"El reto de Macron"
Josh Lowe
Parecía un golpe para el nuevo partido del Presidente francés electo, Emmanuel Macron, República en Marcha. El 9 de mayo, Manuel Valls, ex Primer Ministro del Presidente socialista saliente, François Hollande, anunció que se uniría a sus filas como candidato parlamentario.
Pero, un día después, dirigentes de República en Marcha dijeron que no lo aceptarían. Fue un menosprecio político notable, sobre todo porque Macron sirvió en el gobierno de Hollande. Pero enfatiza el reto formidable que Macron enfrenta mientras busca convencer a los votantes que lo eligieron de abandonar sus partidos y darle a República en Marcha una mayoría en el Parlamento de Francia.
República en Marcha (y hasta hace poco, simplemente ¡En Marcha!) se formó hace un mes y nunca había competido en una elección nacional antes de la presidencial. Ahora, necesita ganar una elección parlamentaria por primera vez mediante buscar una coalición de votantes centristas, muchos de los cuales votaron por Macron porque lo vieron como la única alternativa viable contra Marine Le Pen, de extrema derecha.
Lo que está en juego en la elección parlamentaria no podría ser más grande. Macron se postuló como un reformista. Quiere un cambio radical en el mercado laboral y el sistema de beneficencia de Francia, forzar nuevas políticas a favor de las empresas y aumentar la inversión pública en energía renovable, junto con otros planes ambiciosos. Pero para que un Presidente gobierne eficazmente en Francia necesita el apoyo del Primer Ministro, quien, políticamente, tiene que provenir del partido mayoritario en el Parlamento. Un fracaso en ganar el Parlamento podría hacer muy difícil -si no es que imposible- que Macron mantenga sus promesas electorales.
El 10 de mayo, el nuevo partido enfrentó su primera prueba política desde que Macron ganó la presidencia. República en Marcha anunció 428 de sus candidatos que buscan uno de los 577 escaños de la Asamblea Nacional Francesa, reducidos de alrededor de 19 mil solicitantes. El partido estaba listo para anunciar los restantes en los días posteriores a que este artículo entrara en prensas.
Formar la lista fue difícil. Macron está haciendo algo sin precedentes en la política francesa moderna -en realidad, inusual para cualquier sistema político- al crear un partido nuevecito de la nada y con una lista de candidatos que debían salir de partidos establecidos y de fuera de la política.
El comité de selección, independiente de Macron, tuvo que compilar una lista que englobara no solo a la izquierda y derecha, sino también lo novedoso y la experiencia; Macron había prometido que 50 por ciento de los candidatos de su partido no serían políticos. Entre las caras nuevas están Marie Sara, una toreadora retirada, y Cédric Villani, un matemático célebre cuyo cabello largo y barba lo hacen ver más como un cortesano de Luis XIV que un legislador del Siglo 21. De los primeros 428 candidatos, 214 son mujeres y 214 son hombres, apegándose a la promesa de lograr una paridad de género en su partido parlamentario. Al final, incluso Valls fue tratado con delicadeza: no está en la lista del partido, pero República en Marcha no presentará un candidato en contra de él.
Aun cuando la lista agitará la formal escena política francesa, los problemas que se siguieron tras su anuncio revelaron rápidamente cuán difícil es crear un partido político en poco tiempo. François Bayrou, líder del partido centrista Movimiento Democrático, que está aliado con República en Marcha, reaccionó furiosamente cuando solo 35 de los 428 nombres en la lista fueron tomados de su partido. Un candidato, Thierry Robert, miembro del parlamento por Movimiento Democrático, apareció originalmente en la lista, pero fue retirado después de que surgió en la prensa francesa una supuesta sentencia de 2016 por difamación política. Robert ha insistido en que tiene un “historial penal limpio”. La controversia no se había resuelto al cierre de esta edición. Algunos candidatos, incluido Mourad Boudjellal, presidente del club de rugby de Tolón, dijeron que fueron incluidos en la lista a pesar de que no querían postularse.
Pero, sean cuales sean los reveses, el reto más importante de República en Marcha es convencer a la gran cantidad de votantes de centroderecha del Partido Republicano, quienes apoyaron a Macron en la elección presidencial de votar por ellos de nuevo, en vez de regresar a su viejo partido.
Según la encuestadora Ipsos France, 48 por ciento de la gente que votó por el candidato republicano François Fillon en la primera ronda de la elección presidencial optó por Macron en la segunda ronda, después de que Fillon fue eliminado. Pero muchos de los votantes que son ideológicamente de derecha tal vez hayan elegido a Macron solo porque la campaña de Fillon fue arruinada por un escándalo financiero, y podrían tener menos probabilidades de elegir a un candidato parlamentario del partido nuevo de Macron.
Jérôme Grand d’Esnon, un alto agente republicano que desertó para asesorar a Macron en febrero, dice que República en Marcha rechazó al izquierdista Valls para atraer a los votantes de derecha. Dado que Macron fungió en el gobierno de François Hollande como ministro de Economía, y dado que mucho de su apoyo temprano provino de los socialistas, queda en Macron demostrar que República en Marcha es más que solo un nombre nuevo del Partido Socialista.
“El verdadero peligro para Macron es que su partido nuevo podría ser considerado como el nuevo partido de izquierda”, dice Grand d’Esnon.
Para asegurar los votantes, República en Marcha ha hecho propuestas a candidatos republicanos para que den el salto a su bando. Pero al momento de escribirla, su lista de candidatos incluía 24 socialistas, mas ningún legislador republicano. Aun así, en el momento en que Newsweek entró en prensas, el partido estaba en negociaciones con una cantidad sin revelar de derechistas que podrían ser algunos de los candidatos restantes.
Como un político que se posicionó a sí mismo fuera de la tradición política francesa, Macron verá su presidencia definida para el futuro próximo por las primeras semanas de su mandato, y no puede cometer ningún error. Al hablar, el 10 de mayo pasado, Hollande, cuyo periodo en el cargo se caracterizó por oportunidades perdidas e indecisión, se dirigió directamente a su sucesor.
“Queda mucho por hacer... señor presidente”, dijo.
Por primera vez, nadie pudo estar en desacuerdo con él.
Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek
Inédito
El partido de Macron, República en Marcha (y hasta hace poco, simplemente ¡En Marcha!), se formó hace un mes y nunca había competido en una elección nacional antes de la presidencial. Ahora, necesita ganar una elección parlamentaria por primera vez mediante buscar una coalición de votantes centristas, muchos de los cuales votaron por Macron porque lo vieron como la única alternativa viable contra Marine Le Pen, de extrema derecha.
“El verdadero peligro para Macron es que su partido nuevo podría ser considerado como el nuevo partido de izquierda”.
Jérôme Grand d’Esnon
Alto agente republicano que desertó para asesorar a Macron en febrero