De México para el mundo: la Inteligencia Artificial que simula a la sociedad antes de tomar una decisión
Antes de modificar una tarifa, lanzar un producto o anunciar una política pública, empresas y gobiernos suelen enfrentarse a una misma incertidumbre: ¿cómo reaccionará la gente? La respuesta tradicional ha dependido durante años de encuestas, grupos focales o estudios de mercado que requieren tiempo y recursos, y cuyos resultados llegan cuando muchas decisiones ya están en marcha.
En ese contexto, una empresa mexicana propone una alternativa basada en Inteligencia Artificial de simulación social, una tecnología que permite recrear el comportamiento de miles de perfiles virtuales para analizar posibles reacciones antes de que una decisión llegue al mundo real.
“El objetivo no es predecir el futuro, sino ofrecer un entorno donde sea posible ensayar escenarios y comprender cómo podrían evolucionar las conversaciones públicas”, indica Óscar Méndez AI Manager de WoskyLab.
Una nueva forma de analizar el comportamiento social
La plataforma WoskyLab, desarrollada por el emprendedor mexicano Óscar Méndez Ortega, utiliza agentes de Inteligencia Artificial con características demográficas y psicográficas específicas para construir una sociedad simulada.
Cada agente cuenta con atributos como edad, lugar de residencia, intereses y formas de interactuar, lo que permite recrear dinámicas similares a las que se observan en redes sociales y otros espacios digitales.
En lugar de consultar directamente a un grupo de personas, la plataforma plantea preguntas a esta comunidad artificial. Las respuestas se procesan en cuestión de minutos y permiten conocer no solo el porcentaje de aceptación o rechazo, sino también los argumentos que respaldan cada postura.
Esta diferencia resulta significativa frente a las metodologías tradicionales. Mientras una encuesta convencional suele ofrecer resultados cuantitativos, la simulación incorpora el contexto detrás de cada respuesta, aportando una visión más amplia sobre los factores que influyen en la opinión pública.
Del dato al contexto: comprender por qué las personas reaccionan
Uno de los elementos más destacados de esta Inteligencia Artificial de simulación social es la posibilidad de profundizar en las razones que motivan determinadas respuestas.
Si un segmento de la población virtual rechaza una propuesta, el usuario puede revisar el perfil de un agente específico e iniciar una conversación en lenguaje natural para comprender su razonamiento. Esta funcionalidad permite identificar preocupaciones, dudas o argumentos que podrían pasar desapercibidos en un estudio estadístico tradicional.
“El valor no reside únicamente en saber qué piensa una población simulada, sino en entender por qué piensa de esa manera. Esa información puede convertirse en un insumo útil para ajustar estrategias de comunicación o replantear decisiones antes de ejecutarlas”. Óscar Méndez.
La ciencia detrás de la simulación
Aunque la idea puede parecer futurista, su funcionamiento parte de investigaciones académicas desarrolladas durante los últimos años.
La plataforma se apoya en OASIS (Open Agent Social Interaction Simulations), un motor creado con la participación de más de un centenar de investigadores vinculados a instituciones como el Shanghai AI Laboratory, la Universidad de Oxford y la King Abdullah University of Science and Technology (KAUST).
Este sistema permite simular comunidades con cientos de miles de usuarios virtuales capaces de interactuar entre sí mediante acciones similares a las que ocurren en redes sociales: publicar contenidos, responder comentarios, compartir mensajes, seguir perfiles o ignorar determinadas publicaciones.
Sobre esa base tecnológica, el equipo mexicano desarrolló componentes adicionales para adaptar las simulaciones al contexto latinoamericano y responder a necesidades específicas de la región.
Reducir el sesgo cultural, uno de los principales desafíos
Los grandes modelos de lenguaje utilizados actualmente fueron entrenados, en buena medida, con información generada en inglés y en contextos occidentales. Como consecuencia, diversos estudios han señalado que estos sistemas pueden reproducir perspectivas culturales que no siempre representan con precisión la realidad de América Latina.
Para enfrentar ese desafío, la plataforma incorpora mecanismos de calibración cultural, ajustando los perfiles virtuales mediante patrones de conversación, expresiones locales y dinámicas sociales propias de cada región.
Esta adaptación busca que un agente mexicano refleje comportamientos cercanos a su contexto cultural, en lugar de replicar modelos construidos principalmente a partir de datos estadounidenses.
Además, el sistema incorpora perfiles deliberadamente discrepantes para evitar consensos artificiales y conservar la diversidad de opiniones que caracteriza a cualquier conversación pública.
Simular escenarios antes de que ocurran
El proceso comienza con la definición de un escenario concreto. El usuario introduce información sobre el contexto, los actores involucrados, las restricciones existentes y las variables que desea observar.
Posteriormente, la plataforma genera la sociedad simulada y desarrolla múltiples rondas de interacción entre los agentes. Durante ese proceso, las opiniones evolucionan, aparecen narrativas predominantes y se identifican los actores con mayor capacidad para amplificar o moderar determinados mensajes.
Al finalizar la simulación, el sistema entrega un informe ejecutivo con indicadores, tendencias y argumentos detectados durante la conversación.
Más que ofrecer certezas absolutas, la herramienta proporciona información que ayuda a evaluar distintos escenarios antes de tomar una decisión.
Aplicaciones en empresas y gobiernos
Las posibilidades de esta tecnología abarcan sectores muy diversos, especialmente aquellos donde la aceptación social puede influir en el éxito de una iniciativa.
En el ámbito empresarial, una institución financiera podría analizar la reacción de sus clientes antes de introducir una nueva comisión. Una compañía de telecomunicaciones tendría la posibilidad de evaluar el impacto de modificar alguno de sus planes comerciales, mientras que una empresa de consumo podría conocer cómo responderían los consumidores ante un cambio de fórmula o presentación de un producto.
El sector público también representa un campo de aplicación relevante.
Antes de implementar una reforma, modificar una tarifa o lanzar una campaña institucional, las autoridades pueden explorar distintos escenarios para identificar qué argumentos podrían generar mayor rechazo y cómo evolucionaría la conversación pública en función de diferentes estrategias de comunicación.
En ambos casos, la finalidad no consiste en manipular la opinión de las personas, sino en anticipar riesgos, mejorar los mensajes y fortalecer los procesos de toma de decisiones.
Una tendencia que despierta interés internacional
La simulación del comportamiento humano mediante Inteligencia Artificial se ha convertido en una de las áreas que más atención recibe dentro del ecosistema tecnológico internacional.
Diversas startups especializadas en este tipo de soluciones han captado inversiones millonarias durante los últimos años, impulsadas por el creciente interés en desarrollar “gemelos digitales” capaces de representar comportamientos individuales y colectivos.
Sin embargo, muchas de estas iniciativas se enfocan principalmente en mercados anglosajones o en decisiones de consumo individuales.
En ese escenario, el desarrollo de una Inteligencia Artificial de simulación social concebida desde México representa una propuesta diferenciada al poner el foco en las dinámicas culturales y sociales de América Latina.
La adaptación al contexto regional puede convertirse en uno de sus principales elementos de valor, especialmente para organizaciones que necesitan comprender mejor las particularidades de sus audiencias locales.
Innovación con sello mexicano
El crecimiento de la Inteligencia Artificial suele asociarse con grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos o Europa. No obstante, proyectos como el impulsado por WoskyLab muestran que también existe capacidad de innovación en México para desarrollar soluciones dirigidas a problemas específicos de la región.
La combinación de investigación científica, adaptación cultural y análisis del comportamiento colectivo abre nuevas posibilidades para empresas, instituciones públicas y organizaciones que buscan reducir la incertidumbre antes de implementar decisiones de alto impacto.
A medida que estas herramientas evolucionen, es probable que la simulación social basada en Inteligencia Artificial ocupe un lugar cada vez más relevante dentro de los procesos de planeación estratégica.
Más que sustituir la experiencia humana o las investigaciones tradicionales, este tipo de plataformas propone un complemento que permite explorar escenarios, identificar riesgos potenciales y comprender mejor las conversaciones que pueden surgir alrededor de una decisión. En un entorno donde la opinión pública cambia con rapidez y las redes sociales amplifican cualquier mensaje en cuestión de minutos, contar con información adicional antes de actuar puede marcar una diferencia significativa para organizaciones públicas y privadas.