"Rosanne Philippens fascina al público con su interpretación de Tchaikovsky"
Con una magistral interpretación del "Concierto para violín en Re mayor opus 35" de Piotr Ilich Tchaikovsky, la violinista neerlandesa Rosanne Phillipens provocó el asombro, arrancó aplausos y bravos en el Teatro Pablo de Villavicencio, donde se llevó las palmas y fascinó con su virtuosismo, acompañada por la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes, bajo la habilidosa dirección de Miguel Salmón Del Real.
Este evento se realizó con motivo del Concierto de Diciembre con el que cerraron sus actividades anuales la Sociedad Artística Sinaloense y el Isic, que incluyó una pieza fascinante y ciertamente compleja, estrenada un 4 de diciembre de 1881 y considerada en su tiempo como “intocable” por sus primeros intérpretes hasta que alguno reconoció que la interpretación era difícil más no imposible, aunque de todos modos fue un fracaso ante la crítica.
Phillipens, ataviada con un radiante vestido rojo, se vio arrebatadora en el “Allegro moderato”, que fue interpretado con gracia, energía y con un perturbador virtuosismo por la intérprete originaria de Ámsterdam, y fue aplaudida al concluirlo en un concierto en que por primera vez fueron bienvenidos y bien merecidos los aplausos entre movimientos.
El segundo movimiento, "Canzonetta - Andante", se vio más relajado y no tuvo intermedios, pues se empalmó con el fogoso tercer movimiento, "Finale - Vivacísimo" a un ritmo de vértigo, lleno de matices y de colores en los que el violín Stradivarius de la ejecutante parece dar todo de sí, sacándole chispas auditivas.

La sorpresa llegó con un encore, en el que Phillippens provocó el entusiasmo al interpretar el son “El sinaloense”, de Severiano Briseño, acompañada por un cuarteto de cuerdas integrado por músicos de la Orquesta, que fue rubricada con estruendosos aplausos.
El programa abrió con la pieza "Finlandia opus 26", de Jean Sibelius, con la Orquesta acompañada por el Taller y Coro de la Ópera de Sinaloa, dirección de la maestra Laura Hauer, y la soprano Cintli Cruz, la mezzosoprano Angélica Mata, el barítono Eduardo Martínez y el tenor Iván Valdez, miembros del Taller.
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La segunda parte del programa incluyó temas navideños como son la primera parte del “Oratorio de Navidad BWV 248”, de Johann Sebastian Bach, con la participación del Coro; la “Danza de los mirlitones", de la suite "El Cascanueces", de Tchaikovsky, y "Gesú bambino", de Pietro A. Yon, con la participación de Cintli Cruz e Iván Valdez, así como del Coro.
Luego, el "Vals de las flores" de "El Cascanueces", de Tchaikovsky, para volver los solistas Angélica Mata y Eduardo Martínez con el bellísimo "Cántico de Noel", de Adolphe Adam, y cerrar fuerte con un conjunto de piezas navideñas titulado "The many moods of Christmas, suite 1", de Robert Shaw y Robert Russell Bennett, entre las que se escucharon “Blanca Navidad” y “Adeste fidelis”.
Hubo en encore, con un popurrí de villancicos navideños en el que les acompañó el público con las palmas y, ya para salir, la invitación al público para disfrutar de un ponche caliente y algunos buñuelos en la explanada del Teatro.
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SOBRE LA VIOLINISTA
Originaria de Ámsterdam, Rosanne Philippens es una artista de musicalidad innata con un enfoque contagioso y sincero de la música. Actúa regularmente en los principales teatros de los paises bajos como solita y músico de cámara.
Estudió con la maestra Anneke Schilt en la escuela de música Amstelveen, continuó en el Conservatorio Real de La Haya y en la Academia Hanns Eisler de Berlín con Coosje Wjzenbeek, Vera Beths, Anner Bylsma y Ulf Wallin, recibiendo la máxima distinción de ambos institutos.
Rosanne Philippens ha tocado con filarmónicas, sinfónicas y orquestas de Barcelona, Ulster, Vancouver, Winnipeg, Alemania, Filandia y Suiza; es una firme creyente de romper las barreras de la música clásica, dirige su propia serie de conciertos The Amsterdam Salon Pop-up.
SU INSTRUMENTO
Philippens toca con un violín Barrere, Stradivarius de 1727.