Descubre la actriz Érika Buenfil un fraude bancario, vacían sus cuentas
La reconocida actriz de telenovelas Erika Buenfil vivió una de las experiencias más angustiosas de su vida en el ámbito financiero, un episodio que la dejó sin acceso a sus ahorros y con las tarjetas de crédito bloqueadas.
Buenfil descubrió que sus cuentas bancarias habían sido vaciadas como resultado de un fraude orquestado desde el interior de la propia institución financiera.
Este hecho ocurrió en un momento particularmente vulnerable, cuando la actriz no contaba con un contrato laboral vigente y debía hacerse cargo del bienestar de su hijo. Lo que parecía una revisión rutinaria de su estado de cuenta antes de una compra sencilla se convirtió en el hallazgo de un saldo en ceros, dando inicio a una etapa que ella misma califica como “horrible”.
El mecanismo que utilizaron para sustraer el dinero de la actriz no fue un robo de un solo monto elevado, sino un desangre gradual diseñado para pasar desapercibido, detalló elimparcial.com
De acuerdo con el testimonio de Erika Buenfil, la operación fue ejecutada por una ex empleada del banco que, aunque ya no laboraba en la sucursal, aún conservaba acceso a información confidencial suficiente para realizar transferencias y movimientos indebidos.
El método consistió en configurar cargos automáticos recurrentes bajo el concepto de múltiples pólizas de seguros médicos. La actriz explicó que el drenaje de su patrimonio fue constante pero silencioso, llegando al punto en que, debido a la cantidad de cobros que le habían adjudicado sin su consentimiento, ironizó que “tenía hasta asegurada la uña”.
Este fraude se prolongó durante un periodo considerable, permitiendo que los montos se acumularan sin generar alertas inmediatas.
Cuando Erika Buenfil intentó frenar las salidas de dinero, se encontró con una serie de obstáculos técnicos que complicaron aún más la situación. A pesar de identificar los cobros indebidos, la actriz enfrentó bloqueos diseñados para impedir la cancelación rápida de las pólizas de seguro que le habían sido impuestas.
Estas barreras administrativas alargaron el tiempo en que el dinero seguía saliendo de sus cuentas, profundizando el daño financiero. La combinación de un fraude interno con mecanismos que dificultaban la solución dejaron a la actriz en una posición de vulnerabilidad, sintiéndose “atada de manos” ante la imposibilidad de detener el problema de forma inmediata.
Este hallazgo generó una crisis inmediata, pues ocurrió en una etapa donde la actriz no tenía un contrato laboral activo. La angustia se intensificó al enfrentar la responsabilidad de velar por su hijo Nicolás sin contar con los recursos básicos para cubrir los gastos del hogar.
Ante la urgencia de obtener liquidez, la actriz puso en marcha una serie de acciones de emergencia que le permitieron sostenerse durante la etapa más crítica. Estas medidas combinaron recursos personales, apoyo de su red de confianza y oportunidades laborales puntuales.
Gracias a estos esfuerzos, sumados a una pequeña cuenta de crédito que el banco le abrió tras el incidente, logró reunir 50 mil pesos. Este monto le permitió cubrir necesidades básicas mientras encontraba una solución de largo plazo.
La recuperación definitiva de Erika Buenfil llegó con su reincorporación a las telenovelas. Regresar al trabajo en la televisión representó no solo un ingreso estable, sino también el fin de la etapa de incertidumbre financiera que vivió tras el fraude.