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Economía

Trump ajusta aranceles al acero, aluminio y cobre

Trump ajusta gravámenes a metales con fines electorales, según analistas, mientras México busca su mejor posición en el nuevo orden comercial
02/06/2026 21:13

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva el 2 de junio de 2026, mediante la cual ajustó los aranceles sobre importaciones de acero, aluminio y cobre, reduciendo algunos gravámenes a equipos agrícolas y de climatización, al tiempo que amplió categorías industriales sujetas a tasas diferenciadas.

Según la orden ejecutiva, los aranceles a equipos agrícolas —como cosechadoras y segadoras— y a sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC, por sus siglas en inglés) se redujeron del 25 al 15 por ciento. Asimismo, se amplió la categoría de equipos industriales sujeta al 15 por ciento para incluir maquinaria pesada móvil —como excavadoras y montacargas—, siempre que se importe desde países con acuerdo comercial vigente con Estados Unidos. Los cambios entraron en vigor el mismo día y tienen carácter temporal, con fecha de expiración prevista para finales de 2027.

La orden también estableció que los países que empleen al menos un 85 por ciento de acero o aluminio fundido y colado de origen estadounidense en sus procesos productivos podrían acceder a una tasa arancelaria reducida del 10 por ciento, en un mecanismo diseñado para incentivar el uso de metales producidos en territorio de EU.

“A mi juicio, esta modificación temporal toma debidamente en cuenta el papel de estos productos en la actividad económica productiva en Estados Unidos”, señaló Trump en el texto de la orden.

Los nuevos ajustes se produjeron en el contexto de una escalada progresiva de la política arancelaria sobre metales que inició durante el primer mandato del magnate neoyorquino. En junio de 2025, Trump elevó los aranceles al acero y aluminio del 25 al 50 por ciento para la mayoría de los países, y en abril de 2026 fijó una tasa fija del 50 por ciento para bienes fabricados total o casi totalmente de estos metales, junto con un arancel del 25 por ciento para productos derivados que los contuvieran de manera sustancial.

Los aranceles al cobre, acero y aluminio fueron instaurados en 2018, bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que habilita al Ejecutivo estadounidense a imponer gravámenes a importaciones consideradas una amenaza a la seguridad nacional. Trump renovó esas medidas en abril de 2025.

Barry Appleton, profesor de derecho y codirector del Centro de Derecho Internacional de la Facultad de Derecho de Nueva York, consideró que los ajustes responden más a cálculos electorales que a un alivio genuino para los agricultores, en un año en que el Partido Republicano enfrenta presiones en estados clave de cara a las elecciones de mitad de mandato. “Las quiebras agrícolas se disparan, el ánimo en el sector agrícola está a la baja y senadores republicanos advierten abiertamente que su partido se encamina a sufrir derrotas en las elecciones de mitad de mandato en estados agrícolas clave”, señaló. “Esta proclamación es la respuesta de la Casa Blanca: darle una migaja al cinturón agrícola antes de que los votantes acudan a las urnas.”

Las modificaciones arancelarias ocurren en un momento en que el Gobierno de México negocia su posición comercial frente al nuevo esquema impuesto por la Administración de Trump. El 1 de junio de 2026, Marcelo Luis Ebrard Casaubón, titular de la Secretaría de Economía (SE) del Gobierno Federal, advirtió que el libre comercio dejó de ser la realidad del sistema internacional y que el objetivo de México era garantizar la posición más favorable posible frente al resto de los socios comerciales de Estados Unidos. “El único país que tiene 85 por ciento hoy exportando sin aranceles somos nosotros y Canadá”, subrayó el funcionario federal, quien calificó como positiva la primera ronda de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

En el sector automotriz, el 24 de abril de 2026, el Departamento de Comercio de EU (DOC, por sus siglas en inglés) determinó la reducción de aranceles al acero para proveedores mexicanos y canadienses de vehículos medianos y pesados, así como para autopartes, condicionada a que las empresas asumieran compromisos de producción en territorio estadounidense. La medida permitiría reducir las tarifas del 50 al 25 por ciento, aunque excluyó los autos ligeros. La Secretaría de Economía destacó que ese resultado fue producto de una serie de gestiones en reuniones bilaterales previas a la revisión formal del T-MEC.

El conjunto de modificaciones arancelarias continúa remodelando las cadenas productivas en América del Norte, con implicaciones directas para las industrias siderúrgica, automotriz y agrícola de México, en un entorno donde las negociaciones comerciales bilaterales siguen siendo un eje central de la relación entre ambos países.