Embajador de EU usa caso del Cártel del Golfo para exhibir ofensiva antiterrorista
Estados Unidos abrió uno de sus primeros procesos judiciales por terrorismo contra un presunto integrante de un cártel mexicano, José Flores-Flores, de 21 años, señalado como miembro del Cártel del Golfo y vinculado con secuestros, labores de contravigilancia contra fuerzas de seguridad mexicanas y el desmembramiento de al menos dos víctimas en Reynosa, Tamaulipas.
Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, presentó el caso como ejemplo de las nuevas herramientas con las que Washington perseguiría a las organizaciones criminales mexicanas.
El diplomático vinculó el proceso con la decisión de la administración encabezada por el Presidente Donald Trump de ampliar los mecanismos federales contra estructuras criminales mexicanas.
Sostuvo que la clasificación de los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras permitió perseguir conductas que antes se atendían únicamente mediante figuras asociadas al narcotráfico y la delincuencia organizada.
“Un solo integrante de un cártel puede causar un daño enorme y sembrar terror”, afirmó el embajador al referirse a Flores-Flores, quien, según su mensaje, habría realizado tareas de vigilancia y cometido otros delitos en la frontera norte.
Según el expediente federal, Flores-Flores permaneció durante más de un año dentro del Cártel del Golfo. Entre las actividades que se le atribuyen figuran la vigilancia territorial, el seguimiento de corporaciones policiales, la protección de zonas bajo control del grupo, la disposición de restos humanos y la participación en privaciones de la libertad.
Las investigaciones ubicaron parte de esas actividades en Reynosa, donde el joven presuntamente cumplía turnos nocturnos en sectores asignados por la organización criminal. Los fiscales sostuvieron que recibía nombres o fotografías de personas que debía localizar y que después las entregaba a miembros de mayor jerarquía dentro del cártel.
Autoridades estadounidenses detuvieron a Flores-Flores cerca de Mission, Texas, el 10 de julio pasado. Sus antecedentes mostraron que había sido expulsado de Estados Unidos ese mismo año. Posteriormente, un gran jurado federal incorporó a su expediente un cargo por proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera.
El Gobierno de Estados Unidos designó al Cártel del Golfo como Organización Terrorista Extranjera el 20 de febrero de 2025, junto con otros grupos criminales mexicanos. Esa determinación abrió la puerta a la aplicación de disposiciones federales en materia de terrorismo contra quienes proporcionen recursos, servicios o respaldo a las agrupaciones incluidas en la lista.
Johnson afirmó que el proceso contra Flores-Flores mostró el alcance que Washington pretende dar a esas herramientas.
“Y él es tan solo un integrante de una red criminal mucho más amplia que utiliza la violencia y el terror para intimidar a comunidades y controlar territorios”, expresó.
La Embajada de Estados Unidos en México reforzó el mensaje y aseguró que la Administración Trump recurrirá a todos los instrumentos disponibles para perseguir a los cárteles y a quienes los apoyen.
“Seguiremos colaborando con México para enfrentar al crimen organizado y fortalecer la seguridad de ambos países. Apoyar a los narcoterroristas tiene consecuencias”, señaló la representación diplomática.
De ser declarado culpable del cargo de apoyo material a una organización terrorista extranjera, Flores-Flores podría recibir una pena de hasta 20 años de prisión federal y una multa máxima de 250 mil dólares. La Fiscalía estadounidense precisó que la imputación constituye una acusación formal y que el procesado mantendrá la presunción de inocencia mientras un tribunal resuelve el caso.