No es solo combatir el narco terrorismo, sino la redefinición entre EEUU y México, no perder más soberanía y que la ingobernabilidad no aumente.
“Y esto es sólo el comienzo”
Las exigencias de extradición de los 10 funcionarios del gobierno sinaloense es el principio de lo que viene, pocas noticias han provocado tantas expectativas como éstas.
¿Significará esto el principio del fin del régimen actual? ¿Aminorará la violencia que padecemos regional y nacionalmente?
Por lo pronto en Sinaloa las cosas siguen igual, o sea: muy mal. Los narcos siguen mandando y la ausencia de los jefes puede desatar la anarquía. La 4 t capitaliza electoralmente el miedo y la inseguridad para mantenerse, la presencia del ejército en las calles no disminuye los homicidios ni el robo de autos diarios, así -lo diremos coloquialmente- tienen “azorrillada” a la sociedad que lo permite en sus narices.
El efecto Trump
Ante esto Trump ha resultado ser un justiciero no solo local sino en varios países; sorprendió mucho el grito desesperado de las madres de la sierra de Guerrero clamándole a Trump que evite que los mexicanos, sus vecinos, los sigan matando y a sus hijos.
Una postal de la terrible descomposición moral y política que hemos caído: nos hemos convertido en nuestros propios enemigos porque la ley fue suplida por los rifles y porque se protege a los delincuentes.
México se ha vuelto incapaz de aplicarse la justicia porque el régimen está atrapado en sus mentiras, en preservarse tercamente a costa del país, porque tiene el poder pero no manda y por haber pactado con el diablo.
Cada día aumenta el descrédito presidencial porque las evidencias brotan por doquier. No se puede gobernar en la contradicción, sin autoridad, atentando contra el bien común, engañando diariamente.
El falso idilio
La corrupción y la impunidad facilitan que las personas saquen lo peor de sí mismas y atenten, maten, roben y atropellen a los otros. El falso idilio de que se puede delinquir con total libertad y robar a manos llenas sin ser castigado, se sostiene por torcer la ley y protegerlos.
Esta es la ilusión que el gobierno mexicano sembró por décadas y castigó parcialmente y empeoró con este régimen. Esta entropía, o desgaste del sistema, resulta tan lógica como seguir una cuesta que conduce al precipicio, pues lo que mal empieza mal acaba.
Seamos realistas.
El combate que se viene a tambor batiente del vecino es para dar golpes contundentes a una seria amenaza a su seguridad nacional prioritaria y para destruir el arma de destrucción masiva llamada fentanilo, entre otras cosas.
A Trump le urgen trofeos para las elecciones medianas próximas, los desmanes de la 4t le brindan la oportunidad para actuar y a su estilo, imponer sus condiciones. Podemos perder más soberanía en los próximos acuerdos.
Dos puntos débiles
Analizando esta nueva guerra que combina lo legal, lo financiero, las diversas agencias y la armada, observamos que tiene 2 puntos débiles:
1. No combate el consumo interno causante de la demanda de drogas, según la Council of Foreign Relations el mercado norteamericano continúa siendo el principal motor financiero del crimen organizado mexicano, 2. Tampoco vemos que cierre seriamente su exportación de armas que la mayoría usan aquí. Un narco o delincuente sin armas no es nadie.
Por lo tanto habrá sin duda golpes espectaculares a los políticos que facilitan el narco terrorismo, la combinación de la política con los narcos ha potencializado su letalidad. Aquí el afán de poder, la avaricia, el resentimiento y la perversidad con la impunidad han desatado un caos interno y la furia norteamericana.
¿Será esto el inicio del fin de la 4t?
Sin duda serán torpedos que dañaran su barco, aunque todos sabemos que quitando o extraditando al piloto escondido el barco naufraga. Mientras la tempestad ya empezó políticamente en los medios de difusión, con las declaraciones ante el congreso y desde la Casa Blanca. Además los reporteros mañaneros le tunden a la presidencia que ya no mienta.
Pero dañar a la 4t es dañar al gobierno
El concepto de terrorismo abre herramientas que antes no podían utilizarse fácilmente contra México. Es probable que detrás de esta estrategia haya un fuerte interés económico y geopolítico.
Aquí está lo delicado: dañar al gobierno propiciaría una escalada de males que causarían graves crisis nacionales además de las actuales. México se volvería más vulnerable, su moneda, su banca, las bolsas, las calificaciones crediticias, la deuda, la inflación, la inversión extranjera, el T Mec, las exportaciones por los aranceles automáticos de seguirse resistiendo a obedecer al departamento de justicia de EEUU, entre otras cosas.
Pero cualquier debilitamiento institucional mexicano afecta inversiones, comercio, migración y seguridad fronteriza: o sea, aumentaría la amenaza que quieren combatir.
Los EEUU necesita un México estable para sostener sus enormes inversiones, flujos de mercancías, reducir su inflación y para mejorar su competitividad frente a China y para evitar que usen a México como trampolín terrorista. Un socio y vecino inestable no le conviene en una frontera tan porosa y tan larga, además con tantos mexicanos viviendo allá.
El gobierno mexicano es una dictadura disfrazada y es un cartel disfrazado de gobierno. Su ambigüedad lo está matando. Pero al ser gobierno todos pagamos los platos que ellos rompen.
Creemos que lo más probable sea desestabilizar la 4t sin dañar al país, si es que eso que se antoja tan fácil, se pueda realmente.
Hay riesgo de perder la gobernabilidad con los vacíos de poder que se generarían: el país sigue en manos de los criminales. Esto es lo que debemos evitar para bien de todos.