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Gobierno

Trump exige negociaciones inmediatas por Groenlandia y suspende aranceles tras acuerdo con OTAN

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó, el 21 de enero de 2026, una intervención de más de una hora en el Foro Económico Mundial de Davos que suscitó controversia internacional al exigir la adquisición de Groenlandia, aunque posteriormente anunció la suspensión de aranceles contra países europeos tras alcanzar un “marco de acuerdo” con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)
21/01/2026 21:56

Donald Trump se reunió el 21 de enero con Mark Rutte, titular de la OTAN, en los márgenes del encuentro suizo, encuentro que derivó en lo que el Presidente de Estados Unidos describió como “el marco de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región ártica”.

Según un comunicado difundido por el mismo Trump en su red social Truth, el pacto, de concretarse, “será muy beneficioso para Estados Unidos y todas las naciones de la OTAN”.

Como consecuencia inmediata del entendimiento, Trump anunció que no impondrá los aranceles programados para entrar en vigor el 1 de febrero contra ocho países europeos que habían desplegado fuerzas militares en Groenlandia para demostrar apoyo a la soberanía danesa. Los gravámenes amenazados inicialmente contemplaban una tasa del 10 por ciento que aumentaría al 25 por ciento en junio, afectando a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia.

La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, manifestó que el acuerdo permitiría a Estados Unidos cumplir “con todos sus objetivos estratégicos en relación a Groenlandia de manera permanente y a un costo mínimo”. Trump añadió en declaraciones a medios estadounidenses que el pacto incluye participación en el sistema antimisiles denominado Cúpula Dorada, así como asuntos relacionados con derechos mineros en el territorio ártico, y que su vigencia sería “para siempre” e “infinito”.

Rutte aclaró en una entrevista con Fox News que “la cuestión de la soberanía danesa sobre Groenlandia no fue un tema de discusión” durante la conversación, que se centró “activamente en seguridad del Ártico en la implementación de la visión de protección del presidente”. El secretario general de la OTAN reconoció que “aún hay mucho trabajo por hacer” para garantizar la seguridad de la región.

Un portavoz de la Alianza Atlántica informó que “las discusiones entre los aliados sobre el marco al que se ha referido el presidente se centrarán en asegurar la seguridad ártica a través de los esfuerzos colectivos de los aliados, especialmente los siete aliados árticos”.

Groenlandia: el tema central del discurso

Durante su participación en el foro suizo, Trump reiteró su exigencia de control sobre Groenlandia, argumentando que el territorio representa una necesidad de “seguridad nacional estratégica y de seguridad internacional”. El mandatario estadounidense calificó la isla semiautónoma danesa como “nuestro territorio” y “un pedazo de hielo”, afirmando que “busco iniciar negociaciones inmediatas para volver a discutir la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos”.

Trump descartó explícitamente el uso de la fuerza militar para apoderarse del territorio: “Probablemente no lograremos nada a menos que decida usar una fuerza excesiva; íbamos a ser capaces, pero no lo haremos. No tengo que usar la fuerza, no deseo usarla, no la usaré”. Sin embargo, lanzó una advertencia velada a las autoridades danesas y europeas: “Pueden decir sí y estaremos muy agradecidos, o pueden decir no... y lo recordaremos”.

El presidente justificó sus aspiraciones sobre Groenlandia citando precedentes históricos y argumentando que a lo largo de casi dos siglos, los presidentes estadounidenses han buscado la adquisición del territorio. “Solo Estados Unidos puede resguardar esta vasta extensión de tierra, este enorme bloque de hielo, desarrollarlo y mejorarlo”, sostuvo. Trump añadió que Estados Unidos “rescató” Groenlandia durante la Segunda Guerra Mundial y “nunca debería haberla devuelto a Dinamarca”, mostrando su descontento por lo que consideró una actitud “desagradecida” por parte del gobierno danés.

El mandatario enfatizó que ningún país, “salvo Estados Unidos”, puede garantizar la seguridad de Groenlandia, citando amenazas de Rusia y China. “Todo aliado de la OTAN tiene la obligación de defender su propio territorio”, remarcó, aunque insistió en que solo la potencia norteamericana posee la capacidad de proteger efectivamente la isla ártica.

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Confusión geográfica genera controversia

El discurso de Trump en Davos estuvo marcado por una serie de errores geográficos que no pasaron desapercibidos entre los asistentes y observadores internacionales. El presidente estadounidense confundió reiteradamente Groenlandia con Islandia, un país nórdico independiente de aproximadamente 400,000 habitantes y miembro pleno de la OTAN.

El desliz más notorio ocurrió cuando Trump vinculó el rendimiento del mercado financiero estadounidense con el país equivocado: “Nuestra bolsa dio la primera caída ayer por culpa de Islandia. Así que Islandia ya nos ha costado mucho dinero”. Posteriormente, en otra sección de su intervención, afirmó: “Estoy ayudando a la OTAN, y hasta hace unos días cuando les hablé de Islandia, me querían. Me llamaban ‘papi’”.

Medios internacionales como BBC y The New York Times subrayaron que Trump mezcló en varias ocasiones a Islandia con Groenlandia, un territorio danés semiautónomo clave para la estrategia estadounidense en el Ártico. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, negó el error en declaraciones a Fox News y en redes sociales, asegurando que el presidente no confundió ambos territorios y que simplemente se refirió a Groenlandia como “un trozo de hielo”.

Analistas señalaron que Trump ya había cometido la misma confusión un día antes durante una comparecencia en la Casa Blanca, y que los mercados reaccionaron a la incertidumbre generada por sus amenazas reiteradas respecto al control del territorio ártico.

“Milagro económico” estadounidense versus críticas a Europa

Trump dedicó una porción sustancial de su discurso a alabar lo que denominó el “milagro económico” de Estados Unidos bajo su administración. El mandatario aseguró que desde su retorno a la presidencia, la economía estadounidense atraviesa una fase de fuerte expansión en la que “el crecimiento se dispara, la productividad se dispara, la inversión se dispara, los ingresos suben y la inflación ha sido derrotada”.

El presidente citó indicadores económicos específicos para respaldar sus afirmaciones, señalando que la inflación subyacente en los últimos tres meses alcanzó el 1.6 por ciento, mientras que el crecimiento del cuarto trimestre de 2024 se proyecta en 5.4 por ciento. Trump sostuvo que, gracias a los aranceles implementados, Estados Unidos redujo de forma drástica su déficit comercial mensual, que según él habría disminuido “un asombroso 77 por ciento” sin generar presiones inflacionistas, “algo que todos decían que era imposible”.

“Prácticamente todos los supuestos expertos predijeron que mis planes desencadenarían una recesión mundial con una inflación descontrolada. Les hemos demostrado que estaban equivocados. Es todo lo contrario”, declaró Trump desde el atril del encuentro suizo. El mandatario afirmó que su administración aseguró más de un billón de dólares en nuevas inversiones en el país, contrastando esta cifra con menos de un billón asegurado durante los cuatro años de la administración anterior.

Trump sostuvo que “ahora somos la economía más atractiva del mundo”, antes de pronosticar que el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos se encamina a crecer al doble del ritmo previsto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril de 2025, impulsado por sus políticas de estímulo y aranceles. “Estados Unidos es el motor económico del planeta, y cuando Estados Unidos prospera, el mundo entero prospera”, aseguró el presidente.

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En contraste con su evaluación optimista de la situación estadounidense, Trump expresó su inquietud sobre la dirección económica europea. “Amo a Europa y quiero ver a Europa prosperar, pero no va por buen camino”, indicó ante una sala completamente llena que incluso rio cuando el mandatario afirmó estar contento de ver en Davos “a muchos amigos y a algunos enemigos”.

Trump criticó duramente las políticas migratorias y económicas de Europa, afirmando que han tenido “consecuencias desastrosas” en comparación con lo que denominó el milagro económico estadounidense. “Algunos lugares ya no son reconocibles”, expresó el presidente, añadiendo que esto no lo considera positivo, sino negativo. El mandatario sostuvo que en Europa ha sido testigo del “destino de la izquierda radical que intentó imponer a Estados Unidos”.

El ¨Presidente criticó especialmente la política energética europea, señalando que los precios de la electricidad en Alemania aumentaron un 64 por ciento, mientras que el Reino Unido “produce un tercio de la energía que generaba en 1999”. Trump lanzó una diatriba contra la energía verde, particularmente contra los aerogeneradores, a los que responsabilizó de la “decadencia” europea: “Aquí en Europa, hemos visto el destino que la izquierda radical intentó imponer a Estados Unidos. Matan a los pájaros, arruinan el paisaje. Aparte de eso, me parecen fabulosos, por cierto”.

El mandatario describió los aerogeneradores como estructuras que están “por todas partes” y que “destruyen el paisaje”, señalando a Alemania como ejemplo del error en la expansión de la energía eólica, aunque exculpó al actual canciller. “No es culpa del canciller actual. Él está solucionando el problema. Va a hacer un gran trabajo, pero miren lo que hicieron antes de que él llegara”, afirmó.

Trump llegó a sostener de manera incorrecta que China no tenía parques eólicos, pese a que el país asiático ha desarrollado enormes instalaciones eólicas marinas en los últimos años. Finalmente, redujo sus objeciones a cuestiones estéticas.

Venezuela: promesas de prosperidad petrolera

El presidente estadounidense dedicó parte de su discurso a elogiar al gobierno venezolano encabezado por Delcy Rodríguez Gómez, que asumió el control tras la captura de Nicolás Maduro Moros el 3 de enero de 2026 en una operación militar en Caracas. “Los líderes del país han sido muy buenos, muy, muy listos”, comentó Trump durante su intervención en Davos.

El mandatario relató que “una vez que culminó el asalto del 3 de enero en Caracas, en el que Maduro fue arrestado bajo acusaciones de narcotráfico, dijeron: ‘Vamos a llegar a un acuerdo’”. Trump prometió que “Venezuela generará más ingresos con el petróleo en los próximos seis meses que en los 20 años anteriores”, anticipando una recuperación económica significativa para el país suramericano en los próximos meses.

El Presidente explicó que Estados Unidos está “distribuyendo” 50 millones de barriles de petróleo venezolano y que el país sudamericano facilitaría a Washington petróleo de “elevada calidad”. “Estamos colaborando con ellos, y distribuiremos esos 50 millones de barriles. Generarán más ingresos de los que han tenido en mucho tiempo”, afirmó Trump, agradeciendo “la excelente cooperación”.

Rodríguez Gómez comunicó el martes anterior que se habían recibido los primeros 300 millones de dólares de los 500 millones esperados derivados de la venta de petróleo venezolano a Estados Unidos. Estos ingresos “se destinarán a financiar los salarios de los trabajadores y proteger el poder adquisitivo de los venezolanos frente a la inflación, así como mitigar el impacto negativo de las fluctuaciones en el mercado cambiario”, afirmó en un discurso transmitido por el canal estatal VTV.

Sin embargo, a pesar de las expectativas optimistas del presidente estadounidense, la Agencia Internacional de Energía (AIE) expresó sus dudas sobre la capacidad de la producción petrolera del país para regresar a sus niveles históricos, enfatizando que el crudo venezolano es pesado, lo que lo hace complicado y costoso de extraer.

Ucrania: búsqueda de acuerdo de paz

Trump abordó el conflicto en Ucrania durante su discurso, afirmando que las conversaciones entre Moscú y Kiev para poner fin a la guerra “se encuentran en un punto decisivo” y advirtiendo que si los líderes de ambos países no logran el acuerdo, serían “estúpidos”.

“Creo que Volodímir Zelenski y Vladímir Putin han llegado a un punto en el que pueden unirse y llegar a un acuerdo y, si no lo hacen, son estúpidos”, declaró el presidente estadounidense ante los líderes políticos y económicos reunidos en Davos. El mandatario subrayó que existe “un odio tremendo” entre ambos líderes y volvió a insistir en la necesidad de alcanzar la paz para “salvar millones de vidas”.

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Trump aseguró que tanto el presidente ucraniano como su contraparte rusa desean alcanzar un acuerdo, e incluso se atrevió a aventurar que están “razonablemente cerca”. “Creo que puede decir que estamos razonablemente cerca”, afirmó el mandatario. El presidente explicó que en ocasiones, Estados Unidos alcanza un acuerdo con Rusia y Ucrania lo rechaza, y que en otras su administración establece unas condiciones con Kiev y Moscú no las acepta.

“Estoy negociando con el presidente Putin y creo que quiere un acuerdo. También con el presidente Zelenski, con el que me voy a encontrar hoy, y creo que también quiere llegar a un acuerdo”, declaró Trump durante su intervención el miércoles, aunque posteriormente fuentes de la Casa Blanca confirmaron que el encuentro con Zelenski tendría lugar el jueves 22 de enero.

Según el gobierno estadounidense, Trump encabezaría el acto de firma para la constitución de la Junta de Paz y posteriormente mantendría la reunión con Zelenski Zelenskyy, antes de regresar a Washington sin hacer escala en París, rechazando la invitación del presidente francés Emmanuel Macron para abordar en una reunión del G-7 las tentativas del mandatario por adquirir Groenlandia.

El mandatario estadounidense también afirmó que la OTAN “ayudará a detener” el conflicto. “Tienen que poner fin a esta guerra porque mueren demasiadas personas, mueren innecesariamente”, sostuvo, añadiendo que apoya a Europa y a la Alianza Atlántica en el proceso.

OTAN: reproches sobre contribuciones y reciprocidad

Trump dedicó un extenso tramo de su discurso a cuestionar a la OTAN, combinando reproches comerciales, críticas energéticas y advertencias estratégicas. El presidente estadounidense expresó su insatisfacción por el trato que considera injusto hacia su país por parte de la alianza militar y los socios europeos.

“Lo único que hemos hecho es proteger a Europa”, afirmó Trump con tono desafiante. El mandatario añadió que no está seguro de que la alianza “estuviera ahí para nosotros” en caso de necesidad, pese a las décadas de contribuciones estadounidenses. “Hemos pagado por todo pero no hemos obtenido nada. Hemos pagado por todo durante tantos años y en mi opinión hemos pagado 100 por ciento de los gastos de la OTAN, porque ningún miembro estaba pagando por esos gastos”, declaró el presidente.

Trump cuestionó abiertamente el compromiso de la OTAN para defender a Estados Unidos: “Nunca pedimos nada y nunca obtuvimos nada, probablemente no obtengamos nada a menos que decidamos usar una fuerza y un poder excesivos... pero no lo haré”, señaló el mandatario, calificando esta declaración como “probablemente la más importante” que hizo durante su intervención.

El Presidente vinculó su exigencia sobre Groenlandia con las contribuciones estadounidenses a la Alianza Atlántica, argumentando que solicitar el territorio ártico es “un pedido muy pequeño comparado con todo lo que les hemos dado durante tantas décadas”. Trump sostuvo que la petición de control sobre Groenlandia representa un “pedazo de hielo para la protección del mundo”, enfatizando que esta demanda es modesta en comparación con el apoyo histórico de Estados Unidos a la OTAN.

El mandatario estadounidense afirmó que tiene “absoluto respeto por el pueblo” de Groenlandia y de Dinamarca, pero remarcó que “todo aliado de la OTAN tiene la obligación de defender su propio territorio”. Trump argumentó que sin la plena propiedad del territorio, Estados Unidos no puede garantizar efectivamente su defensa: “Sin la propiedad no podemos defender el territorio de Groenlandia”.

Aunque no especificó cifras exactas durante su discurso en Davos, Trump había pedido previamente en la reunión del 22 de febrero de 2025 que todas las naciones de la OTAN incrementen el gasto en defensa al 5 por ciento del PIB, que después se desglosó en 3.5 por ciento a gasto militar directo y 1.5 por ciento indirecto para infraestructura crítica, ciberseguridad o desarrollo industrial, muy por encima del objetivo actual del 2 por ciento acordado en la cumbre de Gales de 2014.

Junta de Paz: nueva organización internacional

El Presidente estadounidense promovió durante su estancia en Davos un nuevo organismo internacional denominado “Junta de Paz”, que según Trump podría eventualmente reemplazar a las Naciones Unidas. El mandatario convocó un acto con “bombo y platillo” para la firma de la Carta de la Junta de Paz el jueves 22 de enero a las 10:30 horas, en los márgenes de la cumbre suiza.

La Casa Blanca informó el miércoles que al menos 35 naciones consintieron en ser parte de este organismo, con una cuota de membresía de hasta 1,000 millones de dólares por país para obtener participación permanente. Entre los países confirmados se encuentran Israel, Argentina, Marruecos, Egipto, Turquía, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Azerbaiyán, Pakistán y Paraguay.

Trump declaró a los periodistas que Vladímir Putin había aceptado su invitación para unirse a la iniciativa destinada a resolver conflictos globales, aunque el líder ruso afirmó que Moscú todavía estaba estudiando la propuesta y respondería a su debido tiempo. “Recibió una invitación y decidió aceptarla. Muchas personas han manifestado su acuerdo. No creo conocer a nadie que haya rechazado la propuesta. Será increíble”, declaró Trump.

Sin embargo, varios países influyentes en el ámbito internacional rechazaron abiertamente la iniciativa. Francia, Noruega y Suecia expresaron su negativa a unirse al grupo, mientras que España y Brasil evaluaban su posible membresía. La atención también estaba centrada en China, que indicó haber respondido a la propuesta aunque no aclaró su postura.

La agrupación, originalmente concebida para establecer la paz y una transición en la Franja de Gaza, ahora busca expandirse a “conflictos globales” según la redefinición del presidente estadounidense. Con la autoridad para decidir sobre sus miembros y ejercer un veto, Trump intenta conformar un grupo a su imagen y semejanza.

En una conferencia de prensa el martes en la Casa Blanca, Trump sugirió que la Junta “podría sustituir a las Naciones Unidas”, aunque añadió que le gustaría que la ONU continuara existiendo debido a su “gran potencial”. Por su parte, el secretario general de la ONU António Guterres afirmó a través de un portavoz que la Junta de Paz para Gaza es, por el momento, “amorfa”, y enfatizó que apoya “estrictamente” la labor de la organización en la Franja.

La organización Human Rights Watch (HRW) declaró el miércoles que “el mundo necesita una ONU más robusta en lugar de un Consejo de Paz del presidente Donald Trump”, y que, a pesar de los “problemas” de la organización, “sigue siendo preferible a uno liderado por un único líder”.

Respuesta del Parlamento Europeo

Las amenazas del presidente estadounidense tuvieron una primera consecuencia institucional inmediata: el Parlamento Europeo frenó el 21 de enero la ratificación del acuerdo arancelario alcanzado en el verano de 2025, conocido como Acuerdo de Turnberry por el nombre del campo de golf propiedad de Trump en Escocia.

“Al amenazar la integridad territorial y la soberanía de un Estado miembro, Estados Unidos está minando la estabilidad y previsibilidad de las relaciones comerciales transatlánticas”, apuntó el presidente de la Comisión de Comercio de la Eurocámara, el socialdemócrata alemán Bernd Lange. El legislador declaró en rueda de prensa el miércoles que las nuevas amenazas arancelarias habían roto el acuerdo de Turnberry, que quedará en suspenso hasta nuevo aviso.

El acuerdo alcanzado en julio de 2025 contenía, para la Unión Europea, una parte de voluntad política y una legal. Esta última implicaba la suspensión de todos los aranceles para productos industriales estadounidenses y un sistema que favorecía la compra de productos agrícolas. La Comisión de Comercio del Parlamento Europeo tenía previsto fijar su posición en votaciones programadas para los días 26 y 27 de enero, pero esta votación fue aplazada indefinidamente.

La suspensión del acuerdo entraña el riesgo de enfadar a Trump, lo que podría provocar un aumento de los aranceles estadounidenses. El período de gracia de los aranceles europeos finalizará el 6 de febrero, lo que implica que los aranceles del bloque europeo se implementarían el 7 de febrero a menos que la Unión Europea apruebe una extensión o el nuevo acuerdo. La administración Trump también descartó cualquier concesión, como recortar los aranceles sobre las bebidas alcohólicas o el acero, hasta que el acuerdo esté en vigor.

Muchos legisladores europeos se habían quejado previamente de que el acuerdo comercial era desigual, ya que la Unión Europea estaba obligada a recortar la mayoría de los aranceles, mientras que Washington se aferraba a una tasa general del 15 por ciento. No obstante, antes parecían dispuestos a aceptarlo con condiciones, como una cláusula de extinción de 18 meses y medidas para responder a posibles aumentos de las importaciones estadounidenses.

Reacciones de líderes europeos

Los líderes europeos presentaron un frente de resistencia ante las amenazas del presidente estadounidense, aunque con matices en sus estrategias de respuesta. El presidente francés Emmanuel Macron declaró que la Unión Europea no debe doblegarse ante “la ley del más fuerte”, añadiendo que era “una locura” que el bloque tuviera que contemplar el uso de su “instrumento anti-coacción” contra Estados Unidos.

“Creemos que necesitamos más crecimiento, necesitamos más estabilidad en este mundo, pero preferimos el respeto antes que los matones”, afirmó Macron en la reunión anual del Foro Económico Mundial, un día antes de la llegada de Trump a Suiza. El mandatario francés advirtió que los aranceles adicionales podrían obligar a la Unión Europea a usar su mecanismo anti-coerción “por primera vez” contra Estados Unidos, describiendo la situación como de una magnitud sin precedentes.

Macron pidió acciones audaces para defender las industrias europeas: “No seamos tímidos. No estemos divididos. No aceptemos un orden global que será dividido por quienes afirman tener la voz más fuerte”. El presidente francés también pareció ver una oportunidad para Europa en las políticas del mandatario estadounidense: “Tenemos un lugar donde el Estado de derecho y la previsibilidad siguen siendo la norma, y creo que el mercado lo subvalora”.

En respuesta a la postura francesa, especialmente por la negativa de París a sumarse a la Junta de Paz, Trump respondió el lunes por la noche con un mensaje provocador, asegurando que impondría aranceles del 200 por ciento a los vinos y champanes franceses, añadiendo que Macron acabaría uniéndose a la iniciativa “aunque no tenga por qué hacerlo”.

Sin referirse directamente a Trump, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen Albrecht, subrayó la necesidad de responder a los cambios sísmicos en el mundo y señaló que la velocidad y magnitud del cambio han impulsado un consenso en Europa sobre la independencia. Von der Leyen declaró que la respuesta de la Unión Europea será “firme, unida y proporcional”, enfatizando que los acuerdos comerciales previos deben respetarse.

La viceprimera ministra de Suecia, Ebba Busch, declaró a Reuters que los intentos de conquistar a Trump con halagos, como han intentado algunos líderes europeos en el pasado, no funcionarían. “Acariciar al gato en la dirección de su pelaje no va a funcionar esta vez. La Unión Europea debe endurecerse y mantener su postura”, afirmó, añadiendo que el bloque necesitaba mantener las opciones de represalia comercial “listas y preparadas”.

El primer ministro canadiense Mark Richard Carney destacó el apoyo de Ottawa a Groenlandia y Dinamarca, describiendo la situación como un momento crítico para el orden mundial. Sin embargo, algunos altos banqueros y ejecutivos en Davos, que hablaron bajo condición de anonimato, consideraron que la respuesta de los líderes europeos a las acciones de Trump era más emocional que pragmática. Dos de ellos sugirieron que el continente necesitaba mirar más allá de la forma en que el presidente estadounidense transmite su mensaje y negociar.

“Pero ni siquiera quieren tener esa conversación, porque están tan ofendidos por el estilo. Y lo que tienes en Europa es un equilibrio muy, muy delicado de un continente que no puede avanzar unido”, dijo un alto banquero a Reuters. Los países europeos afirman que la amenaza de nuevos aranceles de Trump violaría el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos en 2025, y los líderes de la Unión Europea tenían previsto debatir posibles represalias en una cumbre de emergencia en Bruselas el jueves 22 de enero.

Contexto y presentación del foro

La participación de Trump en el Foro Económico Mundial de Davos 2026 marcó varios hitos significativos para el encuentro anual. Esta fue la primera edición en 56 años de historia que no contó con la conducción de su fundador, Klaus Martin Schwab, quien había liderado la organización desde su creación. En su lugar, el foro fue copresidido interinamente por Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, la firma de gestión de activos más grande del mundo, y Andre Hoffman, vicepresidente de la firma farmacéutica Roche.

Fink fue quien presentó a Trump antes de su discurso, en lo que algunos analistas interpretaron como una victoria simbólica del presidente estadounidense incluso antes de subir al escenario. El director ejecutivo de BlackRock, que había sido el defensor más acérrimo de los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en la gran empresa y uno de los principales valedores de la inversión en energías renovables, ahora daba la bienvenida a un presidente cuyas políticas contradicen abiertamente esos principios.

Fink defendió que la conferencia no sería “un espectáculo de Trump”, aunque reconoció que “cuando el presidente esté en el escenario atraerá mucha atención”. El director ejecutivo de BlackRock explicó que asumió el cargo porque creía que la reunión podía fomentar el crecimiento y la cooperación globales, y que su función era “elevar a todos y tener una conversación seria”.

El presidente estadounidense encabezó la mayor delegación de Estados Unidos en la historia del Foro Económico Mundial, con cinco secretarios de gabinete y otros funcionarios de alto rango. Entre los miembros de la delegación se encontraban el secretario de Estado Marco Antonio Rubio García, el secretario del Tesoro Scott Bessent, el secretario de Comercio Howard Lutnick, y el secretario de Energía Chris Wright.

La asistencia al foro fue excepcionalmente alta, con más de 3,000 delegados de más de 130 países, entre ellos 64 jefes de Estado y de Gobierno, sobre todo de economías emergentes. La lista también incluía a varios jefes de naciones del G7, y cerca de 850 líderes empresariales de primer nivel, entre ellos Jensen Huang de Nvidia (asistiendo por primera vez), Satya Narayana Nadella de Microsoft, Jamie Dimon de JPMorgan Chase, Dina Powell McCormick de Meta, Darren Woods de Exxon Mobil, Ruth Porat de Alphabet, y Ken Griffin de Citadel.

El tema oficial del Foro Económico Mundial 2026 fue “El espíritu del diálogo”, aunque eventos recientes habían visto la agenda del encuentro superada en cierta medida por los drásticos movimientos políticos de Trump, incluida su exigencia de que Estados Unidos se haga cargo de Groenlandia. Fink comentó que se había comunicado “con muchas personas, jefes de Estado y directores ejecutivos, con la idea de que estamos intentando reconstruir la confianza de los responsables de la formulación de políticas, los líderes empresariales y las ONG”.

El discurso de Trump, programado originalmente para las 14:30 horas locales del miércoles 21 de enero, se extendió por más de una hora ante una sala completamente llena. El mandatario bromeó al inicio de su intervención sobre ver en Davos “a muchos amigos y a algunos enemigos”. Tras su discurso principal, Trump sostuvo una sesión con Jorge Børge Brende, presidente del Foro Económico Mundial, en el escenario, donde respondió preguntas de cuatro líderes empresariales, incluyendo a Larry Fink.

La participación de Trump en Davos 2026 representó su primera visita presencial a la ciudad alpina suiza desde 2018. En 2025, el presidente había participado por videoconferencia desde la Casa Blanca solo dos días después de asumir la presidencia, dirigiéndose a una audiencia de ejecutivos europeos que se mostraron en gran medida desconcertados. Esta vez, Trump estuvo presente físicamente durante dos días completos, del 21 al 22 de enero, antes de regresar a Washington D.C.