ICE prevé equipar a sus agentes con guantes que dan descargas eléctricas
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos prevé equipar a sus agentes con guantes capaces de administrar descargas eléctricas para someter a personas que opongan resistencia, según un aviso del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) difundido el 10 de agosto.
La agencia contempla una inversión de hasta 20 millones de dólares para adquirir miles de “dispositivos conductivos de distracción y desescalada”, con la meta de entregarlos a sus agentes a más tardar en marzo de 2027. Según el mismo aviso, la convocatoria para un contrato sin licitación podría publicarse a partir del 14 de agosto.
Los aparatos se conocen como G.L.O.V.E., siglas en inglés de Emisor de Generación de Descargas de Bajo Voltaje, y son fabricados por Compliant Technologies LLC, empresa con sede en Lexington, Kentucky. Algunas cárceles y departamentos de policía de EU los emplearon en años recientes.
Según la empresa fabricante, los guantes operan como un par ordinario de guantes de patrulla hasta que el agente acciona un interruptor que activa el modo eléctrico. El dispositivo debe aplicarse directamente sobre la piel para provocar un estímulo de dolor que permita controlar a un sospechoso en cuestión de segundos.
John Peters, presidente del Instituto para la Prevención de Muertes Bajo Custodia, quien estudió el uso del dispositivo, describió la sensación que genera.
“Es inmediato y agudo, y te va a distraer. Yo lo comparo con un piquete de abeja”, comentó.
“Si el agente recibe cualquier tipo de resistencia, sin duda es una herramienta eficaz”.
Peters estimó que la compra prevista por el ICE sería la más grande en la historia de la empresa y anticipó que los agentes utilizarían los aparatos para retirar a personas de automóviles y viviendas, así como durante los traslados desde y hacia los centros de detención.
Añadió que representarían una ventaja para agentes de menor estatura, mayor edad o menor fuerza física, al reducir la duración de las confrontaciones.
El fabricante advirtió que el dispositivo no debe emplearse como castigo, ni contra personas que únicamente se muestren beligerantes, ni en sectores de alto riesgo como niños, mujeres embarazadas, personas mayores o con discapacidad. Para usarlo, los agentes deben completar un curso y recertificarse cada dos años.
Defensores de los derechos civiles manifestaron alarma respecto al plan y recordaron que los agentes del ICE ya enfrentaban críticas por su uso de la fuerza y por la falta de rendición de cuentas durante la ejecución de la ofensiva migratoria del Presidente Donald Trump.
Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora del proyecto sobre labores policiales de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), cuestionó que los aparatos resulten necesarios para la aplicación civil de las leyes migratorias y advirtió que quienes reciban una descarga podrían no tener advertencia previa.
“El ICE pasó el último año demostrándole a este país que recurre a la fuerza con demasiada rapidez. Ahora podrán aplicar descargas eléctricas con apenas tocar un botón que quizá nadie más pueda ver que accionan”, declaró Rolnick Borchetta.
“Contar con guantes que pueden usarse con tanta facilidad para causar un dolor terrible en los encuentros es una receta para dañar a la población”.
Quienes respaldaron su utilización sostuvieron que los dispositivos se aplican en situaciones específicas dentro de prisiones y traslados, y no de forma generalizada en patrullajes. Según Compliant Technologies, se han usado para someter a sospechosos violentos que se niegan a subir a las patrullas y a reclusos que se autolesionan o amenazan a los custodios.
Peters previó que un número reducido de empleados haría un uso indebido de los aparatos, como ocurre con otras tecnologías policiales, aunque consideró improbable que causaran lesiones graves. Subrayó que el ICE debería contar con políticas sólidas y capacitación adecuada antes de su despliegue.
Consultado por la agencia The Associated Press, el DHS indicó que trabajaba en una respuesta y no ofreció comentarios. Jeff Niklaus, fundador y director ejecutivo de Compliant Technologies, respondió por correo electrónico que no podía abordar el tema.