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Literatura

Verónica Murguía comparte una apasionada defensa de la lectura frente a la sobreinformación

La ganadora del Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen 2026 dialogó con lectores sinaloenses sobre el poder de los libros en tiempos de pantallas, algoritmos e inmediatez
10/06/2026 12:04

En un encuentro cálido y reflexivo, la escritora Verónica Murguía, ganadora del Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen, en la categoría de cuento, sostuvo la charla De tanto leer, uno escribe, en el que compartió con lectores, estudiantes y público las experiencias que la llevaron a convertirse en una de las voces más reconocidas de la literatura mexicana contemporánea.

En el Centro de Literatura (CELIT), donde fue presentada por Ernestina Yépiz, directora de Literatura del Isic, Murguía recordó que la lectura la acompañó desde la infancia.

Al haber sido una niña enfermiza, los libros se convirtieron en refugio, compañía y descubrimiento. Narró cómo aprendió a leer y la emoción que aquella experiencia despertó en ella, una emoción que sigue vigente hasta hoy.

”Soy una lectora contumaz”, dijo al explicar que la lectura ha sido una constante en su vida y una herramienta fundamental para comprender el mundo.

$!El público escuchó atento a la escritora.
El público escuchó atento a la escritora.

A partir de ahí, desarrolló una amplia reflexión sobre el lugar que ocupa actualmente la lectura en una sociedad saturada de estímulos e información. Recordó que incluso en épocas de grandes transformaciones culturales, como el Siglo de Oro español, las artes ocupaban un sitio central en la vida pública.

Mencionó a autores como Cervantes, Lope de Vega, Góngora y Quevedo quienes fueron muy prolíficos llevándola a reflexionar sobre el tiempo que invertían en leer y escribir.

La escritora dijo que la lectura ha tenido que competir primero con la radio, después con la televisión y ahora con el teléfono celular, al que calificó como “el distractor más poderoso que se haya creado”. Reflexionó sobre la enorme cantidad de información que circula diariamente y sobre la facilidad con la que se consume y se desecha en la búsqueda constante de likes.

Murguía advirtió que detrás de muchos de esos contenidos existen mensajes que moldean percepciones y prejuicios: quiénes son nuestros enemigos, qué país es mejor que otro o quiénes supuestamente vienen a quitarnos algo, recalcando que ese tipo de discursos se observan actualmente en Estados Unidos respecto a los migrantes mexicanos, pero también se reproducen en México hacia quienes llegan desde Centroamérica.

Cuestionó los modelos de belleza promovidos por las redes sociales y la publicidad, particularmente aquellos que presentan una feminidad hiperbólica e inalcanzable.

”¿Quién tiene de forma natural las medidas de Kim Kardashian?”, preguntó al público, para subrayar la distancia entre esos modelos y la realidad.

”La literatura, el escribir y leer me han salvado la vida, pero también me ha colocado en la difícil coyuntura del leer y escribir en un momento que parece que todo se está yendo a pique”, comentó.

La autora dedicó también parte de su intervención a reflexionar sobre la sobreinformación que caracteriza la época actual. Habló de cómo hoy es posible enterarse en tiempo real de tragedias ocurridas en cualquier parte del mundo y cómo las redes sociales repiten constantemente esas imágenes y noticias, generando una sensación permanente de urgencia. En ese contexto lanzó una pregunta que dejó pensando a los asistentes: “¿Qué puede hacer un libro contra una tableta de un niño?”.

Compartió además una conversación sostenida con su colega Carolina Escalante sobre la pérdida gradual de la capacidad de atención y retención que muchas personas experimentan actualmente, incluso aquellas vinculadas a actividades culturales. “Queremos que todo sea más corto”, comentó.

Como parte de la charla, Murguía ofreció una apasionada aproximación a la literatura griega clásica, invitando al público a leer obras como La Ilíada y los relatos de la guerra de Troya como extraordinarias aventuras humanas que siguen dialogando con los lectores contemporáneos.

Hacia el final del encuentro, sostuvo que, frente a una cultura centrada en el consumo, la imagen y la inmediatez, una de las pequeñas defensas posibles es escribir poesía.

Leer mucho, afirmó, despierta el deseo de escribir, de emular aquello que admiramos y de encontrar palabras capaces de ayudar a articular una sociedad que, a su juicio, permanece profundamente afectada tras la pandemia de la cual no nos hemos recuperado y remató comentando “El post Covid es Trump”, quien no sabe distinguir entre cavar un agujero y levantar un edificio.