Justin Bieber en Coachella genera reacciones divididas
El momento que muchas believers habían esperado, por fin sucedió. Vestido con una sudadera roja con capucha, pantalones cortos y botas de lluvia, Justin Bieber por fin regresó y lo hizo como headliner del segundo día de Coachella 2026.
¿Por qué decimos que regresó? Porque el artista detrás de “Daisies” puso fin a un laaaaargo periodo de ausencia de grandes escenarios. Recordemos que en 2022 tuvo que cancelar su gira mundial debido a problemas de salud graves y desde entonces se mantuvo alejado, limitándose a tener apariciones esporádicas, que en su mayoría consistían en ser el invitado sorpresa de alguien más.
Por eso, desde que se anunció que Justin sería una de las cabezas del festival más esperado de todos (junto a Sabrina Carpenter y Karol G), las fans empezaron a enloquecer y a anhelar una fabulosa presentación.
Tal y como se había previsto, el cantante dio mucho de qué hablar tras su regreso, el cual resultó ser bastante polémico.
34 canciones, invitados especiales
La actuación de Justin Bieber en Coachella 2026 consistió en un repertorio de 34 canciones —que abarcaron dos décadas de su carrera musical— con actuaciones especiales de artistas como Kid LAROI, Wizkid o Dijon.
Aunque se centró principalmente en temas de sus álbumes de 2025, Swag y Swag II, el cantante decidió darle gusto a sus fans —luego de 50 minutos de concierto y muy a su manera— poniendo sencillos más famosos como el que lo catapultó a la fama internacional: “Baby”
Y remarcamos que “puso” sus sencillos, porque todo ese momento nostálgico que fans esperaban sucedió con Bieber buscando sus antiguos videos musicales directo en YouTube para reproducirlos en la pantalla gigante mientras cantaba como si fuera su propia noche de karaoke.
Aunque así fue que Coachella pudo disfrutar de “That Should Be Me,” “Beauty and a Beat” o “Never Say Never”, Justin después cayó en una espiral que parecía no tener fin.
La estrella de pop se puso a ver videos virales en YouTube, así como videos de él mismo tomados por paparazzis.
En lugar de tener pantallas gigantes o grandes visuales, Bieber tuvo un enfoque “minimalista”, teniendo solo una mesa sencilla con una laptop y una silla.
Tan solo por eso, o por el hecho de que se la pasó poniendo videos de YouTube, una de las principales polémicas señala la falta de esfuerzo por parte del artista, y más considerando que era el headliner de ese día.
Algunas personas consideraron una falta de respeto ver a un artista tan esperado y relevante buscando videos en su computadora, e incluso se cuestionó que el festival le hubiera pagado 10 millones de dólares (según reportes) en un show que se sintió tan sencillo y flojo.
“Justin Bieber es el artista mejor pagado de Coachella y ofreció una actuación sin ningún esfuerzo, sin presupuesto, y hay gente que lo alaba”, escribió alguien en X. “El privilegio de la mediocridad masculina es una realidad”.
Y sí, salieron nuevamente las comparaciones con que nada de esto se le permitiría a una mujer.
Simplemente hay que considerar que un día antes estuvo Sabrina Carpenter, quien interpretó unas 20 canciones con bailarines, coreografías, cinco cambios de vestuarios realizados por Dior, transformó el desierto de Indio en una narrativa de Old Hollywood, y contó con cameos de Susan Sarandon y Will Ferrell.