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Su Majestad Mi Banda El Mexicano

La gran noche de Casimiro

El Teatro Ángela Peralta rindió homenaje a Casimiro Zamudio, el mazatleco que ha conseguido poner a bailar a millones de personas, de Mi Banda El Mexicano
11/04/2021

MAZATLÁN._ La noche del sábado fue la gran noche de Casimiro Zamudio, rodeado por su familia, sus seguidores y los éxitos de su larga carrera musical, interpretados por la Orquesta del Teatro Ángela Peralta.

El homenaje a Casimiro fue un fiel repaso a la carrera de un hombre que ha conseguido hacer bailar a millones de personas en México, Estados Unidos y Canadá a ritmo de caballito y utilizando todos los recursos musicales posibles.

Con el cabello blanco, pasado de peso y sin la agilidad de otros tiempos, Casimiro apareció en las alturas del escenario y se adueñó del Teatro Ángela Peralta como solo lo pueden hacer esos artistas que lo han conseguido todo y que una noche deciden recordar toda una vida.

Con la guitarra eléctrica a sus pies, recuerdo de sus inicios como roquero, Casimiro inició su noche cantando el estribillo de “Ya llegó”, la canción que ha presentado el grupo en cientos de ciudades, sobre todo al sur de Estados Unidos, donde los paisanos hicieron grande a Mi Banda El Mexicano.

$!La Orquesta del Teatro Ángela Peralta acompañó en el concierto a Mi Banda El Mexicano.
La Orquesta del Teatro Ángela Peralta acompañó en el concierto a Mi Banda El Mexicano.

Inmediatamente después, “La bota” consiguió levantar a los presentes de sus asientos, mientras La Orquesta cobijaba a un par de teclados, un bajo, la batería y los sintetizadores que han hecho de Casimiro el rey del baile de “El caballito”.

La interpretación de “Mary la orgullosa”, versión de aquella legendaria canción de los Creedence, “Marina”, “La negrita” y por fin “No bailes de caballito”, pusieron al teatro en un ritmo frenético que no pudo impedir que algunos saltaran a bailar en los pasillos, por más que el personal del teatro intentaba regresarlos a sus asientos.

Casimiro se mueve lentamente, lastrado por las secuelas del Covid-19 que lo mantuvo en estado grave, pero es el amo absoluto del escenario y apenas concede espacio para su hijo, Alan, dejando en claro que la banda tiene para rato y que seguramente lo trascenderá.

Se escuchan los primeros acordes del himno de Mi Banda El Mexicano, “Ma, me, mi, mo, mu”, Casimiro se quita la chamarra, está sudando, se deja apenas dos largas bufandas que disimulan su sobrepeso, pero nada lo detiene, se reacomoda unos lentes oscuros, extravagantes como sus trajes brillosos del verde, blanco y rojo que lo han acompañado siempre y levanta al público con el grito “Que se pare la bola”.

$!El homenaje a Casimiro fue un fiel repaso a la carrera de un hombre que ha luchado durante toda su vida.
El homenaje a Casimiro fue un fiel repaso a la carrera de un hombre que ha luchado durante toda su vida.

Casimiro toma su guitarra eléctrica y roquea, como en aquel 1973, cuando fundó El Grupo El Mexicano y soñaba con ser roquero, sin saber que estaba destinado a cantar cumbias, baladas, música de banda, hasta inventar sus propios ritmos que no son otra cosa que un resumen del gusto de los mazatlecos por bailar.

El concierto llega a su clímax con “Un ramito de violetas”, el cóver que ha puesto a la banda otra vez en los primeros puestos de los grandes éxitos a nivel internacional.

Casimiro es ante todo un sobreviviente, ha desaparecido varias veces a lo largo de su carrera, sepultado una y otra vez por la desintegración de la banda, una vida de excesos, la muerte de su primera esposa y hasta el Covid-19, pero de todas se ha levantado para seguir bailando.

Es el momento de una canción que no necesita presentación, se escucha un grito es Casimiro preguntando “¿Qué le pasa a Lupita?”, el teatro vuelve a bailar, como si estuviera poseído por un gozo permanente.

$!Mi Banda El Mexicano puso a bailar a los asistentes en los pasillos del teatro.
Mi Banda El Mexicano puso a bailar a los asistentes en los pasillos del teatro.

Es el momento de bajar el ritmo, Casimiro canta una canción muy personal, “Jéssica”, escrita para dos de sus amores más queridos, su hija pequeña, Jéssica, y a su Mazatlán.

La canción cuenta la historia de una chica de Monterrey que conoce en las playas de Mazatlán. En ese momento, Alan, su hijo, introduce al escenario a su hija, Jéssica, quien ha venido por sorpresa desde Monterrey, donde vive, para estar con su padre. Casimiro se derrumba por la sorpresa y llora de felicidad.

Jéssica baila a su alrededor, al igual que Alan, quien ha heredado el talento de su padre para dominar los escenarios, pero eligió otra vida.

Casimiro habla con el público y explica cómo componía sus canciones tomando elementos de su vida familiar, por ejemplo, su primera esposa le decía a Jéssica “no bailes de caballito” y él tomaba la frase y la hacía una canción que después recorría el mundo.

$!Casimiro y su Banda El Mexicano puso a bailar de caballito a los asistentes al Teatro Ángela Peralta.
Casimiro y su Banda El Mexicano puso a bailar de caballito a los asistentes al Teatro Ángela Peralta.

Su Majestad Mi Banda El Mexicano se despide de su público con “Feliz, feliz”, mientras el Instituto de Cultura le entrega las llaves del teatro en agradecimiento por donar las ganancias del evento al Centro Municipal de Arte de Mazatlán.

Casimiro se despide, pero la gente quiere seguir bailando y le piden otra, la banda se las concede y se escuchan “¿Qué le pasa a Lupita?”, “No bailes de caballito” y “La bota”.

La banda desaparece una vez más del escenario, seguramente para regresar en cualquier momento con un nuevo éxito, mientras los mazatlecos lo despiden de la única manera en que se puede despedir a un hombre como Casimiro, bailando.

$!Los asistentes al concierto-homenaje de Casimiro y Mi Banda El Mexicano estuvieron felices, disfrutando esa noche.
Los asistentes al concierto-homenaje de Casimiro y Mi Banda El Mexicano estuvieron felices, disfrutando esa noche.