Estados Unidos concluye retirada militar de Irak, tras 12 años de misión
El Ejército de Estados Unidos anunció que completó la retirada de todas sus tropas del territorio de Irak, con lo que puso fin a una misión de 12 años dirigida a combatir al grupo Estado Islámico (ISIS).
Los últimos efectivos abandonaron la base aérea de Erbil, en el norte del país árabe, en cumplimiento de un acuerdo suscrito entre Bagdad y Washington.
Sean Parnell, portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos, informó que las tropas y el equipo militar estadounidense concluyeron una “salida ordenada” de la instalación ubicada en la región kurda semiautónoma.
“Este hito refleja el éxito de una campaña de 12 años que derrotó al ISIS como amenaza militar organizada en Irak y en toda la región”, afirmó, quien añadió que la operación marcó la transición de una misión de coalición en tiempos de guerra a un esfuerzo de seguridad encabezado por Irak, sustentado en una relación bilateral de seguridad de carácter convencional.
El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la salida como una victoria para su Gobierno.
“Estoy contento de anunciarles que las últimas tropas estadunidenses están dejando Irak el día de hoy (...) Es un gran día para Estados Unidos y, es muy importante, dejamos a Irak con un gran Primer Ministro, Ali al-Zaidi”, expresó en su cuenta de la red social Truth Social.
Trump sostuvo que la jornada representó una victoria para Estados Unidos, una victoria para Irak y una victoria decisiva sobre el ISIS, al que consideró completamente diezmado durante su primer mandato.
Contrastó la operación con la salida de Afganistán.
“A diferencia de Afganistán, donde se abandonó gran cantidad de equipo militar y todo lo demás, y 13 soldados yacen muertos, con muchos heridos graves, esta retirada ordenada de las fuerzas y el equipo de la Coalición de la Base Aérea de Erbil marca el fin de una costosa incursión en el infierno”, añadió.
Trump afirmó también que se negó a que una presencia temporal se convirtiera en permanente.
El Primer Ministro de Irak, Ali al-Zaidi, presidió la ceremonia de traspaso y describió la retirada como el inicio de una “nueva fase, definida por la soberanía de Irak, la fortaleza de sus instituciones, la preparación de sus fuerzas, la unidad en la toma de decisiones y unas asociaciones equilibradas con sus aliados”.
Señaló que las fuerzas de seguridad de su país continuarán el combate contra el Estado Islámico y que la administración garantizará que los grupos no estatales dejen de poseer armas.
Las tropas estadounidenses invadieron Irak en 2003 para derrocar a Saddam Hussein y se retiraron en 2011.
Tres años después, las autoridades iraquíes convocaron una misión más reducida, encabezada por Estados Unidos, para enfrentar al Estado Islámico, que había tomado vastas extensiones de territorio.
Una vez que la organización extremista quedó reducida a células dispersas, Washington y Bagdad acordaron en 2024 concluir la misión.
El grueso de las bases estadounidenses fue desocupado en 2025, aunque se mantuvo una presencia de cientos de efectivos en la región kurda del norte.
La retirada se produjo en el contexto de la guerra en curso entre Estados Unidos e Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026 junto con Israel, conflicto que se extendió al territorio iraquí mediante ataques de milicias respaldadas por Teherán contra posiciones estadounidenses y bombardeos de Estados Unidos contra bastiones de esos grupos.
Las milicias iraquíes vinculadas a Irán también se coordinaron con los rebeldes hutíes de Yemen para atacar a Arabia Saudita.
El Gobierno iraquí condicionó inicialmente el plazo del 30 de septiembre de 2026 para la salida estadounidense al desarme de los grupos armados no estatales en esa misma fecha.
Algunas milicias de menor influencia aceptaron entregar sus armas, mientras que las organizaciones cercanas a Irán rechazaron esa posibilidad o impusieron condiciones de difícil cumplimiento.
Al-Zaidi declaró a The New York Times que la fecha límite para el desarme se pospuso hasta junio de 2027.
Las autoridades de la región kurda expresaron inquietud por la partida de las tropas y, en particular, por el retiro de los sistemas de defensa aérea estadounidenses.
El Ministerio de los Peshmerga del Gobierno Regional del Kurdistán informó que esa región sufrió más de mil ataques con drones y misiles balísticos durante el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
“La retirada de Estados Unidos de la Región del Kurdistán en estas complejas circunstancias regionales, sin la provisión de un sistema de defensa, es motivo de preocupación”, señaló la dependencia en un comunicado.
Los grupos iraquíes aliados de Irán celebraron la salida.
“La expulsión de las fuerzas de ocupación —derrotadas— del territorio iraquí marca el inicio de la plena soberanía”, declaró Abu Mujahid al-Assaf, responsable de seguridad de la milicia Kataib Hezbolá, quien advirtió al Gobierno de Al-Zaidi que no ejecute planes estadounidenses y amenazó con que cualquier Administración que no trabaje en beneficio del pueblo será derrocada por todos los medios.
Los efectos inmediatos de la retirada podrían resultar limitados, dado que la presencia militar estadounidense ya se había reducido de manera considerable.
Persisten, sin embargo, las dudas respecto al futuro de las milicias iraquíes, a las que el Gobierno de Bagdad ha intentado desarmar hasta ahora con escasos resultados.