza lo político, pero omite que la gente sencilla, al pueblo, como el actor social desde el día a día se define y construye la vida social del País.

Imagínense entonces que en este libro leeremos temas que prácticamente han sido silenciados y que por primera vez toman un lugar en este mapa mental que nos obligará a repensarnos como sociedad. Solo menciono en esta ocasión unos ejemplos para detallarlo más adelante.

La conquista leída más como un proceso de resistencia con todas sus consecuencias, la población afrodescendiente presente en absolutamente todas las etapas de nuestra historia, pero por primera vez mencionados en una lectura de estas dimensiones y gran alcance.

Las mujeres, las niñas y niños, el México rural, los trabajadores, los movimientos sociales de todo tipo, pero sobre todo, estas menciones no como meras descripciones para recrear el cuadro de una multiculturalidad sin conflicto que también ha sido retórica desde el poder, sino por el contrario, este libro discute todos estos temas para evidenciar cada etapa y cada proceso como elementos que explican nuestra desigualdad por ejemplo, en el mantenimiento de la pirámide social que se ha recreado desde hace siglos, la exclusión ancestral a partir de la condición de género, el mundo del trabajo como fuente de explotación, y el mestizaje como proyecto para ocultar el racismo y el etnocentrismo como el discurso que ha naturalizado la violencia, el maltrato y la negación de derechos de la mayoría de la población que ha construido la historia nacional.

Sobra decir que las plumas que escriben cada uno de los capítulos de este libro son espléndidas y expertas cada una en su temática y en la capacidad crítica de complejizar momentos, procesos y actores sociales de un país que merece una lectura histórica profunda desde estas coordenadas tan puestas de lado para el gran público al que se busca que llegue este material, pero que tendrá igual utilidad para gente docta e incluso para quien no conoce la historia nacional y quiere entenderla desde otra óptica.

Un comentario que no puedo dejar de hacer probablemente más desde los temas que conozco mejor, es que me hubiera gustado la mención analítica de la migración como un tema que atraviesa la historia del México independiente hasta nuestros días y sobre todo, las consecuencias que este proceso ha tenido para la vida nacional no como la historia de los que se fueron y por tanto, se interpreta como que quedan fuera, sino como sujetos sociales que representan la ampliación de la propia geografía nacional de una manera tan potente, que provoca que dicho proceso tejido a lo largo de muchos años, incluso décadas, sea una realidad sin la que no entendemos el México contemporáneo.

No tenemos conciencia del peso de la migración en la historia del país y este capítulo quedó pendiente por ser incluido. Larga vida a un libro que será de cabecera para quien piensa y tiene conciencia de que la historia la construyen los grandes y pequeños momentos de la vida de cualquier país, pero, sobre todo, los sujetos que transitan su propio tiempo, el pueblo.

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