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Despedida

Antonio Molina se enamoró del mar y quiso que sus restos quedaran en Mazatlán

Hace un año, su familia regresó al puerto para esparcir sus cenizas y un año después, lo recuerdan con pétalos en el mar
23/09/2022 09:57

El señor Antonio Molina vivía en Parral, Chihuahua, pero se enamoró del mar y amaba a Mazatlán, a donde venía cada que podía y su última voluntad fue que al morir esparcieran sus cenizas en este puerto.

Falleció a los 64 años de edad, hace dos años, y fue un año después cuando sus familiares cumplieron su último deseo.

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“Él era un amante de aquí de Mazatlán, esparcimos sus cenizas en la playa y andamos en los lugares que a él le gustaba”, precisaron su esposa Rosario Aguirre y su hijo Rubén Molina, mientras la mañana de este jueves arrojaban pétalos rojos y blancos al mar, en el área de la explanada de los muelles de La Puntilla, en memoria de su ser querido que se adelantó en el camino sin retorno.

“Fue su última voluntad que trajéramos sus cenizas aquí en Mazatlán, vivía en Parral, Chihuahua y siempre hacía el esfuerzo para venir cada año y cada vez que podíamos, hasta tres veces por año, él fue un hombre que se enamoró del mar y su última voluntad fue que sus cenizas quedaran aquí”.

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Recordaron que fue hace exactamente un año cuando esparcieron las cenizas del señor Antonio Molina en uno de los lados de la Isla de Pájaros, en este puerto ubicado a unas ocho horas en vehículo de Parral, Chihuahua.

“Nada más que aquí él y mi mamá solían venir a visitar a la Virgen (de la Puntilla), comerse su helado y estarse aquí un rato viendo el barco”, precisó Rubén Molina mientras arrojaba con amor los pétalos de rosas al mar en honor a su papá que amaba al mar y a Mazatlán.