Pedir y exigir sin entender el contexto y la realidad con quienes nos sentamos, provoca desencanto y cansancio. En los hechos es donde se conocen las intenciones.
Una ciudadanía madura pasa de la protesta a la propuesta, lo que exige mayor responsabilidad y enfoque. Quien cumple pero no sabe exigir sus derechos, termina perdiéndolos. Cuando la exigencia ciudadana baja, la respuesta del gobierno se deteriora. Cumplir y exigir eleva la vara.
Las numerosas marchas que exigen seguridad, los reclamos de las cámaras empresariales, los agricultores, los proveedores, las madres buscadoras, los empleados del IMSS e ISSSTE, suben de tono para reclamarle al gobierno mejores condiciones y paliar las crisis ¿Y en qué terminan?
Dados los hechos, las peticiones exigidas parecen ser vistas por el poder como la lista de Santo Claus. Lo vemos claramente en las mesas de seguridad y con los maiceros. Exigirle al gobierno que gobierne no basta.
Saber exigir implica entender el contexto para saber con quién te sientas en la mesa evitando falsas expectativas o aceptar “atole con el dedo”.
Los violentos enfrentamientos en los penales, las visitas a Palenque, la lista de los nuevos candidatos y la impunidad de los gobernantes, nos obligan a pensar quienes realmente mandan y de qué lado está la justicia.
Esto es un serio problema del que poco se habla y merece más atención. Desgasta mucho sentarse a exigir soluciones a problemas que la contraparte no puede o no quiere decidir -o mantiene compromisos ocultos- complica más las cosas.
Conviene entender que hay debajo la mesa ampliando la mirada del contexto económico el país: nos revela la realidad.
1. La crisis de la cuenca petrolera. Desde hace 3 años Pemex reconoce arrastrar un fuerte rezago con proveedores. A junio 2026, restando los abonos parciales, debe $ 374, 334 millones (IMCO). El presidente de la AMESPAC, la asociación de proveedores petroleros, Rafael Espino dice sostiene que hay un pasivo oculto adicional de $ 340 mil porque les obstaculizan la facturación; bajo esta premisa la deuda escalaría a $ 714 mil millones. Estiman más de 15 mil empleos perdidos en Campeche, Tabasco, Veracruz, Tamaulipas y Chiapas. Ciudad del Carmen que depende de Pemex luce desolada.
2. Crisis en los proveedores de la salud. En el 2° Informe se reconoció una deuda histórica de $ 110,800 millones arrastrada desde el 2023. El IMSS dice “debo pero no tengo”. La CANIFARMA dijo que al cierre de septiembre se sumaron $ 14 mil millones por medicamentos recién entregadas, sumando un pasivo crítico de $124,800 millones sin un calendario de pago.
3. La crisis de la electricidad. La CFE reporta pasivos de $ 74,544 millones, entre ellos a constructores civiles.
- Las fuerzas armadas. Llama la atención que en el presupuesto 2027, el gobierno mantendrá un subsidio diario de $ 127.4 millones para absorber las pérdidas de 5 empresas que ellos manejan (Tren Maya, del Istmo, Mexicana, un parque, Islas Marías) sumando $ 46,529 millones.
- Los nuevos trenes. Del presupuesto 2027 de $ 10.51 billones, las pensiones del bienestar y laborales devoran casi el 24% del dinero del país, le siguen el pago el coto de la deuda 15%, educación 12.4% y salud casi el 11%.
- El detalle: Mientras el dinero de educación y salud ya están comprometidos por los sueldos, van a invertir en nuevos trenes casi $ 151 mil millones, dejando las recetas sin surtir y debiendo a los laboratorios.
La empresa francesa Alstom los nuevos trenes a Querétaro y Nuevo Laredo, y las vías y caminos, el ejército, desplazando a los constructores privados.
- Pemex recibirá $ 81,100 millones solo para pagar los vencimientos de su deuda con la banca internacional, dejando fuera el pago a sus proveedores asfixiados, comprometiendo seriamente las finanzas del país y con la espada de Damocles encima ante las advertencias de las baja de nota por las calificadoras extranjeras.
¿Qué gana el régimen al subsidiar a empresas estatales que operan en números rojos?
Gana control político y territorial compra la lealtad del ejército y construye una narrativa de “soberanía” con Pemex y la CFE, que asumen le producen votos. Mientras, a la gente le duele estar en el piso en la sala de urgencia por falta de camas.
En realidad los proveedores están financiando en parte al gobierno a costa de asfixiarse, mientras los pequeños desaparecen. La deuda se ha convertido en un instrumento de control político y facilita condicionar los pagos rezagados a cambio de una “comisión”.
El agricultor haciendo fila en las oficinas agrarias no es ineficiencia: los están sometiendo a un control clientelar. La espera y la entrega discrecional de tarjetas -con o sin fondos- los vuelven vulnerables. Así exigen y protestan menos.
El régimen ha consolidado un diseño político hábil: convertir la quiebra económica en una dependencia electoral.
Los sectores empobrecidos no causan una rebelión porque dependen del próximo depósito de la tarjeta.
Brasil en estos días y Argentina, acostumbrados a esto por décadas, votaron por el cambio. La zanahoria a cuentagotas hartó a la gente ¿Hasta cuándo sucederá aquí?
Con este escenario ¿Seguirás pidiendo y exigiendo de la misma forma cuando te sientes art. enen la mesa?