"Bazares, el tesoro oculto del Centro de Mazatlán"

"En el primer cuadro de la ciudad se ubican varios bazares que ofrecen desde ropa usada hasta antigüedades"
27/12/2018 14:53

MAZATLÁN._ El primer cuadro de la ciudad guarda secretos en sus calles, casonas abandonadas y su gente, pero algunos se encierran al interior de una casa, una banqueta o una cochera, como son los tradicionales bazares.

Hay bazares de ropa, de antigüedades y también mixtos.

Susana Cabrera, empleada doméstica y vecina del Centro Histórico de Mazatlán, vive en calle Carnaval desde hace cinco años y desde entonces puso su bazar de ropa de segunda mano y lo mezcla con algunas antigüedades.

“Este bazar lo pongo todo el año, yo aquí vivo, y aquí saco y aquí estoy todos los días”, dijo.

“La ropa que vendo la pido por paquete a Tijuana, Guadalaja, donde sea, también vendo antigüedades como relojes, alhajeros, cazuelas, todo eso se vende”, comentó.

Su negocio queda sobre la línea azul, por donde transitan los turistas de crucero, de quienes llama la atención de una forma particular.

Sin embargo, Susana comentó que sus principales clientes son las personas locales.

“Llama más la atención de las personas mazatlecas que turistas, les vendo más a los de aquí”, dijo.

Otro bazar llamado Gandarva se encuentra en Calle Constitución, y La Beth’s Bazaa’rs en la calle Benito Juárez.

“A la gente le gustan los bazares porque encuentran cosas que ya están descontinuadas, cosas que vieron en algún momento de su vida y en ese instante no pudieron tener, son cosas muy peculiares”, comentó la trabajadora de la Beth’s Bazaar’s, un negocio con poca antigüedad en el lugar.

Este bazar funciona a través de un sistema de consignación, con ropa de primera mano, y también ropa usada.

Javier Mestas, un español con nacionalidad mexicana, tiene su bazar en el corazón del Centro de la ciudad desde hace 13 años. El acceso al bazar lo adornan dos armaduras de acero, y el interior guarda toda clase de antigüedades.

“Hay bazares de ropa o bazares que combinan ropa con antigüedades, pero en mi caso, yo nomas vendo antigüedades”, comentó.

Al interior del bazar, en calle 5 de mayo, entre Ángel Flores y 21 de mayo, se pueden encontrar desde libros usados, máquinas de escribir, lámparas, figuras de barro, troncos fosilizados, espejos, sombreros, cofres, máscaras e instrumentos musicales.

Su negocio es visitado por turistas y gente local. Para él, se debe tener gusto por los bazares.

“El que tiene el gusto por esto pues le llama mucho la atención, hay gente que no, que a lo mejor lo ven como tiendas de segunda”, dijo.