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Factor Humano

La vida es sagrada

FACTOR HUMANO
25/04/2026 12:33

La desacralización de la vida trae graves consecuencias en la vida cotidiana y en el país. Abracemos y cuidemos la vida porque corre peligro.

Abrazos a la vida

Abrazar la vida es abrazar su sacralidad, es decir su valor infinito porque viene directamente de Dios, lo que le impone un valor absoluto de respeto. Por lo tanto su valor no es negociable, ni puede tasarse, ni está sujeta a cualquier consenso, a la conveniencia, la utilidad, las circunstancias, a políticas del estado o a peticiones.

No somos propietarios de la vida porque no la creamos, solo la recibimos. La vida que tú y yo tenemos es un don, somos como administradores de ella. Por eso no puede ser tratada como cosa, producto o problema a eliminar. Lo sagrado de la vida no se otorga: se reconoce. Romper lo sagrado reduce la persona a objeto y esto trae serias consecuencias, aquí algunas...

Situación muy preocupante

El alto índice de criminalidad incluyendo secuestros, extorsiones y desapariciones forzadas pone el termómetro nacional e internacional al rojo vivo, es decir lo más grave que le puede ocurrir a un país es el desprecio olímpico a la vida. ¿Hay algo que valga más que la vida?

Un estado que no combate ese desprecio, que se asocia con el crimen, así como una sociedad que lo permite y esconde, está condenada a mil calamidades. Esto implica un profundo deterioro moral que envilece la política y la vida ciudadana, que de seguir empeorará.

El declive moral

Nos hemos acostumbrado a ver los asesinatos diarios como simples números, nuestra pasividad e indiferencia facilita la violencia. El dolor de otros duele cada vez menos. Stalin decía “la muerte de alguien es lamentable, la muerte de miles son estadísticas”.

El declive moral es tanto que las desapariciones claman justicia y sorprenden a la ONU pero se esconden, lo que denota complicidad y una tremenda falta de empatía, síntoma sociópata; los EEUU señalan la alianza con los narcos y el estado fallido lo que afectará el T-Mec y al turismo mundial.

La corrupción hecha a perder todo, a la persona se le ve como un instrumento, la ley se ha deshumanizado porque “la vida no vale nada”.

Proteger la vida es prioridad

Perder la sacralidad de la vida afecta también al no nacido, al discapacitado, al enfermo terminal, al ciudadano común, nos afecta a todos, si no se respeta el más débil pierde y facilita la ley de la selva que a nadie conviene.

Paremos el aborto

El ser humano, tu persona, se forma en el momento de la fecundación, el cigoto con 46 cromosomas tiene el genoma humano completo, distinto al de su madre y padre y dirige todo su crecimiento, esto es simple embriología (Moore y Persaud, Embriología clínica, ed. 2020, p.1).

Pero decir que el embrión se vuelve un ser humano a las 14 o 24 semanas o al nacer es absurdo, ya lo es desde su concepción, la embriología no da un marcador objetivo posterior que convierta “algo” en “alguien” (Carlson, Human Embryology and Developmental Biology, 2009, p.2), por lo tanto “suspender” a ese diminuto ser es matar a una persona impidiendo el derecho más fundamental de todos: el de la vida y más la de un inocente e indefenso.

El aborto deliberado trae serias consecuencias psicológicas en quienes lo practican, se violenta el fuerte instinto maternal que hasta los animales lo defienden con su vida.

La eutanasia

Su implantación ya se manosea. Es definida como “una acción u omisión que, por su naturaleza y en la intención, causa la muerte con el fin de eliminar el dolor”. Esto es moralmente inaceptable porque significa que hay vidas que no vale la pena vivir, se sustituye el “no matarás” con el “no sufrirás”, se confunde la dignidad con el derecho a la vida.

Al legalizarla se cambia el fin de la medicina, el médico que ha jurado defender la vida pasa a ser un árbitro de qué vida es digna, después al degradarse aparecería la presión por “eliminar”, al estilo de Hitler, a los ancianos, enfermos crónicos y discapacitados.

La eutanasia se vende como dar al paciente una muerte “digna” sin dolor voluntaria, pero en realidad es un suicidio asistido. Entendemos el profundo sufrimiento, la desesperación del dolor, de no querer vivir para no padecerlo.

El dolor tiene sentido

Mi madre oraba con profunda fe con 2 amigas en su lecho, tenía sus senos desgarrados por el cáncer y le venía una profunda paz que desaparecía su dolor temporalmente, ni el demerol le hacía ese efecto. El dolor tiene sentido, al descubrirlo duele menos, al resistirse duele más. Después de orar su rostro se transformaba.

En los países donde se autorizó la eutanasia crece la soledad y la depresión, la compasión se vuelve un protocolo letal. La gente teme ir a los hospitales porque ya no se ven solo para sanar y prefiere los países donde no está permitido.

Colofón

Dostoievski lo dijo “Si Dios no existe, todo está permitido”, incluyendo la barbarie, esa de la que tanto te quejas. Respetar la sacralidad de la vida a toda costa es la rebelión contra la ley de la selva.

Estimado lector ¿Has cuestionado tu obligación moral de contribuir a que la barbarie disminuya? Además ¿Cuál de los dos es más fácil corregir: el deterioro moral o el económico?

$!La violencia infantil crece.
La violencia infantil crece. ( )