La indignación sin organización es amargura; la indignación con estrategia es poder; pero la estrategia con la unión ciudadana salvará al país.
Urge la verdad
Iniciamos resaltando algo: los distractores mañaneros sí tienen efecto. La gente cae en ellos, los difunde. Pero mientras la discusión pública se ahoga en las banalidades de la agenda distractora matutina, las fosas clandestinas se multiplican en silencio y las desapariciones aumentan la angustia social.
Hemos olvidado lo que es noticia. Noticia es que caigan las cabezas que generan la violencia: los capos del narco, los gobernadores y ediles coludidos, los jerarcas políticos que siguen saqueando al país, los grandes corruptos, los sicarios que andan sueltos. Noticia es que se restaure la ley y que los narcos dejen de mandar a los gobernantes como la gente lo susurra.
Mientras estas noticias no sucedan seguirá el aquelarre cotidiano y con ella la asombrosa pasividad mexicana que los extranjeros no comprenden.
Victimas pasivas
En efecto ¿Por qué la ciudadanía ve el naufragio del país por el narco estado y no lo evita?
La respuesta no se debe a la cobardía o a la falta de patriotismo, sino a una compleja red de mecanismos psicológicos y sociales de supervivencia. La gente no denuncia porque puede convertirse en la próxima víctima y esto es sensato. Pero también es cierto que nos hemos dejado domesticar por el miedo.
De seguir así las cosas empeorarán pues de la costumbre al sometimiento hay un solo paso, entonces ¿Ya estamos sometidos realmente? Saca tu respuesta.
La indefensión aprendida
Es una actitud psicológica que lleva a una resignación pasiva, mortal de seguir su curso. Ese silencio y omisión son la leña que aviva la llama de las muertes y desapariciones diarias.
La indefensión, su nombre nos dice mucho, se basa en una creencia falsa pero muy arraigada en el mexicano: “la íntima convicción de que, hagamos lo que hagamos, nada va a cambiar”. Así el ciudadano asume su rol de víctima pasiva. Por eso muchos no votan, no marchan, no protestan, no se unen para cambiar las cosas que le afectan y prefiere hacer solo lo que solo no puede resolver, sólo unidos lo cambiará.
“El rencor hiere menos que el olvido”
El inglés Bernard Shaw advertía “el mayor pecado contra nuestros semejantes no es odiarlos, sino ser indiferentes”. Hoy, esa indiferencia ha dejado de ser un pecado para convertirse en una póliza de seguro y, paradójicamente, en una posible sentencia de muerte o de una vida con penurias.
Hemos normalizado lo anormal. Pero la normalización del espanto es el triunfo invisible del crimen. Por eso sigue y sigue y no se acaba. Lo peor es que los medios lo alimentan publicándolo. Hemos caído en una vorágine viciosa social mental. El peligro real surge cuando este instinto muta en la inercia de la costumbre.
La dignidad en México
Pero en mucha gente de todos los niveles la liga del hartazgo de tanto estirarse ya se rompió, muchos están reaccionando para sobrevivir surgiendo el amor a la patria que el mundial nos mostró.
La rebelión de la dignidad se está convirtiendo en un acto de legítima defensa cultural. El narco prospera en el desierto de la desconfianza; cuando los ciudadanos se conocen, se cuidan y vigilan juntos su calle, su barrio, el territorio se achica para la impunidad.
Blindar la denuncia ciudadana
Sentarse a esperar es suicidio colectivo. La solución no va a venir de un superhéroe político ni de un mesías con banda presidencial, está viniendo de la unidad ciudadana organizada en grupos.
La denuncia en este régimen requiere de una resistencia inteligente blindada contra represalias. Hagamos que la dignidad se vuelve contagiosa, el sistema criminal pierde su combustible más valioso con nuestra actividad comunitaria unida. Volteemos la tortilla:
- Sobre todo, paremos el reclutamiento de los niños sicarios. El abandono social, la verdad incómoda que nadie quiere ver; el narco no crece porque sea atractivo, sino porque es la única puerta abierta en un cuarto oscuro. El abandono de los cinturones de miseria y de la sierra surte la carne de cañón. Cada joven que se une a sus filas es el recordatorio de un niño al que el país abandonó y ahora se lo cobra.
- Los colegios de abogados que denuncian al gobernador ante la ley y abogan por la -desaparición de poderes estatal.
- Los políticos de la oposición que van a los juzgados internacionales para denunciar la complicidad del régimen.
- Los que repintan de blanco las paredes de las campañas anticipadas de los candidatos de la 4t, votar por un régimen aliado con los narcos es votar por más balas.
- Boicot a la narco cultura, extirpando la apología del narco del entretenimiento de las series y de las conversaciones familiares; el dinero fácil será la próxima tumba de un familiar. Anhelar que el dinero narco circule para prosperar sale más caro por tantos daños que provoca. Aprende: el dinero narco sangra a la sociedad.
- La asociación comunitaria, creando redes vecinales de comunicación y auxilio mutuo que sustituyan el vacío de la autoridad.
- La auditoría ciudadana del gasto local, exigiendo transparencia estricta en los presupuestos estatales y municipales, donde el dinero criminal suele blanquearse con mayor facilidad.
- Usar los medios serios para que la verdad se sepa y no callar lo que debe saberse.
En realidad no hay opción: o nos hacemos siervos de un feudo criminal o nos movemos para salvarnos y recuperar nuestro país. Tú decides.