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Conflicto

Guerra en Oriente Medio: La población civil, la economía y la seguridad nuclear sufren las consecuencias

El conflicto desatado a finales de febrero sigue expandiéndose por la región con consecuencias devastadoras: miles de civiles muertos o heridos, el Estrecho de Ormuz cerrado al paso de materias primas vitales para la economía mundial, y la seguridad nuclear en entredicho tras los ataques a instalaciones atómicas en Irán e Israel
23/03/2026 11:07

Casi un mes después del inicio de la escalada, el balance humanitario no deja de empeorar. En Irán, al menos mil 200 personas han muerto y miles han resultado heridas, mientras que en Líbano más de mil personas han perdido la vida y 2 mil 584 han resultado heridas desde el 2 de marzo.

La infancia paga el precio más alto: el director ejecutivo adjunto de UNICEF, Ted Chaiban, denunció que la escalada ha matado o herido al equivalente a “un aula de niños cada día”. En total, más de un millón de personas han sido desplazadas en Líbano y 3.2 millones en Irán.

La violencia también se ha cobrado la vida de 31 trabajadores sanitarios en Líbano, así como la de un trabajador humanitario y un periodista.

En Gaza, donde el alto el fuego sigue vigente pero la violencia persiste, la agencia para los refugiados palestinos (UNRWA) advirtió que la población sigue enfrentándose a bombardeos y restricciones de acceso a hospitales, tierras de cultivo y servicios básicos. Cientos de personas han quedado con discapacidades permanentes.


Golpe a la economía global

El conflicto está teniendo repercusiones que van mucho más allá de la región. El estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor de una cuarta parte del petróleo mundial transportado por mar, junto con grandes volúmenes de gas natural licuado y fertilizantes, se ha convertido en un punto de tensión crítica.

Los ataques a buques comerciales, los barcos varados y los marinos atrapados amenazan el suministro de productos básicos, elevan los precios de los alimentos y ponen a prueba sistemas de salud ya frágiles.

El director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), Jorge Moreira da Silva, advirtió que los países en desarrollo de Asia y África serán los más afectados.

“Las interrupciones en el estrecho de Ormuz comprometen el suministro de energía. Los mercados de fertilizantes se ven afectados, amenazando la seguridad alimentaria en países donde el hambre o la inseguridad alimentaria son más altas, incluidos Sudán, Sudán del Sur, Afganistán, Yemen y Somalia”, afirmó.

“A lo largo del año, es probable que el número de personas que padecen hambre en todo el mundo aumente en decenas de millones”.


El riesgo nuclear se vuelve tangible

En medio de la escalada, la amenaza de un incidente nuclear ha pasado de ser una preocupación teórica a un riesgo concreto.

El sábado, el jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que la guerra había alcanzado “una etapa peligrosa” tras informes de ataques contra el complejo de enriquecimiento de Natanz, en el sureste de Irán, y contra la ciudad israelí de Dimona, donde se encuentra una instalación nuclear.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) investiga ambos incidentes, aunque hasta el momento no se han registrado niveles anormales de radiación.

“Los ataques contra instalaciones nucleares crean una amenaza creciente para la salud pública y la seguridad ambiental”, señaló Tedros. Desde el inicio de las hostilidades, la OMS ha proporcionado formación crítica a su personal y al personal de la ONU en 13 países para responder eficazmente ante un incidente nuclear.


Un llamamiento a la desescalada

Tedros hizo un llamamiento urgente a todas las partes para que ejerzan la máxima moderación militar y eviten cualquier acción que pueda desencadenar incidentes nucleares.

“Los líderes deben priorizar la desescalada y proteger a los civiles. La paz es la mejor medicina”, concluyó.

El director de UNOPS subrayó que no hay solución militar y que la única salida a esta violencia es una solución diplomática y pacífica, junto con la aplicación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad.

“Las personas vulnerables en Oriente Medio y más allá han sufrido suficiente. Tras décadas de agitación, guerras repetidas, estancamiento económico, sanciones y crisis socioeconómicas, la gente de la región merece y necesita paz, estabilidad y desarrollo sostenible”.