Advierte Conselva riesgo de ‘bancarrota hídrica’ en Sinaloa por sobreexplotación del agua
MAZATLÁN._ Un escenario cada vez más preocupante en materia de agua es el que enfrenta Sinaloa día con día con señales claras de sobreexplotación, la cual hace que la entidad avance hacia una “bancarrota hídrica”, advirtió Conselva, Costas y Comunidades.
Durante rueda de prensa en el marco del Día Mundial del Agua, Sandra Guido Sánchez, directora ejecutiva de esta asociación, explicó cómo este concepto, impulsado por organismos internacionales, describe un punto de colapso en los sistemas hídricos, en donde la extracción supera de manera sostenida su capacidad de recarga.
En este sentido, detalló que, a diferencia de términos como “crisis hídrica” o “estrés hídrico”, que pueden ser temporales, la “bancarrota hídrica” implica un estado permanente, resultado de años de sobreexplotación, mala gestión y degradación ambiental, lo que plantea un panorama complejo para Sinaloa.
“Ya no es suficiente hablar de crisis o estrés hídrico; se necesitaba un término que describiera el colapso del sistema,. La bancarrota hídrica describe un punto irreversible, donde ya no se puede regresar a las condiciones anteriores”, comentó.
“No es un evento aislado, sino un patrón prolongado de sobreexplotación del agua, donde en Sinaloa es el mayor consumidor de agua en el País, y eso es un tema grave”.
Guido Sánchez comparó el sistema del agua con una cuenta bancaria, en donde las entradas corresponden a la recarga natural a través de lluvias, acuíferos y ecosistemas, mientras que las salidas son el consumo en actividades como agricultura, industria y uso urbano.
Señaló que Sinaloa ya presenta indicadores alarmantes, entre los que destaca que la entidad es uno de los mayores consumidores de agua del País, con un uso concentrado principalmente en la agricultura, lo que representa alrededor del 94 por ciento del total.
“Sinaloa es el mayor consumidor de agua en el País, y eso es un tema grave, donde el 94 por ciento del agua se destina a la agricultura. Estamos extrayendo el doble de agua de lo que ingresa a las presas”.
La bióloga destacó que a esto se le suma la disminución progresiva en el almacenamiento de las presas, donde pese a periodos de lluvia, no se ha logrado recuperar niveles óptimos, lo que evidencia un desbalance estructural en las cuencas.
Además, alertó sobre la situación actual de los acuíferos, de los cuales más de la mitad se encuentran sobreexplotados, incluso algunos con niveles negativos de disponibilidad, condición que se agrava en zonas costeras donde la sobreexplotación genera intrusión salina, deterioro en la calidad del agua y la reducción de su utilidad.
“Un acuífero contaminado o salinizado es prácticamente imposible de recuperar. La degradación del suelo y la pérdida de ecosistemas están reduciendo la disponibilidad de agua”, comentó.
Otro de los factores que inciden en esta problemática es el crecimiento urbano y turístico, particularmente en Mazatlán, donde la demanda de agua ha aumentado de manera significativa sin que exista una planeación acorde a la disponibilidad real del recurso.
“Estamos creciendo sin considerar la capacidad real de las cuencas para producir agua y no podemos asumir que hay agua suficiente solo por tener infraestructura”, dijo.
Guido Sánchez mencionó que uno de los principales errores que se han cometido es abordar el tema del agua únicamente desde la infraestructura, apostando por construcción de presas o perforación de pozos, sin considerar la capacidad natural de recarga o los impactos acumulados en los ecosistemas.
En este sentido, advirtió que el cambio climático podría intensificar la problemática, con escenarios de temperaturas más elevadas, alteraciones en los patrones de lluvia y sequías más severas, lo que incrementaría la presión sobre los sistemas hídricos y los sectores productivos.
Además, Guido Sánchez mencionó que el uso del agua en el estado ha seguido un patrón insostenible, donde se consume como si se tratara de un recurso ilimitado, sin considerar los límites naturales.
Ante este panorama, planteó la necesidad de transformar el modelo de gestión del agua en Sinaloa, comenzando por reconocer la gravedad del problema y dejar atrás la idea de que se puede resolver únicamente con más infraestructura.
“No debemos esperar a llegar a la bancarrota hídrica porque es un punto sin retorno, es por eso que necesitamos cambiar la forma en que usamos y gestionamos el agua”, declaró.
“Se requiere trabajo conjunto entre gobierno, sector productivo y sociedad. Todavía estamos a tiempo de evitar un escenario irreversible”.
Entre las acciones prioritarias, la bióloga destacó el uso eficiente del agua en todos los sectores, especialmente en la agricultura, donde la inversión en infraestructura verde para recuperar la capacidad de captación de las cuencas es necesaria, así como el monitoreo constante de acuíferos y cuerpos de agua y una regulación más estricta en las extracciones.
Asimismo, enfatizó la importancia de fortalecer la gobernanza del agua, promoviendo la participación de la sociedad en la toma de decisiones y garantizando un manejo más equitativo y sustentable del recurso.
También subrayó la necesidad de proteger a las comunidades más vulnerables, que son las primeras en resentir la escasez, así como de garantizar el derecho humano al agua mediante soluciones de largo plazo y no solo medidas emergentes.
Finalmente, Guido Sánchez hizo un llamado a actuar de manera inmediata y coordinada entre gobierno, sectores productivos y ciudadanía, al advertir que la bancarrota hídrica no es un escenario lejano, sino una posibilidad real si se mantiene el actual ritmo de consumo y manejo del agua.