Acampan en la Puerta del Sol, de Madrid, para exigir soluciones a la crisis de vivienda en España
MADRID._ La emblemática Puerta del Sol de Madrid, que se mantiene “tomada” por manifestantes desde la noche del pasado 26 de septiembre, se ha convertido en el epicentro del movimiento por la accesibilidad de viviendas en España.
Decenas de tiendas de campaña se instalaron desde hace más de una semana en el centro de la capital española en una acampada indefinida impulsada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, en protesta por el encarecimiento desmedido de los alquileres, la proliferación de pisos turísticos y la falta de oferta asequible en la región.
La acampada, que se ha replicado paulatinamente en otras capitales de provincia como Barcelona, Sevilla y Valencia, cobró mayor dimensión tras la masiva manifestación del sábado 3 de octubre, en la que decenas de miles de personas marcharon por el centro madrileño bajo consignas dirigidas tanto al Gobierno central como a las administraciones autonómicas.
Los desencadenantes
La tensión social que venía gestándose desde hace meses alcanzó un punto de inflexión con dos hechos clave, el primero, el llamado “desahucio en Retiro”, y el segundo el bloqueo legislativo.
El “desahucio en Retiro” ocurrió el 23 de septiembre, cuando el intento fallido de frenar el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años con un 50 por ciento de discapacidad expulsada de su vivienda de renta antigua en el distrito de Retiro, generó una fuerte indignación popular y sirvió como catalizador para las primeras convocatorias de urgencia.
El bloqueo legislativo, por su lado, es la caída en el Congreso de los Diputados de los Reales Decretos en materia de vivienda impulsados por el Ejecutivo, tras el rechazo conjunto del PP, Vox y Junts, que ahondó el descontento de las organizaciones sociales, quienes acusan a la clase política de inacción estructural.
Las demandas de los acampados
Las organizaciones convocantes, encabezadas por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, articulan sus reivindicaciones en torno a varios ejes prioritarios.
El primero es la bajada generalizada de los alquileres. Exigen una regulación estricta que reduzca de forma inmediata el precio de los arrendamientos en las zonas tensionadas.
También demandan la prohibición de desahucios sin alternativa habitacional, solicitando la paralización de todos los lanzamientos a personas vulnerables o familias sin recursos.
Otro punto es que exigen el cierre de pisos turísticos ilegales. Demandan la suspensión de licencias para viviendas de uso turístico y la recuperación del parque de vivienda con fines residenciales permanentes.
Por último, exigen el aumento del parque público de vivienda. Reclaman la creación de un fondo estatal de vivienda social asequible para jóvenes e inquilinos vulnerables.
Rumbo a la huelga general de alquileres
Portavoces del movimiento vecinal e inquilino han señalado que la permanencia en la Puerta del Sol es solo el primer paso de un calendario de movilizaciones más amplio.
Entre las propuestas evaluadas figura la convocatoria de una huelga general de alquileres, que consistiría en dejar de pagar la renta como medida de presión masiva, para la cual ya se mantienen contactos con sindicatos laborales e identidades de base en todo el país.
“Ocho días de apoyo popular han hecho más que ocho años de promesas; la protesta seguirá gobierne quien gobierne”, remarcaron representantes del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos durante la jornada del fin de semana.
Despliegue de seguridad
El ambiente en el centro de Madrid se ha mantenido vigilado por un amplio dispositivo de la Policía Nacional. Durante la tarde del 3 de octubre, la zona registró momentos de fricción cuando grupos de extrema derecha trataron de concentrarse en las proximidades del Banco de España y la plaza de Cibeles en contra de la acampada.
Un cordón policial evitó enfrentamientos directos entre las distintas convocatorias, garantizando el desarrollo de la acampada en Sol.
A pesar de las inclemencias meteorológicas y los intentos de desalojo parcial, los acampados mantienen las asambleas permanentes y aseguran que continuarán ocupando la plaza hasta obtener compromisos concretos y ejecutivos por parte de las instituciones.