Comparte Yasuaki Yamashita su testimonio de vida, tras la bomba atómica en Nagazaki
Ante una gran comunidad de estudiantes, y algunos integrantes de la comunidad japonesa en Culiacán, Yasuaki Yamashita, sobreviviente de la bomba atómica de Nagasaki en 1945 y premio Nobel de la paz 2024, compartió su historia en el Tec de Monterrey.
Bajo el lema “Culiacán en conversación: la ciudad que imaginamos”, el evento tuvo como objetivo central fomentar una cultura de paz en la juventud sinaloense, utilizando la historia de Yasuaki Yamashita como un espejo de las consecuencias devastadoras de la violencia extrema y la capacidad humana de resignificación.
Acompañado por Sergio Hernández Galindo, especialista en estudios japoneses del Instituto Nacional de Antropología e Historia, la charla inició con el contexto histórico de las bombas.
Yamashita, quien apenas tenía seis años en aquel entonces, relató el momento exacto de la explosión. “Vino una luz tremenda, como si fueran mil relámpagos al mismo tiempo, en ese momento vi un infierno y mucho más que eso. Esa imagen grotesca, todo destruido, todo quemado”, compartió.
La tragedia dijo, no terminó con la rendición de Japón, ya que Yasuaki Yamashita resalta también los años de hambruna y las secuelas de salud, como una anemia severa que lo aquejó durante décadas.
La discriminación, narró, fue otro de los problemas que tuvo que enfrentar. “Muchos sobrevivientes ocultaron su identidad para poder casarse o trabajar. Algunas mujeres, al ser descubiertas, llegaban incluso al suicidio por el maltrato”, relató.
Fue este estigma lo que impulsó a Yamashita a buscar una nueva vida en México en 1968, donde guardó silencio sobre su pasado durante casi 50 años.
No fue sino hasta 1995 cuando decidió romper su silencio, al darse cuenta de que su voz era necesaria para evitar que la historia se repitiera.
Hoy, como miembro de la organización Nihon Hidankyo galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2024, Yamashita viaja por el mundo exigiendo la abolición de las armas nucleares.