Los goles anotados por Mateo Chávez y Julián Quiñones hicieron estallar en jubiló a los pocos aficionados mazatlecos que se dieron cita en restaurantes y taquerías cercanas a la zona costera, para disfrutar del partido de México contra República Checa.
El esfuerzo de Luis Romo y la gran definición de Mateo Chávez ayudaron a que la afición del equipo Tricolor soltara el nerviosismo y celebren un gol que ya muchos tenían atorado en la garganta por la insistentes jugadas de México en el Estadio Ciudad de México.
Asimismo, el gol de Julián Quiñones después un ataque de Jorge Sánchez llegó para encender la pasión de la hinchada que desde hace rato, ya habían entrado en júbilo con el actual de una selección azteca que por primera ocasión estaba logrando nueve puntos en un Mundial.
En tanto, la entrada del guardameta Guillermo Ochoa al partido fue otro momento en que la afición porteña se levantó para aplaudir al combinado nacional. Al mismo tiempo, algunos sintieron el momento emotivo en que el arquero tapatío cumplió su sueño de jugar en seis Copas del Mundo.