|
Carnaval de Mazatlán

Rinden homenaje a Celia I y Tania I, reinas de los Juegos Florales

María Celia Chío Cortés, Celia I, Reina de los Juegos Florales de 1974 en su 50 aniversario y Tania Juracy Álvarez Mexia, Tania I, Reina de los Juegos Florales de 1999 en su 25 aniversario
09/02/2024 21:17

MAZATLÁN._ En punto de las 20:31 horas de este viernes 9 de febrero, se efectuó la tercera llamada para el inicio de la coronación y empezó la presentación con el Instituto de Cultura y Arte de Mazatlán y su ballet.

En un ambiente, escenografía, coreografía y música totalmente barroca, los bailarines se dispusieron a dar la bienvenida a María Celia Chío Cortés, Celia I, Reina de los Juegos Florales de 1974, en su 50 aniversario.

La reina culta de hace medio siglo, saludó con ímpetu a los asistentes que verán coronarse a una más de su dinastía, Siu Ling I.

La compañía seguía bailando piezas de son barroco y hasta épico, de entre los mismos bailarines salió Tania Juracy Álvarez Mexia, Tania I, Reina de los Juegos Florales de 1999 en su 25 aniversario.

Su majestad Tania I fue recibida portando un hermoso vestido rojo entre un caluroso aplauso de los asistentes que con cariño la recuerdan.

La reina que celebra un cuarto de siglo de su corona, se despidió del público acompañada de sus hijos también entre aplausos.

La escritora Claudina Domingo, ganadora del premio Clemencia Isaura de Poesía 2024, será la encargada de coronar a Siu Ling I.

La reina de las Bellas Artes se siente muy agradecida por los mazatlecos, quienes la han acogido de la mejor manera, luego de ser la elegida para obtener la corona.

El Eclipse fue el preámbulo para la llegada de las princesas Georgina Vázquez, Samantha Espinosa, Aspasia Cárdenas y Rubí Mondragón que con delicadeza y envueltas de blanco pisaron el escenario.

Tras la salida de las princesas, fue recibía entre aplausos Siu Ling Cotero Chío, Siu Ling I, quien bajó de una carroza que parecía venir de un libro de cuentos barrocos.

Abrazada de un hermoso vestido azul diseñado por el joven Édgar Mohe.

Entre una esplendorosa sonrisa, la representante de la expresión fue llevada a su sitio por una guardia de bailarines, quienes le dieron un recorrido por el escenario hasta finalmente dejarla en su trono, justo por un lado de sus princesas.