Una buena amistad es una relación basada en el cariño, la confianza, el respeto, la empatía y el apoyo mutuo. Una buena amistad no significa estar de acuerdo en todo, porque todos somos diferentes, debemos aprender a respetarnos, apoyarnos y cuidarnos mutuamente, incluso cuando existen diferencias.
Existen adultos mayores que son muy joviales, alegres y llenos de entusiasmo por la vida, que no apagan su alegría, que conservan su buen humor, siguen manteniendo su curiosidad natural de ser humano y sobre todo se distinguen por sus ganas de disfrutar la vida, se mantienen activos, bailan, hacen ejercicio, leen, cuidan sus relaciones de amistad, todo esto favorece el bienestar emocional.
A principios de este año buscando actividades nuevas y bienestar a mi salud física me decidí a asistir a clases de pilates con la entrenadora, la siempre bella y carismática Abris Tiznado, en mi vida había asistido a una clase de pilates, cosa que me encantó, inmediatamente vi los beneficios y me cautivo el grupo que asisten a ese horario matutino.
En ese grupo está la señora Rayito, yo la había visto en varias ocasiones sociales, la ubicaba pero no tenía la suerte que me la hayan presentado antes, para los que me conocen saben que soy muy selectivo con mis amistades, NO sangrón, pero uno debe de elegir bien a quien mete a su vida personal, a los demás me considero una persona educada y puedo tener actividades con ellos sin problema, pero desde la segunda clase de pilates que coincidí con Rayito, “así Rayito dime, nada de señora”, me encanto su alegría por la vida, y me dije: “Octavio esta señora te conviene de amiga”.
Un día le comente a Abris que fuéramos a desayunar con Rayito pues yo quería convivir mas con ella, aparte de coincidir en pilates, un día se lo comentamos y ella nos dijo “ déjense de desayunos y los esperamos mi esposo Rodrigo y yo en mi casa el viernes, platicamos, cenamos y nos tomamos unos driks.....” me encanto, esa actitud positiva que tiene y fue una excelente velada.
Rayito me ha enseñado con su actuar, que nunca es tarde para compartir, aprender, querer y crear vínculos significativos, ella nos deja todos los días grandes enseñanzas de vida: Valorar el tiempo, aprender a disfrutar cada momento y apreciar la compañía de los demás. La importancia de la compañía: comprender que compartir experiencias ayuda a combatir la soledad. El respeto y la compresión: aceptar las diferencias y escuchar con paciencia. La lealtad y la confianza: reconocer el valor de tener alguien con quien compartir alegrías, recuerdos y preocupaciones.
También la sabiduría de la experiencia: aprender de las historias, los consejos y las vivencias de los amigos. La alegría de vivir: descubrir que siempre hay motivos para reír, convivir y disfrutar. El apoyo mutuo: acompañarse en los momentos difíciles y celebrar juntos los buenos momentos. Y el valor de los recuerdos: reconocer que las experiencias compartidas fortalecen los lazos de amistad.
La amistad de Rayito me vuelve a recordar lo que ya sabemos, pero nos distraemos y no lo aplicamos: La importancia de la actitud ante la vida, valorar las cosas sencillas, disfrutar el presente y no preocuparse tanto por los acontecimientos que probablemente ocurrirán o no, en el futuro y que no esta en nuestro control. A ella la nutre mucho la excelente relación que tiene con su familia, y el buen equipo que hace con su marido, ella y Rodrigo son muy alegres y platicadores y se respetan como pareja.
Compartir la vida con buenos amigos nos brinda felicidad, esperanza y bienestar emocional. Espero otro encuentro con Rayito Arias para brindar por la vida y por la amistad, y recordar que la edad es simplemente un número, lo importante es nuestra actitud positiva para llevar una vida digna y feliz.