Celebra Padre Andrés Cárdenas su primera misa oficial como presbítero en Mazatlán
En un entorno de regocijo, alegría y mucha comunión, el recién ordenado presbítero Manuel Andrés Cárdenas, celebró este día su primera misa oficial como sacerdote en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción de Mazatlán, donde fue guiado por el Obispo Mario Espinosa Contreras.
El ahora llamado Padre Andrés, estuvo acompañado por los diferentes clérigos de la Diócesis de Mazatlán, así como por su familia, quienes desde la primera fila miraron con orgullo como el joven de 25 años inicia ya su camino como siervo de Dios, tras casi 10 años de preparación.
“Sean todos bienvenidos a la primera misa de acción de gracias del nuevo presbítero, Andrés, quien siempre fue un querido hijo de aquí de nuestra Catedral. Le pedimos a Dios que Andrés continúe con entusiasmo y alegría el camino de Dios, y con su palabra sea servidor de sus hermanos, como en el pasado llegaron otros hermanos nuestros”, dijo Espinosa Contreras.
Tras un momento de aplausos entre la celebración de la misa, el Padre Adán Pasos, Rector de Catedral, expresó el sermón del día y recordó como vieron a Andrés crecer tanto humana como espiritualmente, y que ahora ya convertido en un sacerdote de Cristo, para Cristo y su iglesia, pueda dar un mensaje especial a los más necesitados.
Por su parte, el Padre Andrés mostró su temple, serenidad y compromiso mediante la celebración de la eucaristía, la lectura de las escrituras y la petición de paz y armonía para los feligreses mazatlecos, dejando atrás los nervios y pasando al lado de Dios en los siguientes años.
“Para mí, la verdad que es una gracia muy grande poder esperarme hasta el día de hoy. Mi ordenación fue el miércoles y esperarme hasta el sábado para poder celebrar mi primera misa, hace que la alegría me invada. Le pido mucho a Dios que envíe al Espíritu Santo para que me ilumine; aunque me siento también muy seguro porque me acompañan mis hermanos sacerdotes”, declaró en entrevista el Padre Andrés Cárdenas.
“Es difícil para mí describir la alegría que siento, la emoción y los nervios, sobre todo ya estando a punto de comenzar la misa, el poder consagrar el pan y el vino, el poder sentir a Cristo a través de mí, que puedan hacer que el pan y el vino se convierta en la sangre y el cuerpo de Cristo, es algo que le llena de jubilo”.
Al Padre Andrés lo acompañaron a su primera misa, sus papás, su hermana, sus abuelos y demás familiares que no quisieron perderse este emotivo momento que abre la brecha para su nueva vida espiritual.