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Iglesia

Papa León XIV carga cruz en Viacrucis de Roma

Más de 30 mil fieles se congregaron en el Anfiteatro Flavio para acompañar al líder religioso
03/04/2026 18:05

El Papa León XIV recorrió este Viernes Santo, 3 de abril, el Viacrucis en el Coliseo de Roma. Llevó personalmente la Cruz por primera vez en su pontificado, un acto que busca mostrar el sufrimiento de la humanidad.

Inspirado en la plegaria de San Francisco de Asís, el líder religioso invitó a vivir la existencia como participación progresiva en la relación de amor de la Trinidad.

Su gesto buscó dar una señal de que Cristo aún sufre, llevando los padecimientos de la humanidad en sus oraciones.

El acto se desarrolló en un contexto global marcado por conflictos bélicos, fracturas sociales y una creciente incertidumbre.

El Pontífice ofreció una catequesis silenciosa, asumiendo de forma tangible el sufrimiento de numerosas personas.

“Su gesto buscaba dar una señal importante: mostrar que Cristo aún sufre y llevar los sufrimientos de la humanidad en sus oraciones, como líder espiritual hoy en el mundo”, declaró días antes el Pontífice al salir de Castel Gandolfo.

Le acompañaron el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, Monseñor Diego Ravelli; el Cardenal Vicario de la Diócesis de Roma, Baldo Reina; y obispos auxiliares de la diócesis.

El Anfiteatro Flavio recibió a más de 30 mil fieles, entre padres con hijos, jóvenes, sacerdotes, religiosos y peregrinos de distintos lugares.

Las antorchas iluminaron la oscuridad, junto a los libritos con las meditaciones escritas por el Padre Francesco Patton, fraile menor y ex custodio de Tierra Santa.

Patton vislumbra en el camino de Jesús hacia el Gólgota los desafíos del mundo actual.

Prevost, acompañado por dos jóvenes portadores de antorchas, sostuvo la cruz durante las catorce estaciones, cinco dentro y nueve fuera de la antigua arena.

Es el segundo Pontífice en portarla; San Juan Pablo II la llevó entre 1980 y 1994.

Durante el recorrido, se proclamaron pasajes del Evangelio acompañados por las meditaciones de Patton.

Estas invitaban a encarnar en la vida diaria las virtudes de la fe, esperanza y caridad, incluso en un mundo con ruido y distracciones.

Las reflexiones ofrecieron una mirada sobre las dinámicas de poder y la fragilidad humana.

Recordaron que el camino de la Cruz revela la debilidad humana y la fuerza transformadora del amor que se entrega.

El Padre Francesco Patton expresó que el Viacrucis “no es el camino de quien vive en un mundo de devoción abstracta, sino el ejercicio del que sabe que la fe, la esperanza y la caridad deben encarnarse en la vida real”.

“Haz que te sintamos cercano, precisamente y sobre todo cuando caemos, tan cercano en modo tal que nos demos cuenta de que eres tú el que nos levanta y nos vuelve a poner en el camino. Y haz que también nosotros aprendamos a confiar en la tierra, como el grano de trigo, sabiendo que la muerte, gracias a ti, es el seno de la vida eterna”, expresó en una de sus reflexiones.

Al final de cada estación, los fieles rezaron el Padre Nuestro y entonaron estrofas del Stabat Mater, un antiguo himno que contempla a la Virgen María de pie junto a la Cruz.

El evento cerró con la oración: “Omnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios, danos a nosotros, miserables, hacer por ti mismo lo que sabemos que tú quieres, y siempre querer lo que te place, para que, interiormente purificados, interiormente iluminados y abrasados por el fuego del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y por sola tu gracia llegar a ti, Altísimo, que, en Trinidad perfecta y en Simple Unidad, vives y reinas y eres glorificado, Dios omnipotente, por todos los siglos de los siglos. Amén”.