Julio Preciado convierte el Lunes de Carnaval en reunión de amigos y gigantes de la banda
La noche del Lunes de Carnaval, cuando por tradición la banda sinaloense manda en Olas Altas, Julio Preciado convirtió el escenario de “El Venadito” en una auténtica reunión de amigos y pesos pesados del regional mexicano.
“El Gigante de la Banda” no llegó solo. Desde el anuncio oficial ya estaban confirmados Luis Ángel “El Flaco”, Max Peraza, Beto Guzmán y Toño Lizárraga, pero la fiesta creció con apariciones que encendieron aún más al público: El Yaki, Roberto Junior, Ricky Yocupicio y hasta el influencer Héctor Limón, quien no quiso perderse la velada.
Fue una noche de esas que se sienten históricas. Preciado desgranó uno a uno sus éxitos, coreados por una multitud que, según datos de Protección Civil, rondó las 70 mil personas en Olas Altas. El mar como testigo, la brisa salada y la tambora marcando el ritmo de un lunes que confirmó por qué este día es sagrado para los amantes de la banda en Carnaval.
La fiesta arrancó a las 23:00 horas, cuando Julio Preciado apareció entre luces y el estruendo de la tambora. Lo que parecía una velada tranquila terminó convirtiéndose en un maratón musical de más de tres horas y media, donde el tiempo dejó de importar y lo único que marcaba la pauta era el golpe seco de las tarolas y el rugido de la multitud, quienes fueron complacidos con temas a petición.
El momento que erizó la piel llegó cuando Toño Lizárraga tomó el micrófono para entonar “Derecho de Antigüedad”. Bastaron los primeros acordes para que las 70 mil gargantas se fundieran en un solo coro. Fue uno de esos instantes en que el Carnaval se vuelve confesionario colectivo, donde cada quien canta su propia historia al ritmo de la banda.
Más adelante, Max Peraza hizo lo suyo con “Ya no vives en mí”, tema que convirtió Olas Altas en un karaoke monumental. Palmas arriba, celulares encendidos y parejas abrazadas marcaron un momento de complicidad total entre escenario y público.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Luis Ángel “El Flaco” tomó el micrófono, miró a su alrededor, a sus compañeros, a la multitud, al propio anfitrión, y soltó una frase que encendió la ovación: “Un aplauso para este señor que nos abrió los caminos a todos, y gracias a él estamos aquí”. El señalamiento directo fue para Julio Preciado, quien, visiblemente conmovido, recibió el reconocimiento como uno de los pilares que pavimentaron la ruta de la banda sinaloense moderna.
La madrugada avanzaba, pero la energía seguía intacta. La velada encontró su clímax con un homenaje al eterno Juan Gabriel. Sonaron “Si quieres”, “Que seas muy feliz”, “Costumbres” y “Mi fracaso”, convertidas en himnos colectivos bajo el cielo de Olas Altas. Cada tema era coreado con el mismo fervor, como si el Divo de Juárez estuviera presente en espíritu entre las luces y la brisa marina.
Y cuando parecía que el telón finalmente caería, el grito de “¡otra, otra!” retumbó con fuerza. La respuesta no se hizo esperar: “Acábame de matar” puso el broche explosivo a una noche histórica, dejando claro que cuando la banda se junta en Carnaval, los conciertos son largos.
El poder sonoro también tuvo doble impacto: sobre el templete retumbaban dos bandas completas, la de Luis Ángel “El Flaco” y la del propio Preciado. Metales brillando bajo las luces, tubas vibrando en el pecho y percusiones marcando el paso de una noche que confirmó que el Lunes de Carnaval no se explica sin banda... y menos sin esta constelación de voces que hicieron de “El Venadito” una auténtica cumbre sinaloense.